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Francisco Prado Alberdi, “esencia” de la izquierda asturiana, fallece a los 81 años

Impulsor de Comisiones Obreras en la ciudad y torturado por la dictadura, el sindicalista, medalla de Plata de la ciudad, fallece a los 81 años: "Asturias tiene una deuda con él"

Francisco Prado Alberdi, en 2024, en su casa, con parte de su gran biblioteca al fondo.

Francisco Prado Alberdi, en 2024, en su casa, con parte de su gran biblioteca al fondo. / Ángel González

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Tras haber dedicado toda su vida al activismo desde uno u otro ámbito, el corazón de Francisco Prado Alberdi (Bustiello, Mieres, 1945), conocido como "El Pipas", se paró este jueves a los 81 años de edad. El histórico sindicalista, quien fue primer secretario general de Comisiones Obreras en Gijón, militante comunista en la clandestinidad y excoordinador local de Izquierda Unida, había sido condecorado en 2010 con la medalla de Plata de la ciudad. Prado Alberdi falleció mientras buena parte de sus compañeros conmemoraban el medio siglo de la Asamblea de Barcelona, una cita que sirvió, en julio de 1976, para que Comisiones se constituyese oficialmente como sindicato. "La Asamblea fue el día 11 y él estuvo allí, pero se ha querido conmemorar dos días antes. Ahora parece casi un homenaje", le recuerda Juventino Montes, actual presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, entidad que el fallecido lideró durante dos décadas.

Hace 16 años, apenas unas semanas antes de que le condecorasen con una de las medallas de la ciudad, el corazón de Prado Alberdi le había dado un gran primer aviso, un infarto grave que lo tuvo días en la UCI y del que tardó en recuperarse. Pero lo hizo, y siguió participando en encuentros y ayudando en lo que se le pedía. Hizo varias apariciones públicas en este último lustro, entre ellas para presentar un documental de su figura que dirigió el historiador y amigo Rubén Vega y también como narrador en unos vídeos publicados en internet por la Fundación que él presidió y en los que resume a estudiantes el movimiento obrero local. También siguió leyendo, una de sus grandes pasiones desde niño.

Prado Alberdi era el único hijo de Francisco Prado, un campesino gallego que los franquistas movilizaron siendo aún muy joven hasta acabar ejerciendo como policía, y de Herminia Alberdi, ama de casa. Los destinos laborales del padre hizo que la familia viviese en Oviedo, Ferrol y Avilés cuando Prado aún era niño. Fueron aquellos años, para él, extraños. Se crio en una familia amable, pero la escuela se le hacía difícil. Él mismo decía que durante años tuvo "complejo de tonto" hasta descubrió lo que pasaba: era disléxico. Eso era lo que le trastocaba la caligrafía y lo que lo bloqueaba al ser obligado a leer en voz alta en clase.

Por su cuenta, sin embargo, leía, y leía mucho. Primero, libros y tebeos, después filosofía y novela negra, y más tarde toda la hemeroteca histórica y política que uno se pueda imaginar. "Hasta que se lo permitió la salud, lo llevé muchos años a la Universidad, y más de una vez a los alumnos les dije: tenéis aquí a una persona que os va a explicar que a base de ser cristiano se convirtió en comunista, que como hijo de policía fue antifranquista y que era obrero y tenía una biblioteca enorme", cuenta Vega. "Era un lector empedernido, pero lo pasó mal en la escuela también porque de aquella los problemas se solucionaban a golpes. Y al final presidió una fundación cultural... Su biblioteca es impresionante y siguió leyendo hasta el final. La lectura se convirtió en su gran refugio en esta última época", añade. Revisando mensajes, tiene dos recomendaciones lectoras de Prado Alberdi de este mismo año: "Sangre en las máquinas" e "Irresponsables: ¿Quién llevó a Hitler al poder?".

Conocido como “El Pipas” desde los años de la clandestinidad, porque fumaba en pipa, Prado Alberdi integró la delegación asturiana en la citada Asamblea de Barcelona, evento fundacional para Comisiones. También participó en las comisiones obreras de la antigua Uninsa y formó parte del secretariado de la organización durante la dictadura. Toda su vida se la contó a Vega, que además de amigo fue su gran biógrafo. "Es la tercera persona que entrevisté en mi vida y ese mismo día nos hicimos amigos. Fue amor a primera vista", cuenta el historiador. "Como decía Antonio Machado, era en el buen sentido un hombre bueno. Esto se dice siempre en estos casos, pero es la verdad. Fue una persona que toda su vida peleó por los demás y que ni siquiera tuvo ambición de poder. Se fue de todos sus cargos por voluntad propia: o dimitió o no optó a su reelección. Todos en esta región tenemos una deuda con él", asegura.

Un activista torturado por la dictadura

Hubo un capítulo de su vida, sin embargo, que "El Pipas" no pudo detallarle ni al propio Vega: cómo lo torturaron. Su actividad sindical le llevó a ser detenido y encarcelado en 1973 y pasó por un proceso de torturas traumático. Después, ya en 1977, fue elegido secretario general de Comisiones Obreras de Gijón y algo más de un año después se reincorporó a su puesto de trabajo en la entonces Ensidesa gracias a una amnistía laboral aprobada tras la muerte del dictador.

Prado Alberdi participó también en representación del Partido Comunista de Asturias en los trabajos de elaboración del Estatuto de Autonomía. Más adelante, ya con Izquierda Unida creada, desempeñó el cargo de coordinador local. En 1991 volvió a ser elegido secretario general de la Unión Comarcal de Comisiones, y así se mantuvo durante dos mandatos.

El actual dirigente sindical de Comisiones en Gijón Jorge Espina define a Prado Alberdi como "un referente esencial de la izquierda gijonesa, asturiana y me atrevería a decir que de toda España". Destacó su "extensa trayectoria". "Lamentaremos profundamente su fallecimiento", señaló. Javier Suárez Llana, edil y portavoz de Izquierda Unida en Gijón, también lamenta la muerte de "un referente de la izquierda de Xixón y de Asturias". "Nos transmitió con su ejemplo ya no la conciencia, sino el orgullo de ser clase trabajadora", dice. "Fue un gran defensor del movimiento obrero. Comisiones Obreras no solo pierde a uno de sus fundadores, sino también un líder. La fundación que yo presido fue él quien la llevó hasta donde está hoy", cuenta, por su parte, Montes, su gran amigo desde hace décadas. Prado Alberdi deja a su esposa Susana Flórez, a su hija Elena y a su nieto Daniel. Sus allegados podrán despedirle este domingo en un acto civil este viernes a las 16.00 horas en el tanatorio Cabueñes.

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