Inés de Lis, cantautora, ofrece recital en el Jardín Botánico de Gijón: "Me preocupa más sentir mi música auténtica desde dentro, que sonar original desde fuera"
"Todo lo cultural está ahora en un cambio de paradigma muy heavy"

Inés de Lis

La madrileña Inés de Lis lleva diez años en la música y tras liderar el grupo "Faneka" durante años ahora disfruta de su proyecto en solitario. Está presentando su primer disco, "Time honey" una propuesta que se maneja entre guitarras acústicas y texturas electrónicas, y que bebe como ella explica entre el folk contemporáneo, la indietrónica y la canción íntima, transitando entre lo artesano y lo digital. De hecho lo define como "glitch folk", fusionando folk alternativo con electrónica y pop contemporáne. El martes ofrece un concierto en La Terraza del Botánico, un lugar "del que me han hablado maravillas" y que espera que traslade "magia" a su actuación.
¿No es igual actuar en una sala, que en un jardín, que en un gran auditorio?
No. A veces el espacio te inspira o lo contrario, puede ser que te distraiga un poco y te saque de la magia. Por eso, cuando uno toca en un espacio tan mágico, como me han dicho que es el Botánico, se suele se suele notar.
Eres una artista con un registro musical muy propio. ¿Que propuesta musical presentas en Gijón?
Una forma de explicarlo, para quien no me conozca de nada, sería como mezclar alguna cantautora estadounidense de indie folk -a mí en concreto me gusta mucho Adrianne Lenker-, con la banda sonora de la serie de animación "Hora de aventuras" y con un toque de Violeta Parra también. O sea, es una mezcla curiosa que hemos hecho entre electrónica LoFi, o sea, que no es una producción muy sofisticada o que utiliza soportes de baja fidelidad. Es una mezcla entre esto y folk acústico íntimo.
¿Y cómo llega a ese registro: hay un proceso de cambio, una investigación, una necesidad de un sonido diferente?
Pues en realidad me vino muy natural porque el productor del disco, Jan Raydán, es mi pareja. Yo ya conocía muy de cerca lo que lo que él hacía, su trabajo con la electrónica Lo-fi, y la verdad que fue una fusión muy natural. Yo me vi pensando en mi primer disco, empezaba a experimentar un poco, y en esa búsqueda de a ver qué hago, pues estuvimos probando y salió este y fue la verdad que muy natural.
Puede dar la impresión, hablando de este registro tan propio, que es fruto de que te gusta todo tipo de música o que no te gusta nada y por eso has querido buscar un camino diferente.
No, no, me gustan muchas cosas. Pero creo que cuando se consigue hacer algo propio resultas más interesante, y cuanto más propio sea, mejor. Y eso que en el fondo yo creo que toda la música es una especie de inconsciente colectivo compartido. A partir de los Beatles, ya como que no quedó mucho más que hacer musicalmente hablando. Pero valoro la autenticidad, que para mí no es tanto forzar que algo suene original desde fuera, sino que se sienta auténtico desde dentro. Y no me preocupa sonar parecido a otras cosas porque creo que es inevitable. Pero, por otro lado, tampoco le veo sentido a querer sonar como otra gente, porque ese es un camino ya recorrido por otros.
¿Cómo está siendo de duro, gratificante, de aprendizaje constante... estos 10 años que lleva dedicada a la música?
Pues tal cual lo acabas de decir. O sea, es un aprendizaje, es duro, es gratificante... un poco de todo, la verdad. Este oficio es un poco una montaña rusa y lo vivo, sobre todo, con mucho amor. Pero también, a la vez, con frustración porque cuesta mucho moverse en la industria. Hoy en día es una industria difícil, donde te piden una cosa pero también la contraria, y luego otra, y luego es muy difícil adaptarse y y florecer. Pero ahí estamos, haciéndolo todo con mucho amor.
Pareces definir, en general, a toda la industria cultural actual, donde no hay casi certezas de cómo tener éxito.
Pues igual sí. Todo lo cultural está ahora en en un cambio de paradigma, muy heavy, muy heavy. Donde no sabes cómo aceptarlo todo, ni puedes estar ahí como regañando con la realidad continuamente. De hecho, uno de los singles que saqué habla de eso. De cuando te enfadas con la realidad, pero bueno, al final acabas pensando que es lo que lo que nos ha tocado. Yo intento no caer en esa ansiedad, en contentar a esa especie de monstruo caprichoso que es la tecnología. Al final hay que pensar que la tecnología todavía cómo están joven y no sabe lo que quiere. Yo intento aferrarme a lo que ya sabemos que a la humanidad nos funciona, que es compartir, expresarnos, crear desde el amor, desde lo profundo y y poco más.
El martes el mundial de fútbol le contraprograma el recital... mala época para los festivales y conciertos.
--¡Vaya por Dios! No había caído. Aunque mi público no sé yo si será muy futbolero... pero luego nunca se sabe. La gente con el mundial se pone a tope.
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