Todo el mundo Ye-Yé en Gijón en tres días: de Marta High a la obra fotográfica de Jay Schwartz, sin olvidarse del cine o las lambretas
La presentación del festival en el Antiguo Instituto fue el último acto para el ya presidente de Divertia, Oliver Suárez, destituido poco después
Gijón. El concejal de Festejos, Jesús Martínez Salvador, y el presidente de Divertia, Oliver Suárez, presentan el Ye-Yé 2026 (Sala 3, 1ª planta. CCAI) / Luisma Murias
Álex Redruello
Fue el último acto al que asistió Oliver Suárez como presidente de Divertia. Tocaba presentar el Festival Ye-yé y así lo hizo, ayer a primera hora de la mañana. Horas después Suárez fue cesado por la Alcaldesa. Pero tuvo tiempo para respaldar un consolidado festival y destacar, de paso, el pulso vital de la ciudad de Gijón. "Hasta este próximo domingo, Gijón se volverá a convertirse en el epicentro europeo de la cultura underground", afirmó Suárez, confirmando en que el festival acogerá "tanto a quienes nos visitan desde muy diversos rincones como a nuestros vecinos y vecinas, que estoy seguro de que saldrán a disfrutar del ambiente a nuestras calles y plazas".
También aplaudió a un festival que mantiene intacta su identidad, su carácter abierto y esa capacidad de proyectar una imagen de una ciudad viva, diversa y plural, ofreciendo alternativas culturales para todos los públicos". Y enumeró la ambiciosa oferta de ocio que coincidirá en Gijón durante los próximos días. "Sin ir más lejos, este fin de semana tendremos Ye-Yé, teatro, canción asturiana, festival aéreo, el concierto de Dani Martín, y por supuesto, mucho arte en la calle". El legado de palabras quedó flotando tras conocerse la destitución de Suárez por supuestas irregularidades en la contratación de otros ciclos musicales.
Al margen de este terremoto institucional fue Félix Domínguez, organizador del festival, quien desgranó un programa que promete llevar a la ciudad de vuelta a la década de los 60. En el apartado musical, destacó la jornada de hoy viernes, protagonizada por la estadounidense Martha High, de quien recordó que "estuvo cantando nada más y nada menos que 30 años con James Brown", y que actuará en la Plaza Mayo junto a órgano de Julián Maeso. La velada dará continuidad en la sala Albéniz, con el grupo "Green Seagull", acompañados por la proyección de las luces líquidas del artista alemán Stroko, un espectáculo analógico creado, según explicó Domínguez, con "una luz por debajo de un plato como cristal, gotas de aceite, líquido y con una pajita moviéndolo". El sábado, el plato fuerte viene de la mano del grupo Wua y los Arrrgsh, quienes ofrecerán un concierto exclusivo en el que abandonarán su habitual repertorio para interpretar íntegramente temas de la banda The Sonics. Todo ello irá arropado por una quincena de DJ internacionales que continuarán con el ritmo de las pistas de baile durante todo el fin de semana.
Cine y artes visuales
La propuesta cultural se expande también al cine y las artes visuales. El festival cuenta con una exposición del fotógrafo Jay Schwartz, quien presentó su obra afirmando sentirse "muy feliz de estar aquí con estas fotos de hace 48 años". Según apuntó el director del festival, Domínguez, esta exposición se trata de imágenes inéditas del archivo personal el autor que documentan 2 de las 4 visitas que hizo el grupo The Jam, grupo de la escena "mod", a Estados Unidos. Además, en colaboración con FICX, el Euro Ye-Yé proyectará el ciclo cinematográfico "Nouvelle Vague: los 60 se rebelan", un homenaje al cine de autor europeo de la época.
La memoria literaria también tuvo su espacio destacado en la librería Toma 3, donde se rescatan joyas de la subcultura musical hispanohablante. Ayer mismo se presentó la novela "Lo que dura una canción" del ya fallecido Kiko Rivas, que tras permanecer esta obra desaparecida durante 40 años, ahora ve la luz y muestra aquella Sevilla psicodélica de los años 60 y la influencia de la base militar estadounidense. Por otra parte, Esteban Hirschfeld, teclista de "Los Mockers", presentó "Sin mascarilla", la biografía de la formación conocida como los "Rolling Stones" uruguayos. Hirschfeld, relató las dificultades de la época recordando que "no había instrumentos para una banda de rock, no había guitarras eléctricas en las tiendas y nos apañábamos con guitarras eléctricas caseras enchufadas a una radio".
Con la clásica concentración de Vespas y Lambrettas y la traca final del domingo en la playa de Estaño, el Euro Ye-Yé afirma su estatus como un refugio para los amantes de la cultura de los sesenta y de la cultura "underground".
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