Los autores de la fiesta de drones regresan hoy a Gijón tras impresionar al mundo con el homenaje a Gaudí en la Sagrada Familia: "Volver es una emoción"
El cofundador y director artístico de Flock Drone Art, responsable del espectáculo que iluminará este viernes el cielo de Gijón, acaban de batir un récord Guinness con 3.100 drones

Festival de drones de 2025 en Poniente. / Marcos León

Siete años después de su primera actuación en Gijón, Ernest Biosca sigue sintiendo los mismos nervios cada vez que la ciudad vuelve a confiar en Flock Drone Art para llenar el cielo de figuras luminosas. El cofundador y director artístico de la compañía catalana llega con el impulso de dos hitos internacionales: el espectáculo celebrado frente a la Sagrada Familia con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí y el reciente récord Guinness logrado en Portugal al hacer volar de forma simultánea cerca de 3.100 drones. Pero asegura que regresar a Gijón sigue siendo especial. “Llevamos muchos años trabajando en proyectos muy distintos, pero siempre tenemos la suerte de volver. La emoción que predomina es la ilusión”, resume horas antes de una cita con Poniente a las 23.00 horas y con 650 drones en danza.
Aquella actuación en Barcelona dio la vuelta al mundo y situó a la empresa en el escaparate internacional. El montaje quiso imaginar a Gaudí contemplando por fin la basílica que soñó y nunca llegó a ver terminada. “Fue un espectáculo muy emocionante y muy simbólico. Nosotros siempre intentamos adaptarnos a la historia que quiere contar cada evento”, explica. Pese a esa creciente proyección, insiste en que la filosofía de la empresa no ha cambiado: cada espectáculo se diseña desde cero para el lugar y el momento en el que se representa.
Mirar al cielo como los marineros
El espectáculo que podrá verse este viernes será, según adelanta Biosca, el más ambicioso que la compañía ha llevado hasta ahora a Gijón. Durará cerca de veinte minutos y girará en torno a una idea muy ligada a la ciudad: levantar la vista hacia el cielo para encontrar respuestas.
“Antes los marineros miraban al cielo para orientarse, para crear historias o simplemente para compartir un mismo lenguaje. Nosotros hemos querido partir de esa idea para construir una pequeña aventura”, explica. La propuesta incluirá un eclipse que envolverá simbólicamente a la ciudad, una narración que irá guiando al público y varias figuras inspiradas en la identidad gijonesa. “No queremos que la gente vea únicamente dibujos en el cielo; queremos que viva una historia.”
“Primero el amor y después la técnica”
Aunque el público suele asociar estos espectáculos a la innovación tecnológica, Biosca tiene claro que los drones son únicamente una herramienta. Recuerda, de hecho, una frase que Flock Drone Art escribió recientemente en el cielo durante el espectáculo de la Sagrada Familia: “Primero el amor y después la técnica”.
“Los drones ofrecen muchísimas posibilidades, pero también muchos dolores de cabeza. Lo importante es pensar qué va a sentir la gente, después la tecnología tiene que respaldar esa emoción”, afirma.
Esa filosofía también marca el proceso creativo. Todo comienza lejos de los ordenadores. “Siempre empezamos con un papel y un lápiz. Primero aparece la historia, después llegan los dibujos, la música y, finalmente, la animación”, explica. Cada espectáculo requiere entre tres y cuatro meses de preparación y el trabajo coordinado de unas veinte personas entre ilustradores, músicos, animadores, técnicos y pilotos. “Aquí solo se ve el resultado final, pero detrás hay muchísimo trabajo de logística, permisos y coordinación”.
Un cielo con miles de posibilidades
La evolución de esta disciplina ha sido espectacular en apenas unos años. Cuando la empresa comenzó trabajaba con medio centenar de drones; hoy coordina miles de ellos en un mismo espectáculo. El récord Guinness conseguido hace apenas unas semanas en Portugal permitió comprobar hasta dónde puede llegar esa evolución. “Cuantos más drones tienes, más complejas pueden ser las figuras y las animaciones. Hemos avanzado muchísimo, pero creo que todavía estamos al principio”.
Entre todas las creaciones realizadas, Biosca guarda un cariño especial por una que resume la identidad de la compañía. No es casualidad que la empresa se llame Flock, “bandada” en inglés. “Nos inspiramos en el movimiento coordinado de los pájaros cuando vuelan juntos. Conseguir reproducir ese comportamiento con drones ha sido uno de los proyectos que más ilusión nos ha hecho”.
Con esa misma ilusión invita ahora al público gijonés a mirar de nuevo al cielo. “Las fotografías y los vídeos nunca transmiten lo que realmente se vive allí. Hay que estar presente, escuchar la música y compartir ese momento con miles de personas. Es una experiencia que, cuando la pruebas, normalmente quieres repetir”.
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