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Alejandro Navazas: "La ordenanza de animales busca cumplir las normas, no poner más multas"

"Gijón no se transforma únicamente con grandes obras, también con las pequeñas intervenciones de gran componente ecológico"

Alejandro Navazas,  en la playa de El Arbeyal. | MARIO CANTELI

Alejandro Navazas, en la playa de El Arbeyal. | MARIO CANTELI

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Gijón

Doctor en Biología y vecino de La Calzada, Alejandro Navazas Álvarez (Gijón, 1990) es el director general de Medio Ambiente y Sostenibilidad. De su concejalía dependen zonas verdes, playas y ríos, pero también de ella ha salido la recién aprobada ordenanza de Protección y Bienestar animal.

¿En que va a mejorar la convivencia la nueva ordenanza?

La anterior era de 2010 y desde entonces la sociedad ha cambiado mucho. Hay más gente que convive con mascotas, ya pasamos la barrera de los 37.000 perros, y mayor sensibilidad hacia los animales. Queríamos crear un marco jurídico seguro, que no existía por ejemplo en las zonas de suelta, pero también generar derechos para los animales. Derechos y obligaciones. Se trata de que quienes tienen mascotas puedan vivir en una ciudad agradable y adaptada para ellas, y los que no puedan tener una ciudad ordenada, limpia y tranquila. Se han generado normas más claras con la intención de que esas normas se cumplan no de poner más multas.

Pero a veces sin sanciones las normas no son efectivas

El que salga con su perro, recoja los excrementos, limpie los orines y respete los espacios habilitados no tendrá ningún problema con el Ayuntamiento. Más que sanciones lo que se ha buscado es visibilizar las infracciones para que la presión social sea mayor. Por ejemplo, se ha fijado claramente que hay que salir con una bolsa y una botella para recoger los excrementos y limpiar los orines. Ya no se usarla, es que hay que tenerla en todo momento. Eso genera una visibilidad mucho mayor. Lo mismo para si los perros pueden estar atados o no, si pueden quedarse en los coches, en las terrazas... Antes la sensación era de impunidad, de que los comportamientos incívicos se toleraban.

¿Fortalece la ordenanza que se haya aprobado con un amplio apoyo de la Corporación?

Yo creo que lo que se hizo bien fue, antes de entrar en el debate político, escuchar a todos los colectivos e incorporar diferentes sensibilidades. Luego tuvimos la capacidad de persuasión para convencer a los grupos políticos de que lo que proponíamos era necesario. Así que el debate fue bastante liviano.

Pues menuda la que se montó con la idea inicial de ampliar el acceso de los perros a San Lorenzo.

Sí, se generó debate pero sobre un punto minoritario respecto a todo lo que pretende la ordenanza. Nuestra idea era fijar un compromiso con la playa del Rinconín pero, bueno, fue parte del diálogo. De momento, las cosas quedan como están en cuanto a los espacios de suelta.

Pasemos de los perros a las gaviotas.

Hay cierta psicosis con el tema de las aves pero hay que ceñirse a los datos. Lo que vemos en estos tres años de mandato es que la población de gaviotas se ha estabilizado en 700 parejas: el menor número desde que tenemos registros. Para nosotros el verdadero termómetro del problema son las quejas ciudadanas y han disminuido un 30%. El dato mata al relato. No hay un problema con las gaviotas.

¿Basta con ser más rápidos que ellas cogiendo el pincho en la terraza del bar?

Lo que hay que abordar, y en eso trabajamos, es en el problema de raíz, que es la alimentación. Las gaviotas son ejemplo de cómo gestionamos, o mal gestionamos, la comida y los residuos. No es cuestión de declarar la guerra a las aves, hay que aprender a vivir con ellas y prestar atención para que la comida no les esté disponible.

Vamos a la playa, ¿cómo está la calidad del agua este verano?

En los últimos dos años no ha habido que cerrar la playa ni un solo día por mala calidad de las aguas. Eso no es casualidad. Es un reflejo de todo lo que se ha hecho en los cauces de los ríos, y no solo en el Piles, y de las labores de la Empresa Municipal de Aguas.

El mensaje de Medio Ambiente sobre las algas es que no son suciedad pero si son una molestia para los bañistas. ¿ Plan de acción?

El Ayuntamiento tiene la obligación de fomentar que las playas sean naturales, no simples escenarios decorativos, pero tambien tiene que fomentar espacios que sean agradables para el bañista. En invierno las dejamos porque cumplen tres funciones: estabilizar la arena, aportar nutrientes y ser refugio de otras especies. Y no solo de las gaviotas, que en vez de comer pinchos comen de ahí. En época de baño, y de forma general, si en un par de días la marea no se las ha llevado, se retiran. El mensaje es que no hay que preocuparse cuando haya algas en la playa, hay que preocuparse cuando no las haya.

¿Las microactuaciones que se hicieron con Gijón Ecoresiliente son la hoja de ruta a seguir?

Gijón Ecoresiliente fue un gran experimento que nos dado muchas lecciones. Por ejemplo que los jardines no deben ser solo meros espacios decorativos deben ser funcionales: dar sombra, estar preparados para la sequía, para las lluvias torrenciales... Este aprendizaje nos ha permitido llevar actuaciones a otras zonas como lo que se acaba de hacer en Periodista Carantoña o en la plazoleta de la asociación de vecinos Severo Ochoa. Gijón no se transforma únicamente con grandes obras. También con estos retoques, con estas pequeñas intervenciones de gran componente ecológico.

Hay constantes acusaciones por tala de árboles.

Aquí hay que volver a los datos. En los últimos años se ha plantado una media de 1.500 árboles nuevos al año e invertido 700.000 euros. Si un árbol supone un peligro para la ciudadanía hay que actuar. No se puede justificar una mala gestión del arbolado por miedo a un escándalo. El problema se soluciona plantando otro árbol.

¿Cómo está la situación de la contaminación en la zona oeste?

Es uno de los problemas medioambientales que más preocupan. Aunque la calidad del aire ha mejorado en los últimos diez año, es verdad que el año pasado dimos un paso atrás . La realidad de Gijón está ligada a la industria pero tener una buena industria y una buena calidad ambiental y de protección de la salud deben ser dos caras de la misma moneda. Ahora hay un problema de sedimentables y hay que evitar que esas sedimentables acaben en las terrazas de los vecinos. La labor del Ayuntamiento es la vigilancia y el control así que la colaboración institucional y con las distintas industria es clave. Por nuestra parte, además de vigilancia hemos generado un montón de estudios con la intención de nutrirnos de datos para poder proponer a los legisladores.

¿Hay que cambiar el protocolo de actuación que existe ahora para episodios por contaminación ?

No tiene sentido tener protocolos estáticos. Tenemos nuevas evidencias científicas, nueva legislación y, sobre todo, experiencia. Un aspecto que vemos es que activar el protocolo en función de las condiciones meteorológicas no tiene mucho sentido. Es una de las cosas que queremos cambiar. Además, hemos agilizado mucho la activación para proteger a la ciudadanía cuanto antes.

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