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Marcelino Álvarez, vecino de Ruedes: "La ciudad para mí no tiene calidad de vida; el ruido de los motocarros a las 5 de la mañana te fastidiaba la noche"

"Ahora, quien compra una casa en el pueblo ni piensa ni funciona como la gente de antes; el poco ganado que hay acabará por desaparecer"

Marcelino Álvarez, vecino de Ruedes: "La ciudad para mí no tiene calidad de vida; el ruido de los motocarros a las 5 de la mañana te fastidiaba la noche"

Carolina Díaz/ Amor Domínguez

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L. L.

"Nací aquí, en Ruedes y aquí seguiré hasta el final". Así de contundente se muestra Marcelino Álvarez, vecino de la parroquia gijonesa de Ruedes, quien a sus 68 años dice haber pisado la ciudad solo cuando estudiaba, ya que nunca se planteó dejar su pueblo. "Nunca me adapté a la ciudad, es un sitio que nun tien calidad de vida. Recuerdo el ruido que metían los motocarros a las 5 de la mañana y te fastidiaban la noche completa", cuenta este exagricultor, actividad que compaginaba en ocasiones con la construcción. "Es de donde podía sacar un real porque en la ganadería y la agricultura tocaronme unos años negros", señala.

Sin embargo, antes de tener que buscarse la vida, Marcelino recuerda una infancia "positiva", en la que no faltaban las pachangas de fútbol. "Éramos un grupín de guajes pegando pataes a un balón. Aunque lo que siempre me gustó aunque acabé dejando fue la caza. No tenía tiempo por el trabajo", cuenta, al tiempo que confiesa que su afición frustrada era tocar la batería "pero nunca me atreví a hacerlo".

Además de la música, el baile fue otro de sus hobbies, sobre todo cuando tocaba darlo todo en las fiestas de San Lázaro, pero "acabaron con ellas. Iba con los amigos o con mis padres", indica.

Panera de mas de 300 años rehabilitada por los vecinos

Panera de mas de 300 años rehabilitada por los vecinos / Carolina Díaz

En Ruedes parece que las fiestas ya no son las de antes, igual que el propio pueblo que, como cuenta Álvarez, fue quedándose vacío "al morir los vecinos. Además, dio un giro impresionante cuando cerró el colegio y se fueron los críos. Ahora, quien compra una casa en el pueblo ni piensa ni funciona como la gente de antes. Explotaciones de leche había un montón y ahora quedan 3 o 4 y con mi generación, el ganado de carne, el poco que hay, acabará por desaparecer también. Ahora, hay grandes moles de hormigón que destrozaron el paisaje y la vida de los pueblos", lamenta.

Sin embargo, Álvarez presume de lo poco que ha cambiado la zona en la que él vive. Un lugar tranquilo, donde tiene fama de "reivindicativo" entre sus vecinos y en el que reside con su pareja, Nely Suárez desde hace 30 años. Una relación en la que no hubo paso por el altar pero de la que nació su hijo Jonathan, padre de sus nietos Sergio y Nel.

La parroquia de Ruedes

Nombre: Marcelino Álvarez

Edad: 68 años

Profesión: agricultor jubilado

El mejor lugar de la parroquia: la iglesia de Santa María Magdalena

Lo mejor de vivir en la zona rural: "Estás a tu aire y nadie te molesta"

En una frase: "Nací en Ruedes y aquí seguiré hasta el final"

Pero Marcelino Álvarez no solo presume de familia, también lleva con orgullo el esfuerzo que junto a sus vecinos hace para conservar un símbolo tan asturiano como son los hórreos. Una tarea en la que han participado nuevos habitantes de Ruedes y "que no son ni de aquí y se implican", exclama. Gracias a esa colaboración vecinal consiguieron restaurar algunos de los hórreos de la zona, aunque todo el protagonismo se lo lleva la panera de 300 años de sus vecinos Pili y Danielín.

Hijo de padre madreñeru, cazador y alcalde de la pedanía de Ruedes, Álvarez está muy unido a su pueblo y en cierto modo a Caja Gijón, "La Rural". "Llevo años trabajando con la caja y la verdad es que tengo un buen concepto de ellos", indica.

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