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La sidrería El Cartero cumple 100 años de culinos y mucha historia: "Es un emblema de Gijón"

"Es una institución por la que han pasado miles de personas", afirman los actuales propietarios, que añoran la frenética actividad en barra de antaño

VÍDEO: La sidrería gijonesa El Cartero celebra su centenario: "Es un chigre histórico"

Vídeo: Sergio García / Foto: Juan Plaza

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Gijón

La sidrería Casa El Cartero sopla las velas de su centenario con cuerda para rato para seguir repartiendo culines. El establecimiento ubicado en la calle Cienfuegos festejará hoy, con la sencillez y calidez que le caracteriza, sus cien años. Una suerte de tributo a quienes pusieron la primera piedra y a quienes continuaron el proyecto de una sidrería sinónimo de "emblema de Gijón", como reivindica Marino Vigón, actual propietario junto a su mujer y socia, Sonia Gallego. El matrimonio se hizo con las riendas del negocio en octubre de 2023, tomando el testigo de un ilustre de la hostelería gijonesa, Orlando Valledor.

El Cartero "es una institución de la ciudad por la que han pasado miles de personas", declara Marino Vigón. La sidrería abrió sus puertas en 1926. El nombre obedecía a que su fundador, Faustino Rubiera, era precisamente funcionario del servicio postal. Nada es casualidad. "Me acuerdo de venir por aquí y ver esto ‘petado’ de gente, de marisco, de pescado...", rememora Marino Vigón respecto a la época de antes de hacerse con El Cartero. No hubo una revolución a nivel de instalaciones. "Pintamos y pusimos el aire acondicionado, pero en cuanto a la estética estaba perfecto", sostiene el hostelero, natural de Villaviciosa.

A la izquierda, por orden, Cuca García de Vinuesa, Isabel Lorenzo, Orlando Valledor y María Teresa Campos, en el local, en 2001. En el centro, Marino Álvarez y Mari Paz Canal, hace décadas, en la barra. A la derecha, el exterior del establecimiento a mediados del siglo XX. | JUAN PLAZA / MARCOS LEÓN

Por la izquierda, Cuca García de Vinuesa, Isabel Lorenzo, Orlando Valledor y María Teresa Campos, en el local, en 2001. / Marcos León

La trayectoria de la sidrería ha mantenido una esencia más allá de los cambios introducidos por sus distintos propietarios, como Jesús Blanco, Marino Álvarez y Mari Paz Canal o el propio Orlando Valledor. "Por aquí paraba mucha gente después de trabajar para tomar un culín y cantar; había tertulias y, eso sí, había mucha más vida de barra", cuenta Félix Martínez, nieto de Marino Álvarez, en alusión, claro, a décadas atrás.

El Cartero, un centenario de culines y mucha historia

Marino Álvarez y Mari Paz Canal, hace décadas, en la barra. / Reproducción de Juan Plaza

Los escultores Joaquín Vaquero Turcios y Joaquín Rubio Camín participaron en su momento en proyectos de reforma de la sidrería, que no tiene una especialidad marcada en lo que a la carta se refiere. Ahora bien, hay pescados, mariscos, arroces... "Ahora que estamos en temporada de bonito nos piden mucho unos tacos especiales que hacemos", subraya Marino Vigón, que hace hincapié en una parte fundamental del negocio: la clientela. "Se nota la evolución de gente que repite, gente que viene de vacaciones y se pasa por aquí...", proclama el hostelero. Por El Cartero se han pasado toreros, deportistas, periodistas como María Teresa Campos... Sin ir más lejos, el último fin de semana estuvo el ya exfutbolista Santi Cazorla.

El Cartero, un centenario de culines y mucha historia

Exterior del establecimiento a mediados del siglo XX. / Reproducción de Juan Plaza

"Eran otros tiempos", recuerda Orlando Valledor sobre su periplo en El Cartero, primero como trabajador y más tarde ya como gerente. "Este es un chigre histórico, de los de Gijón de siempre", ensalza Valledor, que añora aquellos pasajes en los que la sidra se pedía a borbotones. "Actualmente cada vez se bebe menos; en los sitios en los que mantenemos la barra no hay gran demanda pero todos tenemos que trabajar para levantarlo", confirma Marino Vigón.

Marino Vigón y Sonia Gallego.

Marino Vigón y Sonia Gallego. / Juan Plaza

Con una capacidad de alrededor de 70 personas, El Cartero impulsará en agosto varios sorteos junto a Sidra Trabanco para conmemorar la efeméride del centenario. Como premios se baraja una cena o una visita a las bodegas de dicha empresa. En el festejo de hoy habrá un pinchoteo, sidra... "Hay que poner en valor todos estos locales porque merecen la pena que sigan", destaca Marino Vigón. Coincide Juan José Rodríguez, que acumula 22 años como camarero. "Esto es un templo; recuerdo hace años los días que la barra estaba llena y había colas detrás", indica Rodríguez, que insiste en que una de las claves para la continuidad y el éxito de Casa El Cartero es el ambiente y la conexión con los clientes. "Es muy acogedora, se respira muy buen rollo", agrega.

El Cartero ha sido, y es, un lugar de reunión en el que varias generaciones se dan cita. "Gente joven me dice que aquí pasó horas con su abuelo; aquí se venían a contar los problemas, a reírse... Era algo muy social", manifiesta Marino Vigón sobre una sidrería que alcanza los cien años con la nostalgia de un siglo de culines y el reto de que la bebida por antonomasia asturiana continúe como una seña de identidad. n

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