Rous, la gijonesa que vive justo detrás de la foto más repetida, en la Fuente de Pelayo: "Ni los bares ni los turistas me molestan; me gusta que la ciudad tenga ambiente"
Su piso, situado en la plaza del Marqués, se cuela cada día en cientos de imágenes de turistas. “Lo tenemos tan integrado que ya ni pensamos en ello”

D.T / A.G.
Hace unas semanas, un amigo le envió una fotografía que la dejó completamente descolocada. Era una imagen publicada años atrás en un medio de comunicación y, al fondo, casi escondida entre los ventanales del edificio que preside la plaza del Marqués, aparecía ella asomada a una de las ventanas de su casa. Ni siquiera recordaba aquel momento. “Me hizo muchísima gracia. No era consciente de que existía esa foto”, cuenta Rosa González, aunque todo el mundo la conoce como Rous.
La anécdota resume a la perfección cómo es vivir dentro de una postal. Desde hace dieciséis años, Rous, su marido, Roberto Díez, y su hija, Manuela, viven en el edificio situado justo detrás de la Fuente de Pelayo, una de las imágenes más fotografiadas de Gijón. Mientras miles de visitantes inmortalizan cada día la estatua del rey asturiano, también retratan, casi sin saberlo, la fachada de la vivienda en la que transcurre la vida cotidiana de esta familia.
Forma parte del paisaje de la ciudad. De ese fondo que aparece una y otra vez en las fotografías de los turistas, en las redes sociales o en los recuerdos que viajan de vuelta a casa desde Gijón. “Lo tenemos tan integrado que no pensamos en ello”, reconoce. “Es algo tan habitual que ni eres consciente. Cuando visten a Pelayo en Carnaval, cuando llegan las procesiones o cuando hay cualquier celebración, simplemente forma parte de nuestro día a día”.
Una ventana al mar
Fue precisamente la ubicación lo que hizo que la familia se enamorara de la vivienda. Primero llegaron de alquiler y, años después, pudieron comprarla. “A mí siempre me ha encantado vivir cerca del mar. Si además lo puedo ver por la ventana, mejor todavía”, explica Rous mientras señala los grandes ventanales desde los que se divisan el puerto, el Palacio de Revillagigedo y la Fuente de Pelayo. Pero esa privilegiada ubicación también tiene su cara menos amable.
El ruido no llega tanto de los turistas como de la propia actividad que concentra la plaza. “Los bares no me molestan. Tampoco la gente que viene de visita. Me gusta que la ciudad tenga ambiente y que venga turismo porque al final beneficia a todos”, asegura.

Covadonga Ruso fotografiando a las turistas Susan Binckley y María José Francine junto a la Fuente de Pelayo. / Ángel González
Lo más complicado son los conciertos, los eventos y las celebraciones que se suceden prácticamente durante todo el verano. “Con el calor ya no puedes dormir con las ventanas cerradas, pero si las abres es como estar en primera fila del concierto. Escuchas todas las canciones igual que si estuvieras allí”.
La banda sonora de su casa cambia según la época del año. Un músico callejero junto a otro, actividades culturales, carreras populares, festivales o fiestas convierten la plaza en un escenario permanente. “A veces tienes la misma canción sonando treinta veces al día”, comenta entre risas.
La ciudad que cambia
Cuando la familia llegó, la plaza del Marqués todavía permitía el paso de vehículos. Hoy el espacio es mucho más peatonal y el turismo ha cambiado tanto como la propia ciudad. “Ahora escuchas cinco idiomas distintos en una misma mañana”, comenta. También percibe un visitante mucho más internacional y durante prácticamente todo el año. “Antes el turismo era sobre todo de verano. Ahora incluso en invierno ves mucha gente extranjera paseando por aquí”.
Cree que las altas temperaturas que se registran en buena parte de España han convertido al norte en un destino cada vez más atractivo. “Muchos amigos que viven en zonas de mucho calor vienen buscando precisamente esto, una temperatura agradable”.
La ventana de Rous también ha sido testigo de escenas difíciles de olvidar. Recuerda especialmente una cabalgata de Reyes en la que Sus Majestades llegaron hasta su ventana para saludar a su hija, que cada año reunía a sus amigos en casa para merendar chocolate mientras esperaba el desfile.
También ha visto de todo alrededor de la fuente: personas bañándose de madrugada, intentos de subir hasta la estatua de Pelayo o jóvenes empeñados en quitarle la ropa durante alguna celebración. “Es una zona por la que pasa todo el mundo cuando sale de fiesta por Cimavilla”, resume. Eso sí, nunca pierde la paciencia cuando algún visitante le pide que haga una fotografía. “Me pasa muchísimas veces y no me molesta en absoluto”.
La mirada del visitante
Mientras Rous habla desde la plaza, dos turistas se retratan delante de la Fuente de Pelayo. Repiten el gesto que cientos de personas hacen cada día. Son Susan Binckley, estadounidense, y María José Francine, francesa. Han coincidido en Gijón mientras estudian español y, casi sin darse cuenta, también fotografían la fachada del edificio donde vive la familia de Rous.
Susan llegó hace apenas una semana para visitar a unos amigos gijoneses y conocer el norte de España. “Me gusta porque es una ciudad histórica y cosmopolita. Las familias están muy unidas y se respira mucha vida”, explica. María José, que ya había pasado por Gijón durante el Camino de Santiago y regresó para perfeccionar el idioma, destaca precisamente ese equilibrio. “Es una ciudad pequeña, pero muy dinámica. Además, el turismo no es tan masivo”, asegura.
Las dos acaban de hacerse una fotografía junto a la fuente después de que su profesora de español, Covadonga Ruso, les explicara la historia de Pelayo y el significado del monumento. Para ellas es una parada obligatoria de la ciudad; para Rose, el paisaje que contempla todos los días desde la ventana de casa. Dos formas muy distintas de mirar exactamente la misma postal.
Cómo llegar
La plaza del Marqués se encuentra en pleno corazón de Gijón, entre el puerto deportivo, Cimavilla y el Ayuntamiento. Lo más recomendable es llegar caminando desde el centro de la ciudad, ya que toda la zona es peatonal. Quienes vengan en coche pueden utilizar alguno de los aparcamientos subterráneos próximos, como el del Puerto Deportivo o el de la plaza Mayor. También está perfectamente comunicada por autobús urbano.
Qué ver
La primera parada es, cómo no, la Fuente de Pelayo, uno de los monumentos más fotografiados de Gijón. Justo al lado se alza el Palacio de Revillagigedo, con su centro cultural, y la Colegiata de San Juan Bautista. Desde allí basta cruzar unos metros para adentrarse en Cimavilla, el barrio más antiguo de la ciudad, recorrer el cerro de Santa Catalina, contemplar el Elogio del Horizonte y, siguiendo el muro de San Lorenzo, llegar a la Escalerona. En sentido contrario, un paseo lleva al puerto deportivo y a la playa de Poniente. Al atardecer, otra buena opción es acercarse a la Cuesta del Cholo o prolongar el paseo hasta el Rinconín.
Qué comer
La plaza del Marqués y sus alrededores concentran algunas de las terrazas más animadas de la ciudad. Muy cerca se pueden degustar pescados y mariscos del Cantábrico, una buena fabada o carnes asturianas, siempre acompañadas de sidra.
Dónde queda
La plaza del Marqués está situada en el centro histórico de Gijón, junto al puerto deportivo y a los pies del barrio de Cimavilla. Es uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y un punto de paso obligado para quienes visitan el casco antiguo, el Ayuntamiento, el Palacio de Revillagigedo o el paseo marítimo de San Lorenzo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rocambolesca trifulca en Gijón: un perro orina un puesto de ropa del Muro y tiene que intervenir la Policía para calmar al tendero
- Gijón estrena un nuevo gran supermercado (y sortea un coche para celebrarlo)
- Apuñala por la espalda a su pareja en plena calle en Gijón
- Morante y Pablo Aguado reescriben la historia de El Bibio
- Los Fuegos deslumbran a Gijón con su ritmo, colorido y su magia: 'La traca final ha sido impresionante
- Guía básica sobre el eclipse en Gijón: Cortes de tráfico, prohibiciones, buses reforzados, citas singulares y fiesta final
- Cómo y con qué fotografiar el eclipse solar (y el móvil también vale): los consejos de Alfonso Tomás, un experto en tomar imágenes del sol
- La Noche de los Fuegos pasa el examen de la Guardia Civil: 'La lluvia no influye para celebrar el show, pero ojalá haya brisa para disipar el humo
