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Rosa María García y Juan Antonio González, vecinos de Huerces: "Somos de nuestro pueblo pero en Montevil estamos encantados; el campo es muy duro"

"La asociación de vecinos fue fundamental para que el pueblo mejorase, se arreglaron los caminos y se contaba con la gente mayor"

Rosa María García y Juan Antonio González, vecinos de Huerces: "Somos de nuestro pueblo pero en Montevil estamos encantados; el campo es muy duro"

Pablo Solares

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L. L.

Hay historias de amor que empiezan a través de un intercambio de mensajes en redes sociales. Quizá sea ahora la forma más común y rápida de conocer gente en los tiempos de la inmediatez, sin embargo, hace décadas, lo propio era ir a las fiestas del pueblo, a las verbenas del barrio y acabar cortejando entre baile y baile. Fue así como se encontraron Rosa María García y Juan Antonio González, vecinos de Huerces. "Nos conocimos en las fiestas de San Antonio. Yo bajaba por esa calle con mi prima y su marido y ya iba pensando en el aburrimiento que iba a pillar ese día. Hasta que el primu del Pilu vino a sacarme a bailar", cuenta cómplice mientras mira a su marido. "Después de más de 60 años todavía está aquí el primu del Pilu", añade.

Una historia que ha resistido al paso del tiempo y a las largas jornadas de trabajo que él desempeñaba en el matadero central de Asturias, en Noreña. "Había veces que entraba a las 6 de la mañana y salía a las 20.00 y llegaba a casa a cuidar les vaques, echarles de comer y ayudarla a ella a segar", indica González.

Como fruto de ese trabajo pudieron construir, al poco tiempo de casarse, su propia casa, en la década de los 70. "Tuvimos que trabajar muchísimo", insiste García.

Ahora, la parroquia de Huerces dista mucho de la que conocieron y vivieron en su juventud estos vecinos, ya que ese carácter rural desapareció para dejar paso a un estilo de vida marcado por las viviendas unifamiliares de aquellos que buscan la calma del pueblo a escasos kilómetros de la ciudad.

La parroquia de Huerces

Nombre: Rosa María García y Juan Antonio González

Edad: 83 y 84 años

Profesión: jubilados

El mejor lugar de la parroquia: la iglesia de Sana Martín de Huerces

Lo mejor de vivir en la zona rural: «La tranquilidad»

En una frase: "Somos muy de nuestro pueblo pero tuvimos que trabajar muchísimo. Ahora en Montevil estamos muy bien"

Un camino que Rosa María y Juan Antonio recorrieron a la inversa, cuando pusieron rumbo a Montevil, donde viven ahora y a donde fueron para cuidar de los padres de ella. "Somos muy de nuestro pueblo, de Huerces, pero estamos encantados sin las vacas, sin tener que ir a la hierba...", confiesa la vecina.

Aunque si hay algo que aún perdura y se ha adaptado a los nuevos tiempos es el asociacionismo vecinal. "El vínculo con la asociación no lo tuve desde el principio porque no admitíen mujeres pero la organización fue creciendo y cambiando en ese sentido. Además, se empezó a mirar por el pueblo, arreglar caminos y se contaba con la gente mayor para conocer las demandas y necesidades de los vecinos", señala Rosa María García.

Iglesia de San Martín de Huerces

Iglesia de San Martín de Huerces / Pablo Solares

Responsabilidades vecinales y laborales aparte, en el caso de Juan Antonio tuvo la oportunidad de cultivar una de sus pasiones: el ciclismo. Una afición que le llevó a ser campeón de España en categoría juvenil en unos años en los que Federico Martín Bahamontes, "El águila de Toledo" lideraba este deporte, convirtiéndose en el primer español en hacerse con el Tour de Francia. "Fue en Santander, en 1959, en la época de Martín Bahamontes, de Rik Van Steenbergen... De hecho, corrí con ellos en Oviedo", presume González.

Una especie de sueño cumplido tanto como el de casarse con Rosa María o construir su propia casa. Algo en lo que Caja Gijón "La Rural" fue fundamental. "Cuando nos casamos en 1965 se inauguró la oficina de la que por entonces se llamaba Caja Rural de Gijón. Siempre estuve encantada con ellos, nunca nos pusieron pegas para nada", cuenta Rosa María García.

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