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Las postales que llenan de orgullo a Eva Redondo veinte años después del accidente que costó la vida a dos músicos asturianos

La hija de Carlos Redondo y la madre de Ígor Medio resaltan la satisfacción que les da cada homenaje póstumo que se dedica a los músicos, como en la exposición de Gijón

Foto de autoridades, amigos y familiares durante la inauguración de la exposición sobre Ígor Medio y Carlos Redondo.

Foto de autoridades, amigos y familiares durante la inauguración de la exposición sobre Ígor Medio y Carlos Redondo. / Marcos León

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Álex Redruello

Gijón

Ígor Medio y Carlos Redondo dejaron un recuerdo imborrable en la cultura asturiana y al calor de su nombre se siguen agrupando a amigos y admiradores. Veinte años después del accidente que costó la vida a los dos músicos asturianos –Ígor Medio también era un gran dibujante– Gijón levantó ayer en el Centro de Cultura Antiguo Instituto el telón a la exposición "Postales N’alcordanza d’Ígor y Carlos", una recopilación de carteles y otros documentos gráficos que cada año desde aquel 2006, en el aniversario de su fallecimiento, ilustraron recitales o reuniones en su recuerdo.

Ruma Barbero, compañero músico, organizador y amigo íntimo de los homenajeados, ofreció a los asistentes un recorrido cronológico por las dos décadas de acciones culturales, con la participación de todos los amigos y compañeros que han coincidido en la vida de los dos añorados músicos de "Felpeyu". El momento más íntimo de la jornada llegó de la mano de las familias y amigos, quienes reflejaron cómo el paso de los años ha transformado el dolor de la pérdida en un profundo sentimiento de orgullo, comunidad y denuncia.

Sonia Tuya, madre de Ígor Medio, se mostró visiblemente conmovida por la respuesta del público durante el gran recital "N’Alcordanza" en la Plaza Mayor, a rebosar de público. "Pido perdón por la voz porque el sábado bloqueé, toqué fondo" refiriéndose al citado concierto. Para ella, el cariño del público es el mayor de los regalos y lo que sigue reconfortándola. "Sientes esa gran satisfacción, por ejemplo, cuando el sábado oía a la gente cantar las canciones de Carlos y de Ígor. Es impagable", indicó Tuya

A su vez, entre los diversos asistentes se encontraba Eva Redondo, la hija de Carlos Redondo, que perdió a su padre cuando solo tenía 9 años. Dos décadas después asegura sentir "mucho orgullo de ellos dos, de todo lo que han hecho y de lo que han conseguido".

Eva Redondo quiso también agradecer a "todas las personas que les han rodeado siempre, que a nosotros nos han criado como segundos padres". Fruto de esta solidaridad, admitió que también le inculcaron una forma distinta de afrontar la muerte, en base a "recordar lo bonito y quedarte con todo lo bueno. Al final, siempre que tú recuerdes a una persona, esa persona siempre va a seguir viva en ti".

El motor incansable de la exposición que podrá verse hasta el 30 de agosto tiene nombre y apellidos, Ruma Barbero, quien junto a Boni Pérez y Rubén Ardura dieron el empujón a estos actos de homenaje, recuerdo y también denuncia, con la idea de alzar la voz en una reivindicación social y laboral. "Me vi envuelto por la gente, por otras personas, para organizar algo", confesó Barbero, que contó lo importante que fue canalizar esa energía colectiva hacia una causa mayor. Por eso en la exposición está también "el toque reivindicativo del trabajo del músico y la denuncia por la precariedad que rodea muchas veces el trabajo de los músicos. Esa fue la motivación", dijo, refiriéndose a que el fallecimiento de los dos amigos se produjo en un accidente de coche después de un bolo artístico.

La denuncia, pese a todo, no oculta lo más grande: todo el amor y la admiración que aún hay en Asturias por Carlos e Ígor.

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