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Árboles caídos desde hace dos años, puentes en mal estado, espacios para los perros... el parque Fluvial de Gijón urge mejoras y mayor mantenimiento

Los usuarios piden una actuación sobre el cauce, la reparación del puente cerrado desde hace más de un mes y mejoras en iluminación, mobiliario y espacios caninos

VÍDEO: Vecinos del Parque Fluvial del Piles reclaman mejoras en el río, los puentes y las zonas para perros: “Hay árboles caídos desde hace más de dos años”

Demi Taneva

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Demi Taneva

El Parque del Fluvial es uno de los espacios verdes más utilizados de Gijón, pero varios de sus usuarios habituales consideran que necesita una mayor atención en algunos de sus puntos más sensibles. El estado del río Piles, el cierre de uno de los puentes peatonales, la conservación de las pasarelas de madera y las zonas para perros son algunas de las principales preocupaciones que trasladan quienes pasean a diario por el recinto.

Uno de ellos es Víctor Sariego, vecino del barrio y usuario habitual del parque, que pone el foco especialmente en el cauce del río. “Hay árboles caídos desde hace más de dos años que están obstaculizando el cauce y nadie los retira”, lamenta mientras señala varios troncos acumulados en el agua. “Mientras tanto, pasan los años y no se hace nada”, añade.

Un puente cerrado desde hace más de un mes

Otra de las principales reclamaciones tiene que ver con el puente peatonal que permanece clausurado desde hace más de un mes después de que un árbol cayese sobre él y dañase parte de la estructura. Sariego recuerda que hace apenas dos años otro árbol provocó daños mucho mayores y obligó a sustituir completamente la pasarela. “Aquello costó muchísimo dinero y estuvo cerca de un año cerrado. Ahora solo se han roto los pasamanos y tendría un arreglo sencillo, pero sigue cortado”, explica.

Además, advierte de que otro árbol cercano presenta las raíces parcialmente descubiertas por la erosión del río y teme que pueda desplomarse en una futura riada y volver a afectar al puente. Precisamente, la erosión del cauce es otra de sus preocupaciones. “El río está comiendo terreno poco a poco. Han colocado una valla para evitar que la gente se acerque, pero eso no soluciona el problema. Lo que habría que hacer es reforzar la orilla con piedra antes de que siga avanzando”, sostiene.

Pese a las críticas, el vecino reconoce el trabajo que realiza Emulsa en el mantenimiento diario del parque. “La limpieza, la siega y el cuidado del parque están muy bien. El problema está en el río, que depende de otras administraciones”, apunta.

Más conservación en los puentes

Las usuarias Nisha Parmekar y Olga Valmayor, que pasean habitualmente por el parque, también consideran que las pasarelas de madera necesitan una mayor conservación. “Este puente deberían repararlo bien porque lleva bastante tiempo así y los niños ya no pueden disfrutar de él con las bicicletas o los patinetes”, señala Parmekar.

Nisha Parmekar paseando a su perro por el Parque del Fluvial.

Nisha Parmekar paseando a su perro por el Parque del Fluvial. / Demi Taneva

Valmayor añade que no es un caso aislado. “Hay otros puentes donde pisas y notas que la madera se hunde. Con la humedad que hay en Asturias necesitan un mantenimiento constante para que no se deterioren”, explica. Ambas reconocen que el parque sigue siendo uno de los grandes atractivos de la ciudad, pero creen que conviene adelantarse a los problemas antes de que las estructuras sufran daños mayores.

Perros, iluminación y limpieza

Las zonas destinadas a los perros concentran buena parte de las peticiones de los usuarios. Aunque valoran positivamente la existencia de espacios donde las mascotas pueden correr, consideran que deberían estar delimitados mediante vallado. “El perro no entiende dónde acaba la zona y puede salir hacia los caminos por donde pasan bicicletas a mucha velocidad”, explica Valmayor, que considera necesario mejorar la convivencia entre peatones, ciclistas y propietarios de mascotas.

Además, los vecinos echan en falta bancos en la zona canina, una iluminación más intensa durante la noche y alguna fuente adicional. A ello suman la necesidad de extremar la limpieza tras la celebración de eventos. “Un mes después de las fiestas todavía quedan pequeños cristales, plásticos y restos de basura en algunos caminos. Para los perros y los niños puede ser un peligro”, advierte Parmekar.

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