Cabriolas voladoras de aperitivo: la playa de San Lorenzo, en Gijón, vibra con los ensayos del Festival Aéreo
Muchos vecinos y turistas disfrutan de los primeros vuelos del certamen

Álex Redruello
Amaneció la playa de San Lorenzo entre nubes, calor y bañistas que, como mucho, podían refrescarse hasta la altura de las rodillas. ¿El motivo? Si había algún despistado, lo descubrió muy poco después. Y es que, a lo largo de la mañana, helicópteros, aviones y cazas de combate surcaron los cielos de la capital marítima del Principado como parte de los entrenamientos del Festival Aéreo, una cita que cumple 20 años y que aterrizará en la ciudad a lo largo de todo el fin de semana. "Los entrenamientos ya son llamativos de por sí. Nos apetece mucho verlo", aseguraron algunos de los paseantes del Muro de San Lorenzo al ver los aparatos volar.
Y es que, durante los entrenamientos, la principal playa de Gijón se convirtió en el escenario perfecto para vivir la previa del festival. Allí se mezclaron vecinos de toda la vida con turistas que, en muchos casos, se han topado con el espectáculo por pura casualidad. La sorpresa fue la nota dominante entre los foráneos. Así lo relataron Juan Pablo Bayón y Beatriz Rodríguez: "No nos habíamos enterado de nada en absoluto. Ayer —por el jueves—, por megafonía, estábamos sentados en la playa, lo comunicaron y encantados". Una grata casualidad que también compartieron José Javier Sánchez y María Jesús Martín. Llegados a través de una excursión organizada desde Valladolid, confesaron que la exhibición fue un añadido inesperado a su viaje. "Hay una agencia de viajes que son amigos nuestros y nos han ofertado esta excursión. Como Gijón nos gusta mucho, pues ya está, aprovechamos la playa y la exhibición", expresaron.
Al tiempo que las aeronaves comenzaron a tomar medidas del cielo asturiano, las impresiones a pie de playa no se hicieron esperar, dejando a muchos espectadores boquiabiertos ante el despliegue técnico. "Nos ha impresionado. Hemos visto a los paracaidistas, que no los habíamos visto tan cerca, ni a los aviones los habíamos oído. Es impresionante el ruido que hacen. La verdad es que merece la pena venir", aseguró José Javier Sánchez. Para otros, era sencillo conectar. Fue el caso de Miriam Trobajo, de Oviedo, cuyo padre es militar. "Siempre me ha gustado mucho y está muy bien poder verlos tan de cerca y, bueno, así aprendes un poco más", aseguró esta joven que, como muchos vecinos de la ciudad y otros tantos turistas que se pueden ver estos días por las calles de Gijón, ya solo espera que los aviones tomen el cielo, pero, esta vez sí, para poner al servicio del espectáculo las cabriolas que enamoran desde hace 20 años.
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