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Las primeras medusas llegan a la playa de San Lorenzo y obligan a colocar la bandera amarilla para extremar las precauciones

Gijón pondrá en marcha este verano un experimento pionero para comprobar si las barreras anticontaminación pueden servir también para frenar la llegada de carabelas portuguesas

La bandera esta mañana en la Escalerona. En el círculo, uno de los ejemplares encontrados.

La bandera esta mañana en la Escalerona. En el círculo, uno de los ejemplares encontrados. / LNE

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Pablo Palomo

Pablo Palomo

Gijón

Ya están aquí. O, por lo menos, ya se las espera a la vuelta de la esquina. Los socorristas de la playa de San Lorenzo han colocado la bandera amarrilla por alerta de presencia de medusas en el mar. La maniobra se ha hecho pasadas las once y media de la mañana, cuando previamente había bandera verde y la mañana iba con normalidad.

Esta bandera significa que hay que extremar las precauciones puesto que se espera que lleguen medusas o carabelas portuguesas. De hecho, según afirman algunos bañistas hoy mismo ya se ha podido ver un pequeño ejemplar de este segundo animal en la arena, cerca de la zona de La Escalerona.

Todo esto coincide justo cuando Gijón pondrá en marcha este verano un experimento pionero para comprobar si las barreras anticontaminación que se utilizan para contener vertidos de hidrocarburos pueden servir también para frenar la llegada de carabelas portuguesas a playas y ensenadas. La prueba se desarrollará en la dársena situada entre el Acuario Bioparc e Indra, donde se instalarán quince metros de barrera y se introducirán ejemplares vivos capturados en la costa asturiana cuando comience la llegada habitual de esta especie, entre finales de julio y principios de agosto. El proyecto está impulsado por la Universidad de Oviedo, el Instituto Español de Oceanografía, el Acuario, el Ayuntamiento de Gijón y el 112.

El objetivo es determinar si estas barreras no solo contienen la vela de la carabela portuguesa, sino también sus partes urticantes, como los pólipos y los gonodendros, responsables de las dolorosas picaduras. Para ello se utilizará un dron submarino con cámara y se tomarán muestras de agua para realizar análisis químicos y genéticos que permitan detectar la posible dispersión de estos elementos fuera del recinto acotado. Los investigadores consideran que el sistema podría resultar útil en playas resguardadas como Poniente o El Arbeyal, aunque dudan de su eficacia en arenales abiertos y con fuerte oleaje como San Lorenzo.

De forma paralela, el Acuario Bioparc trabaja en el diseño de tanques para exhibir algunas de las carabelas capturadas y mostrar al público el movimiento de sus tentáculos. La investigación cobra especial relevancia tras la elevada presencia de esta especie en los últimos veranos. En 2025 se detectaron 350 ejemplares en agosto y otros 92 en la primera quincena de septiembre en las playas de Gijón, mientras que el verano pasado llegaron a retirarse restos de 25 carabelas portuguesas en un solo día, principalmente en San Lorenzo, lo que evidenció el impacto de este fenómeno sobre el litoral gijonés.

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