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El "merecidísimo" homenaje póstumo al cura José Antonio García Santaclara, el domingo en el teatro Jovellanos, será "un acto que contagie solidaridad, vida y esperanza"

Los organizadores de la Fundación Siloé, que esperan que muchos asturianos se sumen a un acto de puertas abiertas, van a compartir "su lado más humano e íntimo"

JOSE ANTONIO GARCIA SANTACLARA "SANTA".

JOSE ANTONIO GARCIA SANTACLARA "SANTA". / CLARA FERNANDEZ

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Gijón

El próximo domingo, día 19, a las doce del mediodía, en el Teatro Jovellanos se va a llevar a cabo un homenaje al sacerdote José Antonio García Santaclara", el fundador de Siloé y un referente de la acción social en Asturias. Es un homenaje "merecidísimo", remarca Ana Rúa, presidenta de la Fundación Siloé en la actualidad. Será un acto en el que, entre otras cosas, "vamos a compartir un vídeo con todos los asistentes; un entrañable documento con el perfil no tan social, sino más humano e íntimo de Santa", añade Rúa.

Se organiza bajo el lema "Más corazón en las manos" y para no se precisa inscripción previa para asistir. "Todo el mundo que se acerque va a tener una butaca disponible y nuestro agradecimiento y van a salir contagiadísimo de solidaridad, vida y esperanza", añade la presidenta de Siloé.

El homenaje se celebrará a pocos días de que se cumpla un año del fallecimiento del sacerdote José Antonio García Santa, el 2 de agosto de 2025, hijo adoptivo de Gijón e hijo predilecto de Morcín (nació en Pedruñes, concejo de Morcín, en 1943), además de Medalla de Plata del Principado de Asturias y premio "Colmena de Oro" a la solidadridad de la sociedad Humanitarios de Moreda (Aller), por una vida entregada a la comunidad.  

Equidad social

Siloé está ahora cerrando los últimos detalles de un acto que mostrará la "trayectoria vital carismática de una figura defensora de la infancia, la salud y la equidad social, todo lo cual cristalizó en la Fundación Siloé", apunta Rúa. Siloé es una entidad volcada en la atención a personas sin hogar, con adicciones, problemas de salud mental, discapacidad o enfermedades crónicas. Fue pionera, de hecho, en la inserción social de colectivos vulnerables como los enfermos terminales de sida y exreclusos, y trabajó también en la atención y mejora del bienestar a menores en exclusión social, refugiados, inmigrantes y personas con discapacidades intelectuales y trastornos mentales. ""Santa" llevó a cabo su solidario compromiso desarrollando proyectos de inserción sociolaboral y cooperación internacional desde su silencioso, humilde, persistente, vocacional y ejemplar esfuerzo en promover la dignidad del ser humano", recuerda Fernando Delgado, cronista oficial de Morcín.

José Antonio García Santaclara, en el Monsacro en 2017

José Antonio García Santaclara, en el Monsacro en 2017 / Fernando Delgado

El acto estará presentado por María Teresa Álvarez y contará con varias "sorpresas musicales", además del video que mostrará el lado más humano e íntimo de Santaclara, sus orígenes y el regreso a sus raíces.

"Invitamos a todo el mundo a que nos acompañe, tanto los que hayan conocido a Santa como los que quieran conocer la Fundación Siloé", recalca su presidenta.

Los inicios con la salud mental

"Santa" tuvo unos inicios en la colaboración social implicándose muy joven en el trabajo con los enfermos mentales a través de la orden de San Juan de Dios, antes de comenzar a trabajar en el antiguo Hospital Psiquiátrico de Oviedo. Además participó, junto al padre Pineda, en la creación del teléfono de la Esperanza y se ordenó sacerdote en 1979, con 36 años.

Su primer destino fue como coadjutor en la parroquia avilesina de La Luz. Se fue a Paris, más adelante, a atender a los emigrantes españoles de barrios obreros y, a su vuelta, en 1981, se incorporó a la gijonesa parroquia de San Lorenzo nombrándole luego capellán de la cárcel de El Coto. En la cárcel fue consciente de la realidad de muerte solitaria que vivían los enfermos de sida, por aquellos años considerados desahuciados, y con apoyo del Principado ideó una casa de acogida para enfermos de sida que se instaló en Mareo, con la ayuda del voluntariado cristiano de prisiones, constituyendo así la asociación Siloé.

Luego llegaría la atención a chavales en riesgo de exclusión, a discapacitados intelectuales y otros colectivos, incluso internacionales como su apoyo a causas palestinas.

Fue, según su amigo Fernando Delgado, un "cura solidario, incisivo y combativo por la justicia social". Un cura "hippy" que no fue "ni un ángel ni una estatua, como el mismo me decía, 'es terrible que nuestra sociedad rescate más bancos que náufragos'". Y todos los homenajes que merecía y que fueron pocos en vida, se materializarán en un sólido aplauso el domingo en el Teatro Jovellanos. La organización está deseosa de que sean muchas las manos que aplaudan.

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