Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Juan Ortega, torero, lidia en Gijón el 16 de agosto: "La tauromaquia es la mejor representación de la vida y sus valores llevados a la máxima expresión"

"El Bibio te engancha; la afición tiene mucha sensibilidad y, cuando el toreo fluye, se emociona"

"Desde que tengo uso de razón, estamos en la mejor época del toreo; se ha conseguido naturalizarlo"

Juan Ortega, el pasado año durante la feria de Begoña, en El Bibio.

Juan Ortega, el pasado año durante la feria de Begoña, en El Bibio. / Juan Plaza

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Juan Ortega Pardo (Sevilla, 1990) fue uno de los grandes triunfadores de la pasada edición de la feria taurina de Begoña. Este verano espera repetir una tarde de gloria en El Bibio, donde está acartelado junto a Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey el domingo 16 de agosto. Admite que en el mundillo hay rivalidad, pero de las que empujan a mejorar. "Es como una motivación personal", asegura el andaluz, para quien el toreo y su vida más allá de la arena son uno. "No lo intento separar y no tengo necesidad de parar o desconectar", sostiene el diestro.

Este fin de semana lidia en El Puerto de Santa María. ¿Cómo va la temporada?

Contento. El toreo es una carrera de fondo, no se mide solo por temporadas. En la vida hay momentos mejores y peores y en el toreo pasa igual. Es el pan nuestro de cada día. Afortunadamente me estoy encuentro muy bien y a gusto delante de la cara de los animales. Hay cosas que antes me costaba más trabajo. Estoy feliz y con ganas de torear.

¿A qué cosas se refiere?

No son cosas concretas. Hay momentos en los que pasas más miedo y otros que menos. El miedo siempre está ahí, pero ese es el sitio de los toreros.

Fue una de las figuras más destacadas de la pasada feria de Begoña.

La plaza de El Bibio te engancha, es una joya. Es preciosa y está muy cuidada. Carlos Zúñiga le pone mucho cariño a la plaza, que me encantó desde el primer momento. La gente tiene mucha sensibilidad y, cuando fluye el toreo, se emociona. El año pasado me emocioné mucho toreando y viendo a la gente emocionada en el tendido.

¿Qué le parece la feria gijonesa?

A los toreros lo que más les influye es el estado de ánimo, pero el entorno hace mucho. Hay sitios que te hacen crecer y la plaza de toros de Gijón te motiva, te llena de sensibilidad y te transmite buenas sensaciones.

Más a nivel general, no tanto en cuanto a la temporada, ¿en qué momento se encuentra?

En el mejor momento posible. Los toreros, cuando mejor están, es cuando están en una búsqueda continua. Cuando dejan de buscar y añadir no te quedas en el mismo sitio, sino que vas para atrás.

¿Se considera un torero clásico?

Rafael El Gallo dijo que "lo clásico es lo que no se puede hacer mejor". Yo busco el intentar hacer las cosas cada día mejor conmigo mismo. Y me gusta cada vez más el torero que soy. Siempre uno tiene recuerdos de cuando empieza, de momentos de inocencia que siempre añora... Pero no añoro nada de lo que he pasado o lo que he sido.

¿Qué es diferente respecto a sus inicios?

El hacer del toreo mi vida. Ha sido el gran salto. Está tan adentrado en tu día a día que no hay diferencia entre tu vida ordinaria y tu profesión, aunque al toreo no lo entiendo como una profesión. Es mi forma de sentir las cosas, mi forma de ser.

Prosiga.

No lo intento separar. Es lo que me hace feliz. No tengo necesidad de desconectar o de parar. Son momentos que me generan la mayor de las felicidades o la mayor de las tristezas, éxitos y fracasos. Me hace feliz torear como me hace feliz darle un beso a mi madre.

¿Qué importancia tiene el toro para que se sienta cómodo en una corrida?

Mucha, aunque por regla general la mayor parte la pone el torero más que el toro. Muchas veces nos excusamos en el animal. El ser humano siempre busca protegerse. Lo que más influye es el estado de ánimo. Los animales tienen un punto de sensibilidad sobre qué tienen delante. Cuando tiene un hombre grande y pleno se hacen pequeños o viceversa.

En Gijón está acartelado junto a Andrés Roca Rey y Alejandro Talavante.

Es el sello de Carlos Zúñiga, un empresario que apuesta por la calidad, que remata los carteles y se preocupa por los toros y las ganaderías.

¿Hay rivalidad en el mundillo?

Mucha, pero en el fondo no es una rivalidad con fundamento. Es como una motivación personal, el tener a alguien enfrente y querer ser mejor y que no te coma la tostada. El toro no sabe a quién tiene delante y cuánto ha entrenado. Es una lucha constante contra ti mismo y estando uno bien siempre tendrá sitio.

¿Nota una afición creciente por la tauromaquia, una mayor afluencia a las corridas?

Desde que tengo uso de razón, y mis primeras nociones taurinas son de principios de siglo, es la mejor época que he vivido en el toreo por muchas circunstancias. Si tuviese que destacar una es que se ha conseguido la naturalización del toreo en muchos ambientes. Que sea una disciplina más y se pueda hablar con naturalidad en niños, adolescentes y adultos.

Deduzco que la idea de prohibir los toros a menores de 16 años no es de su agrado.

Al final, detrás de una acción de esas hay tanto odio que lo de menos es la acción en sí. Es buscarle los tres pies al gato.

¿Qué valores transmite la tauromaquia?

Es la mejor representación de la vida, de sus valores, pero llevados a su máxima expresión. Se vive y se muere de verdad. En diez segundos pasas del blanco a lo negro, de lo bueno a lo malo. Somos unos afortunados. Los toreros tenemos un don, una suerte y un regalo.

Mande un mensaje a la afición gijonesa.

Hay pocos planes mejores para quien le gusta la tauromaquia que una tarde de toros. Puedes disfrutarla con tu familia, amigos... Y Gijón es una ciudad preciosa, con buena temperatura, gastronomía. Irte una mañana a dar un paseo, comer a gusto y luego disfrutar de una corrida y ver el anochecer en la plaza, que es una joya... No sé si se puede pedir algo más.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents