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Muere a los 80 años José Manuel Rivera Díaz, el ingeniero que hizo de Indusla un referente europeo del perfil laminado

Nacido en Salas y formado como perito industrial en la Universidad Laboral, bajo su dirección, durante los años más duros de la reconversión industrial, situó a la empresa gijonesa en el mapa internacional

José Manuel Rivera Díaz.

José Manuel Rivera Díaz. / LNE

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Oviedo

José Manuel Rivera Díaz, que dirigió durante cinco décadas la empresa gijonesa Indusla S.A. hasta convertirla en uno de los principales fabricantes europeos de perfiles especiales de acero laminados en caliente, falleció el domingo 26 de julio en Gijón a consecuencia de un ictus, según confirmó su familia. Tenía 80 años.

Rivera Díaz nació en Salas el 15 de marzo de 1946 y se tituló como perito industrial en la Universidad Laboral de Gijón, el centro que durante aquellas décadas nutrió de técnicos a la industria asturiana. Siempre se refirió a aquella etapa con orgullo: la calidad de la formación que recibió allí, solía decir, fue la base de todo lo que vino después. Entró en Indusla en 1971, cuando la compañía, fundada en 1956, era una empresa de tamaño y alcance modestos.

Su trayectoria coincidió con los años más duros de la industria asturiana. Mientras la reconversión desmantelaba buena parte del tejido siderúrgico y minero de la región, Rivera Díaz orientó Indusla hacia los perfiles especiales de mayor valor añadido -los más difíciles de fabricar, que pocos competidores podían asumir- y hacia la exportación. Bajo su dirección la empresa pasó a suministrar a los principales fabricantes de automóviles europeos y a los sectores naval, de elevación y ferroviario.

Quienes trabajaron con él lo describen como un hombre directo y cercano, que unía la franqueza al trato afable y que hizo de la calidad y del trabajo bien hecho una exigencia diaria. Le sucedió al frente de la compañía su hijo Germán Rivera, que consolidó el mercado internacional, mejoró la productividad de la planta e incrementó la producción en más de un 30 %.

Deja esposa, Cándida Muñiz, con quien había celebrado la pasada semana su 55 aniversario de bodas; dos hijos, Alejandro, ingeniero de la NASA, y Germán; su nuera, Laura Cuervo; y tres nietos, Sofía, Beltrán y Silvia, a quienes adoraba con toda su alma.

El funeral se celebra este martes 28 de julio, a las 19.00 horas, en la iglesia parroquial del Corazón de María en Gijón, y su entierro será el miercoles 29 de julio, en la iglesia de Santiago de Villazón en el concejo de Salas.

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