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La llegada de carabelas portuguesas a las playas permite poner en marcha el plan para probar las barreras de protección de las playas

Los expertos quieren recuperar los ejemplares que lleguen a la costa local para comprobar el plan de contención

Uno de los tanques del Acuario.

Uno de los tanques del Acuario. / Ángel González

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Gijón

La llegada de las primeras carabelas portuguesas a las costas de Gijón -ayer lunes, por segundo día, se sacaron ejemplares de las playas de San Lorenzo y El Arbeyal- ha llevado a poner en marcha el proyecto para comprobar la efectividad de barreras que habitualmente se utilizan para contener vertidos contaminantes en el mar, como medio para bloquear la llegada a las playas de las carabelas portuguesas.

Se trata de un proyecto en el que participan investigadores del Acuario de Gijón, la Universidad de Oviedo y del Centro Oceanográfico de Gijón, con el apoyo de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento. Las barreras se probarán en la dársena que hay frente al Acuario, pero previamente se tendrán que recuperar y fortalecer en tanques del acuario ejemplares que hayan sido recogidos en la costa, como los que aparecieron este lunes y el domingo.

El primer ejemplar llegó al Acuario el pasado domingo, el recogido en la zona de La Escalerona. "No llegó en muy buenas condiciones, porque era un ejemplar que acabó varado en la playa y no parece que sea muy viable, pero nos está sirviendo para probar que funcionan correctamente las cubas que tenemos preparadas en el Acuario para recuperar a las carabelas portuguesas que nos vayan llegando", explica Susana Acle, responsable de biología e investigación de Bioparc Acuario de Gijón.

Cuando haya suficientes ejemplares viables y recuperados, será cuando se suelten en la dársena frente al acuario, cercadas por las barreras anticontaminación. Se van a probar dos tipos distintos de barreras, incluyendo uno con una red submarina anclada al fondo.

La previsión es que este tipo de medidas de contención no funcionen en playas abiertas y con gran oleaje, como es el caso de la de San Lorenzo. Es más factible que puedan tener un resultado positivo en playas más tranquilas, como son las de El Arbeyal y Poniente en Gijón. Eso es lo que se pretende comprobar con el experimento.

Estos animales tienen una parte de su organismo, con forma de vela, sobre el agua y es impulsada por los vientos, además de arrastrada por las corrientes marinas. Bajo el agua están los tentáculos de las carabelas portuguesas, que en ejemplares sanos pueden medir hasta 30 metros de longitud, pero que en el caso de las que llegan a aguas asturianas los tentáculos son mucho menores, al haber sido destrozados por la acción del mar en el trayecto.

Las carabelas portuguesas son peligrosas incluso fuera del agua. No deben de tocarse si se encuentran, sino avisar a los equipos de salvamento de la playa.

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