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La esperanza viva de Santa: así fue el homenaje al fundador de Siloe en Gijón

José Antonio García Santaclara, Santa para todos, recibió muchos premios en vida como tributo a su trabajo por los más necesitados; ahora su nombre y su compromiso social darán nombre a un premio lleno de esperanza

El coro Asturias Gospel Experience, en el escenario con una gran foto de José Antonio García Santaclara al fondo. | MARCOS LEÓN

El coro Asturias Gospel Experience, en el escenario con una gran foto de José Antonio García Santaclara al fondo. | MARCOS LEÓN

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Gijón

Compromiso, amor, legado, fe, valentía... Muchas fueron las palabras que se oyeron desde el escenario del teatro Jovellanos vinculadas a José Antonio García Santaclara, Santa, pero será esperanza la que de nombre al premio con el que la Fundación Siloé rendirá tributo a su fundador. Así lo anunciaba la presidenta del patronato de la entidad, Ana Rúa, durante su intervención en el acto de homenaje que se le tributó a Santa en el primer aniversario de su fallecimiento. Un premio que visibilizará "la esperanza viva de nuestro Santa". Un Santa, confesó Rúa, "que se nos ha vuelto invisible pero nunca será una ausencia". Un Santa que fue, y sigue siendo ejemplo, en el trabajo y compromiso con los colectivos más vulnerables de la sociedad.

A la izquierda, de izquierda a derecha, en primer fila, Magdalena Llerandi, Luis Jesús Bárcena, Ana Rúa,   Charo Hernández y Jesús Sánchez; detrás, Pedro Cubría, Eva Maria Sánchez, Jesús Bermúdez e Isabel Moro, patronos de Siloé; a la derecha, público en el Jovellanos durante el homenaje. | MARCOS LEÓN

A la izquierda, de izquierda a derecha, en primer fila, Magdalena Llerandi, Luis Jesús Bárcena, Ana Rúa, Charo Hernández y Jesús Sánchez; detrás, Pedro Cubría, Eva Maria Sánchez, Jesús Bermúdez e Isabel Moro, patronos de Siloé; a la derecha, público en el Jovellanos durante el homenaje. | MARCOS LEÓN

"Un hombre que pasó por la vida haciendo el bien. Amaba a todos pero sobre todo a quien más lo necesitaba. Santa y Siloé significan lo mismo: amor incondicional", recordó la periodista y escritora María Teresa Álvarez, que se encargó de conducir un homenaje que incluyó un vídeo lleno de testimonio sobre aquel guaje de Morcín, que fue ordenado sacerdote en 1979, tuvo uno de sus primeros destinos en una parroquia de un barrio marginal de París y al volver a Asturias se comprometió con quienes más sufrían ya fueran presos en la cárcel de El Coto, menores con problemas en "Chavales en libertad" o aquellos primeros enfermos terminales de un Sida casi desconocido que necesitaban un hogar donde morir.

La esperanza viva de Santa

La esperanza viva de Santa

Todo esto cristalizó en la Fundación Siloé a mediados de los ochenta. Una entidad que ahora tiene 68 profesionales, una treintena de voluntarios y atiende a una media de 1.400 personas al año en Gijón, Oviedo, Avilés, Mieres y San Martín del Rey Aurelio. "Fue un hombre extraordinario. No por sus premios sino por su forma de estar en el mundo y su tarea de hacer un mundo mejor", recordaron sus hermanas María Teresa y Montserrat sobre las tablas del Jovellanos. Para ellas hubo un aplauso especial del público y un regalo de Siloé en forma de dos litografías de "La casa habitada" de la artista lavianesa Natalia Pastor, que les entregaron Ana Rúa , Magdalena Llerandi y Jesús Bermúdez. n

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