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"Es de justicia", dice la familia del fotógrafo gijonés Constantino Suárez, reconocido como víctima del franquismo

"Es importante que se reconozca lo que pasó, la pena es que llegue tan tarde", dice el Ateneo Obrero

"Hay que revindicar su figura", señala la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos, impulsora de la medida

Tres imágenes en las que aparece Constantino Suárez: por la izquierda, con otros dos compañeros, con un limpiabotas y, ya después de salir de la cárcel, con su sobrino en San Lorenzo.

Tres imágenes en las que aparece Constantino Suárez: por la izquierda, con otros dos compañeros, con un limpiabotas y, ya después de salir de la cárcel, con su sobrino en San Lorenzo. / MPA

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El fotoperiodismo asturiano, el sector memorialista y cultural y la familia de Constantino Suárez aplauden la decisión del Gobierno de España de reconocer al fotógrafo gijonés como víctima del franquismo y declarar nula la condena que le impidió ejercer y truncó su carrera. La resolución, tal y como publicaba este miércoles LA NUEVA ESPAÑA, sale del Ministerio de Patrimonio y Memoria Democrática y avala la petición que ante él había presentado la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos (APFA), que defiende que "no se puede cambiar el pasado, pero sí reconocer la injusticia y de esta forma honrar a quienes fueron perseguidos por la dictadura". "Recordar a Constantino Suárez es también reivindicar el valor del fotoperiodismo, la libertad de informar y el derecho a preservar nuestra memoria colectiva", señala la asociación.

Juaco López, director del Museo del Pueblo de Asturias, recuerda bien cómo el legado fotográfico de Constantino Suárez llegó a manos municipales. Corrían los años 90. "Francisco Crabiffosse me avisó de que el anticuario Simón Albuerne tenía un archivo que tenía que ir a ver. Yo para entonces ya tenía claro el papel que tenía que jugar la fotografía en el Museo y fui, lo vi y me pareció interesante", cuenta. En coordinación con el Ayuntamiento, se pactó un precio, ya para la época elevado, pero acorde al valor que aquel catálogo tenía. No todos lo entendieron en su momento. "Era el primer archivo fotográfico que se compraba en Asturias y sonaba raro. Era como: comprar fotos, ¿para qué? Se tuvo que hacer un informe de un especialista independiente, que fue Crabiffosse, y se pudo comprar", resume López.

Para entonces, el catálogo de Suárez lleva ya años a la venta y varias instituciones públicas habían rechazado su compra. Albuerne, por su lado, jugó también un papel relevante: rechazó "trocear" aquel archivo y venderlo por partes. Gracias a todo esto, el catálogo de Constantino Suárez, y con él el retrato más completo del Gijón de los años 20 y 30 y de la Guerra Civil, se quedó en la ciudad. A partir de ese momento el trabajo de un fotógrafo que había fallecido en 1983 tras décadas sin poder ejercer su profesión empezó a recuperarse. A ese catálogo inicial se fueron sumando también nuevas incorporaciones e iniciativas para recuperar la figura del gijonés, que desde 2011 tiene un parque con su nombre en El Coto. "Yo estuve en esta inauguración y aún lo recuerdo. Todo esto es importante. Un fotógrafo que era desconocido en 1992 hoy tiene una plaza en la ciudad. Que ahora además se anule el proceso por el que fue encarcelado es una satisfacción enorme", completa López.

La periodista y documentalista Leonor Suárez, por su lado, es desde hace tiempo una de las principales investigadoras de la figura del fotógrafo y responsable de haber localizado a la poca familia que del fotógrafo, que falleció sin esposa ni hijos. Encontró, por ejemplo, a Carmen González, gijonesa, nieta de un primo de Suárez. "Desde que me contactaron estoy siguiendo toda la historia y estoy muy contenta. Es un orgullo ver todo esto. Yo nunca había oído hablar de él en mi familia y ya no tengo con quién hablar de ello, pero pude investigar. Fue una persona muy importante y fue una pena lo que le pasó. Es de justicia que se reconozca su inocencia", defiende.

El retratista retratado

La propia Leonor Suárez lanza una idea similar: "Es un acto de justicia y un gesto precioso, porque la verdad es que la vida y el trabajo de Suárez quedaron truncados por la cárcel y que eso lo destruyó. Ni él ni su obra volvieron a ser las mismas. Este reconocimiento llega tarde para él, pero no para nosotros, que aún podemos reivindicar y restituir su imagen". La investigadora destaca también el haber logrado localizar a un sobrino del fotógrafo de Bilbao que, gracias a fotografías domésticas que él conservaba, permitió que al legado de Constantino Suárez se le pueda poner ahora también un rostro. "Era extraño. Una persona que nos ha dado la imagen del Gijón de los años 20 y 30 y la imagen de la Asturias en guerra y sin embargo no teníamos fotos de él más allá de 1943. La foto que tiene con su sobrino es de 1953. Con esa imagen le pudimos poner cara al fotógrafo", señala. Ese familiar falleció hace ahora año y medio, pero sus descendientes han sido informados de esta nueva resolución ministerial y, dice Suárez, están "emocionados" con el reconocimiento. Suárez agradece, por lo demás, la iniciativa de los fotoperiodistas asturianos que ha permitido abrir un nuevo capítulo "ilusionante" en la reivindicación del gijonés.

 "Es importante que se reconozca formalmente lo que pasó, pero la pena es que llega muy tarde. Al menos nuestra ciudad supo ver a tiempo la importancia de su legado y rescatar su trabajo", cuenta, por su parte, Luis Pascual, del Ateneo Obrero, que entiende que esta declaración ministerial podrá ayudar también a que la figura de Suárez vaya ahora "más allá de las fronteras asturianas". Luismi Piñera, cronista oficial de Gijón, comparte esta valoración. "Tanto esto como la plaza con su nombre son reconocimientos muy importantes. El valor de su colección es increíble porque Constantino, además, fue muy bueno cuidándola en vida: en muchísimas fotos apuntó dónde las había sacado, cuándo y a quiénes retrataba. El valor de su catálogo es inmenso", asegura. Constantino Suárez, tras centrarse en el fotoperiodismo durante la Guerra Civil, fue condenado por trabajar para "Avance", un "diario rojo" según el régimen. La dictadura le prohibió ejercer como fotógrafo y lo encarceló por segunda vez, entre 1945 y hasta 1959, terminando de truncar su carrera. La ley de memoria democrática avala ahora que el tribunal que lo juzgó era "ilegítimo".

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