Gijón remata su plan de retirada de amianto en parcelas de la zona rural
La actuación, con un coste de más de 17.000 euros, alcanzó a ocho fincas de titularidad municipal

Una de las fincas incluidas en el plan de retirada de amianto de Medio Ambiente. / Lne
Ocho han sido las parcelas de la zona rural sobre las que, a través de un contrato de 17.545 euros financiado por la concejalía de Medio Ambiente desde el servicio de parques y jardines, se ha actuado para eliminar restos de fibrocemento con amianto, por el peligro para la salud de este material cuyo uso lleva prohibido desde 2002. Los trabajos, que acaban de finalizar, han sido ejecutada por la empresa especializada Posada Organización, y forman parte de la planificación municipal para actuar en edificios y espacios de su propiedad.
"La mejor política ambiental es la que se anticipa a los riesgos. Por eso hemos actuado dos años antes de que la ley nos obligue. Con esta intervención eliminamos un riesgo potencial para la salud y el medio ambiente, al tiempo que cumplimos con nuestra responsabilidad de mantener los espacios municipales en las mejores condiciones y seguir avanzando hacia una ciudad más segura y sostenible", concretó el concejal de Medio Ambiente, el popular Rodrigo Pintueles.
La referencia legal de Pintueles es a la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, que fija el año 2028 como fecha límite para que las administraciones locales dispongan de un inventario y una planificación para la retirada de este tipo de materiales. Gijón ya tiene desde hace meses elaborado un mapa con más de 6.500 referencias a edificaciones públicas y privadas de la ciudad sospechosas de tener amianto, sobre todo en sus cubiertas.
Trozos de uralita
El contrato que licitó Medio Ambiente incluía fincas en la Fuente La Marica (Somió), camino del Túnel (Somió), camino del Barreu (Cabueñes), camín de Riosecu (Deva), Lavadero de Elena (Pinzales), una parcela en Pico el Sol, en la Carretera del Infanzón y en Carbaínos (frente a las antiguas escuelas). Y el trabajo se centraba en retirar placas rotas con trozos de uralita dispersos y enterrados en la vegetación. Y, en algunos casos, en desmontar pequeñas construcciones o retirar alguna cubierta.
El fibrocemento es un material que contiene fibras de amianto, cuya inhalación puede provocar graves enfermedades respiratorias cuando, debido a su deterioro o a una manipulación inadecuada, libera partículas al ambiente. Aunque su utilización está prohibida desde hace años, todavía permanecen restos en antiguas construcciones, cubiertas y vertidos incontrolados.
La retirada de este tipo de residuos debe realizarse siempre conforme a la normativa vigente y a través de gestores autorizados.
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