Hablan cuatro médicos extranjeros que ejercen en Asturias: "Podemos aportar mucho y estamos dispuestos a ocupar puestos en zonas recónditas que otros no quieren"
Ketty Arce, Iván Chancayauri, Pedro Javier Urrego y Yifan Teng Fang relatan su experiencia en Gijón: "Aquí hay una tradición emigrante muy fuerte, y eso se nota en lo respetuosa que es la gente"

De izquierda a derecha, Rodolfo Iván Chancayauri Canales, Yifan Teng Fang, Pedro Javier Urrego Villegas y Ketty Arce Cedillo, en el centro de salud El Parque-Somió. | | JUAN PLAZA
"Aquí nos sentimos como en casa, e incluso mejor". Estas palabras las pronuncian la ecuatoriana Ketty Arce Cedillo, el peruano Rodolfo Iván Chancayauri Canales, el colombiano Pedro Javier Urrego Villegas y la china Yifan Teng Fang, quienes desde pequeños tuvieron en común el objetivo de ayudar a la población como médicos. Ese sueño que siempre han compartido se convierte en una realidad a diario en los centros de salud de Gijón en los que trabajan, donde tanto ellos como el resto de los médicos extranjeros suman diversidad cultural, entusiasmo y calidad asistencial. "Podemos aportar mucho, ya que por desgracia conocemos los problemas que implica no cuidar la sanidad pública y estamos dispuestos a ocupar algunos puestos en zonas recónditas en las que otras personas no quieren estar", subrayan estos profesionales.
Al igual que ocurre en otras muchas comunidades autónomas de España, en Asturias se ha disparado en los últimos años la cifra de médicos extranjeros. Ese flujo ha aumentado notoriamente para cubrir vacantes en plazas de difícil cobertura y para paliar el déficit de especialistas que provocan las constantes jubilaciones. En la región, ciudades como Oviedo y Gijón son en las que más se nota ese crecimiento al contar con más centros de salud.
En el caso de la villa de Jovellanos, que forma parte de área sanitaria III Oriente, tienen actividad actualmente 15 equipamientos de Atención Primaria, además de varios consultorios periféricos locales. En ellos, además de muchos asturianos y españoles de otras regiones, también hay desde los últimos años muchos profesionales procedentes de otros países. Su llegada a Asturias, donde se encuentran cómodos y muestran con orgullo sus raíces, se debió a situaciones complicadas por las que pasaban sus países o a otros motivos familiares.
"Tenemos que aguantar ciertas preguntas y momentos desagradables cuando escuchan nuestro acento y ven que es distinto al de que están acostumbrados, pero al final aprendes a tomártelo con humor y tranquilidad", explican a LA NUEVA ESPAÑA unos profesionales que han optado por Asturias como destino para poner en práctica sus conocimientos y dar continuidad a sus proyectos de vida.
Ketty Arce Cedillo trabaja desde junio de 2025 como médico de familia en el centro de salud El Parque-Somió. A sus 44 años, recuerda con cariño que creció en Ecuador y realizó sus estudios en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Un viaje a Barcelona en 2005 le sirvió para conocer la figura del médico de familia, que por aquel entonces no existía en su país natal. Desde entonces, tuvo claro que su futuro pasaba por España, un país en el que podría llevar a cabo sus tareas favoritas sin mayores problemas con el idioma. "Tocar distintas áreas médicas me parecía impresionante. Entonces, quise venir hasta aquí por una aspiración profesional y realicé de 2008 a 2012 la etapa de residente en Barcelona", comenta Arce.
Tras esa fase, se desplazó hasta la India con la Fundación Vicente Ferrer para ayudar a impulsar las urgencias en el país asiático. Aquel viaje lo emprendió junto a su marido, el gijonés Gerardo Álvarez-Uría, a quien conoció en Cataluña. En 2024, a raíz del nacimiento de su hijo dos años antes, volvieron a Asturias para asegurar una educación de calidad para su hijo y contar con una estabilidad profesional. "Entrar al Sespa en aquel año me aportó mucho. Ahora estoy contenta a nivel familiar y profesional. Me encuentro en una ciudad en la que el ambiente es bueno y donde hay buena coordinación con los hospitales", argumenta Arce, quien asevera que "los extranjeros que venimos de países como Ecuador sabemos la importancia que tiene cuidar la sanidad pública y podemos aportar cosas distintas, ya que hemos visto otros escenarios médicos que pueden servir de ayuda", completa.
En el propio centro de salud El Parque-Somió, otros muchos pacientes de la zona reciben la atención asistencial de Yifan Teng Fang. Después de pasar su infancia en China, a los 15 años se mudó junto a su familia hasta Canarias. Teng realizó sus estudios en Medicina en la Universidad de La Laguna y la especialidad en médica de familia la llevó a cabo en Lugo. Al terminarla, optó por trasladarse a Gijón para empezar a formar parte de la sanidad asturiana desde 2017. "Me gustaban la costa y el norte de España porque no hace calor en verano. Aquí se está muy a gusto. Ya me siento española", indica Teng, quien al igual que Arce remarca que "en nuestros países no hay un acceso a la sanidad pública como el que hay aquí; allí hay que pagar bastante". Respecto a la situación en Asturias, afirman que "las consultas han subido mucho después del covid, ya que la población ahora es mucho más demandante".
Quien ya se siente un gijonés más es Pedro Javier Urrego Villegas, colombiano de 37 años que llegó a la ciudad en 2004. "Realicé el bachillerato en La Calzada y en 2017 me fui a hacer la residencia a Cataluña. Después quise volver a trabajar a Asturias", explica Urrego, quien en 2021 empezó a ejercer la medicina en centros de salud de la antigua área V y ahora se dedica a cuidados paliativos en Atención Primaria, en los servicios de asistencia a domicilio.
"Tomar la decisión de volver fue sencilla. Quería estar cerca de mi familia. Vine, llamé y a los cinco minutos ya me dijeron que estaban interesados en que me quedara. Tras el covid, me dieron un contrato de un año que terminó siendo de tres", puntualiza el colombiano, quien ensalza que "en Asturias se nota que trabajan para que la gente se quede aquí y en muchas ocasiones lo consiguen". "Fidelizar a los profesionales es una apuesta de futuro. Entonces, si esta región quiere tener más estructuras, también va a necesitar más gente, y ahí ayudarán mucho todos los extranjeros que lleguen", puntualiza.
Otro de los centros de salud gijoneses en los que hay presencia de profesionales extranjeros es el de Perchera. Allí trabaja Rodolfo Iván Chancayauri, un peruano de 50 años que viajó hasta Gijón en 2008 porque era la ciudad en la que vivía su hermana. "Quería estudiar el MIR en Oviedo y su residencia me pillaba cerca", cuenta este médico de familia, quien asegura que "los médicos en Perú trabajan muchas horas y no pueden tener conciliación personal y familiar". Por ello, agrega, "cada vez son más los que deciden venir a España". "Aquí sentimos que nos cuidan y suele haber bastante empatía con los pacientes. Lo que más me gusta es que, cuando vuelvo de vacaciones, noto que a quienes atiendo ya me están esperando. Eso es muy bonito", culmina Chancayauri, quien se muestra de acuerdo con el resto a la hora de subrayar que "Asturias es una comunidad en la que siempre hubo mucha emigración y eso ayuda a que la mayoría sean muy acogedores gracias a esa tradición emigrante".
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