Baudilia Fernández, la auxiliar de enfermería a la que una enfermedad rara le jubiló a los 52 años: "Siento un dolor diario; como el de muelas, pero en los pies"
Tras un largo proceso de pruebas, la gijonesa consiguió el diagnóstico de la patología Charcot-Marie-Tooth en Barcelona
"Ya me he llegado a caer hasta diez veces en la acera. En cuanto me despisto voy al suelo", afirma "Baudi", que intenta mantenerse activa saliendo todos los días de casa con ayuda de un bastón o de la silla de ruedas

Nico Martínez / Marcos León
"Todavía me sigo sintiendo auxiliar de enfermería". Quien pronuncia estas palabras es Baudilia Fernández Verdejo, una vecina de Gijón que trabajó durante numerosos años en el Hospital de Cabueñes y que a sus 52 se tuvo que jubilar al recibir el diagnóstico de la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth. Este trastorno neurológico hereditario y progresivo le genera perder fuerza muscular de forma progresiva y sentir bastante dolor a diario en los pies y los tobillos. "Ya me he acostumbrado a hacer cosas a pesar de ese dolor, que es como un dolor de muelas pero en los pies", expresa Fernández.
Baudilia Fernández, a quien su entorno la conoce como "Baudi", se mudó junto a su familia desde León a Gijón cuando ella tenía 7 años. Siendo todavía joven se trasladó a Barcelona varios años por el trabajo de su marido, Francisco Ramos, y aprovechó para estudiar la Formación Profesional de Auxiliar de Enfermería.
No tardaron en regresar a Gijón, donde unos años más tarde empezó a trabajar en el Hospital de Cabueñes. "Había estado prestando ayuda a domicilio y también estuve en el ERA", comenta Fernández, quien comenzó a sentir un fuerte dolor en los pies a sus 49 años, con la menopausia. Desde entonces, Fernández comenzó a realizarse numerosas pruebas en Asturias. "No daban con la enfermedad. Me decían que podía ser una polineuropatía, pero les dije que no iba a parar hasta que consiguiera el nombre de mi enfermedad", desarrolla.
Para ello, "Baudi" viajó hasta el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona. "Hicieron el estudio genético y salió que sufría Charcot-Marie-Tooth. A partir de mi diagnóstico, otros familiares también han podido saber qué era lo que nos ocurría", asevera.
"Estaba deprimida"
Tener que dejar sus labores profesionales a causa de la enfermedad generó en Baudilia Fernández un mal estado anímico. "Estaba deprimida. No quería saber nada del mundo", asegura Fernández, que agradece que su marido y su hija, Marta, consiguieran animarla para entrar en Asempa (Asociación de Enfermedades Neuromusculares del Principado de Asturias). "Aquello fue mi salvación. Empecé a hacer un montón de cosas. Al entrar me dijeron que iba a llevar las cuentas de la asociación y ahora estoy con el tema de la comunicación", explica Fernández, que añade que "la asociación me ha aportado no sentirme sola y saber que tenía que seguir adelante tras el golpe que supuso el diagnóstico de esta enfermedad rara".
Con bastón o silla de ruedas
En la actualidad, Baudilia Fernández trata de salir de casa a diario apoyándose en un bastón o haciendo uso de una silla de ruedas. "Ya me he llegado a caer hasta diez veces en la acera. En cuanto me despisto voy al suelo, pero es clave mantenerse activa", subraya Fernández, quien también lee y ve películas a diario y ayuda a otros socios de Asempa cuando entran a la entidad. "Me gusta hacer esas tareas, por eso me sigo sintiendo auxiliar de enfermería", apunta.
Asimismo, es una de las socias de Asempa que acude a las sesiones de gimnasio adaptado y fisioterapia que ofrecen en Cocemfe. "La rehabilitación continua para nosotros es vital. Deberíamos tenerla asegurada por la Seguridad Social, pero eso no ocurre", lamenta Fernández, quien pone el foco en que "las ciudades todavía no están preparadas para las personas que tenemos dificultad para movernos".
LA NUEVA ESPAÑA da voz a los asturianos que padecen enfermedades raras. Las personas interesadas en dar a conocer su caso pueden comunicarlo a través del email: lanuevasalud@lne.es
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