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Las peñas de Granda cogen carrerilla para los días grandes de Santana en Gijón

La tradicional Arrancadera reúne a centenares de peñistas, familias y amigos alrededor de la comida y la sidra: "Es el día más bonito de todas las fiestas"

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Miguel Martín

La corbata, el uniforme o la ropa de trabajo se quedan en casa mientras en el prao esperan una mesa llena de comida, música y algún culín de sidra. "Tomarte uno aquí sin el jefe pidiendo cosas es una liberación", bromeaban Juan Vázquez y Toni Riera. La tarde acababa de empezar y ellos ya tenían clara una cosa. "Hoy no vamos a llegar a casa a las doce".

La escena se fue repitiendo con el paso de las horas, mientras unos llevaban allí desde primera hora preparando las carpas y colocando las mesas, otros se incorporaban después de terminar su jornada. Poco a poco, el prao de Granda fue llenándose para celebrar la Arrancadera de Santa Ana. Había comida de todo tipo, sidra, música y niños corriendo detrás de un balón. El tiempo también acompañaba, con una tarde soleada pero agradable que invitaba a quedarse. Entre las carreras de los más pequeños se dejaban ver varias camisetas de la selección española y tampoco faltó quien se animó con el ya popular remo noruego, una celebración que parece haber sobrevivido al final del Mundial.

Entre los primeros en ocupar su sitio estaban "Los Arrancaos". La peña, fundada en 2014, ya tiene perfectamente localizado su rincón para cada Arrancadera. Rosi Fernández, Margarita Simón y Ana Palacio se habían instalado junto a su familia bajo la sombra de un carbayu al que regresan cada año. "Siempre venimos a este, le vamos a acabar poniendo un nombre", comentaban. Allí, alrededor de la mesa, se mezclaban varias generaciones. "Es una fiesta muy familiar. Aquí se juntan hijos, sobrinos, nietos...", explicaban. También los preparativos se reparten entre todos. "Hablamos y nos ponemos de acuerdo. Traemos tortillas, empanadas, postres y lo que podamos para compartir". La Arrancadera es el comienzo de varios días de celebración, aunque para ellas "es el día más bonito de todas las fiestas".

Mientras bajo el carbayu de "Los Arrancaos" ya estaba todo prácticamente preparado, en otro punto del prao todavía tocaba trabajar. José Amador Álvarez Río y Julio César Castro seguían trabajando para levantar la carpa de "La Espuela", la peña más numerosa de la celebración. "Aquí somos más de cien", señalaban mientras continuaban con el montaje. Llevan catorce años reuniéndose bajo ese nombre y conocen bien la parte menos visible de una tarde como esta. Antes de sentarse, comer y brindar hay que dejarlo todo listo. "Toca trabajar, que es lo duro, pero luego vale la pena", reconocían. El esfuerzo, al menos, se hacía con buen ánimo y con una tradición que ya conocen de sobra. "Al final disfrutamos todos", concluyeron.

Pero para disfrutar de la Arrancadera tampoco hace falta formar parte de una peña. Entre quienes buscaron su propio espacio en el prao estaba la familia Sánchez Meana, reunida para compartir la tarde. El reciente Mundial todavía daba pie a alguna broma. "Algunos estamos un poco mayores y estamos todavía afectados del Mundial, pero había que venir", comentaban. Los que parecían haberse recuperado mucho más rápido eran los pequeños. Con espacio de sobra para correr y jugar al fútbol, tardaron poco en hacer amigos en el prao. "Los críos estaban nerviosos porque no conocían a muchos niños por aquí, pero ya están como uno más", explicaba Juan, padre de la familia, "Aquí tienen prao de sobra para hacer lo que quieran y pasarlo bien", expresó.

Para entonces, la imagen de las primeras horas ya había cambiado. Los huecos se habían ido ocupando con quienes llegaban de trabajar o solo se sumaban algo más tarde, las mesas estaban llenas y las conversaciones se alargaban entre comida y culines de sidra. Los niños seguían corriendo y la música acompañaba una tarde en la que las prisas parecían haber quedado fuera del prao y la Arrancadera volvió así a hacer honor a su condición de prefiesta, una jornada para juntarse antes de que Granda entre de lleno en sus días grandes.

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