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El campus de Gijón radiografía sus necesidades: del calor en las aulas a la reforma de espacios y el traslado de Enfermería

Los responsables de los centros respaldan el plan de inversiones planteado por el rector, aunque cada edificio señala prioridades diferentes: climatización en la Jovellanos, renovación de aulas en la Politécnica, mejoras en Marina Civil y una nueva sede para Enfermería

Tres alumnos caminan por el campus de Viesques.

Tres alumnos caminan por el campus de Viesques. / Juan Plaza

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Demi Taneva

Demi Taneva

El debate abierto por el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, sobre el estado de las infraestructuras universitarias, y recogido por LA NUEVA ESPAÑA, ha encontrado eco entre los responsables de los centros del campus de Gijón. Después de que el máximo responsable de la institución advirtiera de que algunos edificios “no están preparados para temperaturas superiores a los 25 grados” y reclamara un plan de inversiones a diez años para modernizar las instalaciones, los distintos decanos y directores coinciden en que las mejoras son necesarias, aunque cada facultad pone el foco en problemas muy diferentes. Mientras algunas instalaciones sufren especialmente las altas temperaturas, otras reclaman adaptar sus espacios a las nuevas metodologías docentes, renovar laboratorios o culminar proyectos largamente esperados como el traslado de la Facultad de Enfermería al campus de la Laboral.

Jovellanos: “Somos de los centros más afectados”

Donde el problema del calor se deja sentir con más intensidad es en la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales Jovellanos. Su decana, Cristina López, comparte plenamente el diagnóstico realizado por el rector y asegura que las aulas orientadas al sur se convierten en un auténtico problema cuando llegan las altas temperaturas.

“Tenemos aulas muy bonitas, con grandes ventanales, pero también muy cálidas. Cuando fuera se superan los 25 grados, dentro la temperatura aumenta muchísimo”, explica. La situación ha obligado incluso a reorganizar exámenes y trasladarlos a aulas más pequeñas, multiplicando la necesidad de profesorado para vigilarlos.

Para la decana, la climatización constituye la prioridad absoluta. Recuerda además que no se trata de un problema nuevo, sino de una deficiencia que arrastra el edificio desde hace dos décadas y que el cambio climático ha agravado notablemente.

Más allá del aire acondicionado, la facultad plantea adaptar algunas aulas con mobiliario flexible que permita desarrollar nuevas metodologías docentes y ganar un nuevo espacio para responder al crecimiento de la actividad académica.

La Politécnica reclama modernizar las aulas

En la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI), en cambio, el calor no figura entre las principales preocupaciones. Su directora, Inés Suárez, reconoce que existen algunos espacios con temperaturas elevadas, aunque asegura que el principal problema es otro.

La prioridad pasa por renovar unas aulas concebidas para una enseñanza tradicional y que dificultan la implantación de metodologías activas. Muchas siguen contando con bancadas fijas y distribución escalonada, un modelo que, según la dirección, resulta incompatible con la docencia que hoy demanda la formación en ingeniería.

La EPI también reclama la modernización de los laboratorios, la sectorización de las instalaciones eléctricas y térmicas para mejorar la eficiencia energética y nuevas inversiones asociadas a la implantación de la formación dual. Suárez valora positivamente que el rector haya situado al campus gijonés entre las prioridades de inversión y confía en que el Principado recoja estas necesidades en futuros presupuestos.

Marina Civil: el calor se queda en los despachos

En la Escuela Superior de Marina Civil el impacto de las altas temperaturas es más limitado. Su directora, Marlene Bartolomé, explica que las aulas no presentan grandes problemas gracias a su orientación, aunque reconoce que los despachos ubicados en la planta superior sí alcanzan temperaturas muy elevadas durante los meses de calor.

Tras la rehabilitación de la fachada acometida recientemente, la principal actuación pendiente pasa por la reparación de la zona de talleres. Bartolomé considera igualmente necesario el plan de inversiones anunciado por el rector y señala que la Facultad Jovellanos es, probablemente, uno de los edificios que más necesita una solución inmediata para la climatización.

Enfermería mira hacia La Laboral

La situación es distinta en la Facultad de Enfermería, ubicada actualmente en el entorno del Hospital Universitario de Cabueñes y fuera del campus universitario propiamente dicho. Su decano, Fernando Alonso, reconoce que el verdadero cambio llegará con el futuro traslado a la Universidad Laboral.

El proyecto, actualmente en fase de redacción, permitirá concentrar en un único edificio unos estudios que hoy se reparten entre la facultad, el hospital y espacios en la propia Laboral. La nueva sede multiplicará el espacio dedicado a simulación clínica, ampliará aulas y laboratorios y pondrá fin a la dispersión de instalaciones. Alonso considera que la integración en el campus supondrá además una mejora para toda la comunidad universitaria. “Será una ganancia para nosotros, pero también para el propio campus”, afirma.

Aunque las prioridades cambian de un edificio a otro, todos los responsables coinciden en respaldar la propuesta del rector de impulsar un plan específico de modernización para las infraestructuras universitarias.

La climatización de los edificios aparece como una consecuencia directa de un escenario climático para el que muchas instalaciones no fueron diseñadas. Pero junto al calor afloran otras necesidades igualmente urgentes: espacios más versátiles, laboratorios renovados, mayor eficiencia energética y edificios capaces de responder a una universidad muy distinta a la que existía cuando la mayoría de estas instalaciones fueron construidas.

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