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Los patinetes eléctricos, bajo la lupa en Gijón con un nuevo dispositivo de control

La Policía Local usa un dinamómetro que lleva dos meses en marcha para velar que los vehículos puedan circular como máximo a 25 kilómetros por hora: "Podemos intuir que están manipulados, pero esto lo acredita"

VÍDEO: Los patinetes eléctricos, bajo la lupa en Gijón con un nuevo dispositivo de control

VÍDEO: Sergio García/ FOTO: Marcos León

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Gijón

Los patinetes eléctricos han llegado a Gijón para quedarse y, como consecuencia, toca adaptarse a esta pujante modalidad de movilidad personal. Eso hace, por ejemplo, la Policía Local, que desde hace un par de meses cuenta entre sus herramientas con un dinamómetro, dispositivo portátil que permite medir la velocidad que puede alcanzar el vehículo y que el cuerpo policial utiliza para verificar que el patinete no esté trucado. "Es lo que nos certifica la velocidad de manera oficial", afirma Jesús Campal, subinspector de Tráfico de la Policía Local.

El Ayuntamiento invirtió algo más de 12.000 euros en la adquisición de este dinamómetro, aparato clave para determinar si un patinete sobrepasa los 25 kilómetros por hora, el límite para circular. Se efectúan controles rutinarios en distintas zonas de la ciudad por las que pasan varios usuarios. Si los agentes observan a un patinete rodar a una velocidad sospechosamente alta, dan el alto al usuario hasta que llega el dinamómetro desde la Jefatura. "A los que superen los 25 kilómetros por hora los denunciamos por supuestamente modificar las características del vehículo", sostiene Jesús Campal.

El operativo es bastante sencillo. Se pone a rodar el patinete en un rodillo y, en cuestión de unos segundos, se obtienen los resultados. Estos aparecen en una aplicación, en una tablet. Figuran la potencia en vatios, la velocidad máxima alcanzada y un veredicto: "favorable" o "desfavorable". Existe un índice corrector. Si sale, por ejemplo, 25,7 kilómetros por hora, no quiere decir que automáticamente haya una sanción.

La supervisión del patinete puede ir acompañada, en ocasiones, de un control de alcoholemia o drogas. En la Policía Local inciden –y lo mismo en el área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento– en que un patinete eléctrico es un vehículo como un coche o una motocicleta, por mucho que estos últimos estén más "normalizados". No obstante, manipular la potencial velocidad del patinete no es de las infracciones más comunes cometidas por los usuarios en Gijón. En lo alto de la lista figuran el viajar dos personas en el mismo vehículo, circular por aceras o áreas peatonales, utilizar el móvil o auriculares o no respetar las señales semafóricas.

Otras ciudades del país también emplean un dinamómetro para poner coto a los "trucos" en los patinetes. Es el caso de Valencia, Huesca o Albacete. En Gijón, su aprovechamiento es cada vez más frecuente. El dispositivo representa un apoyo muy valioso para la Policía Local en tanto es una fórmula fidedigna para fijar la legalidad del vehículo. "Ya hemos hecho denuncias por cambiar las características; es bastante habitual", asevera el subinspector Jesús Campal, quien apunta que algunos usuarios hacen uso de aplicaciones para manipular el sistema y otros varían los modos en el propio software.

Firmes con los patinetes: a 25 por hora y sin trucos

Los agentes usando el dinamómetro con un patinete. / Marcos León

"El dinamómetro nos permite certificar que un patinete incumple la norma; podemos intuirlo, pero hay que acreditarlo", explica Jesús Campal. Más allá de la velocidad, con los patinetes deben tenerse en cuenta varios asuntos. Todo vehículo comercializado a partir de enero de 2024 ha de estar homologado con una placa identificativa. También hay que registrarlo en la Dirección General de Tráfico (DGT) y tener un seguro específico. En la faceta administrativa hay, por tanto, múltiples factores a cumplir.

La Policía Local llevó a cabo esta semana un control en las proximidades del Bioparc Acuario. Delimitada la zona por unos conos, por allí pasaron unos cuantos usuarios. Entre ellos, Jeny Argüelles, que se sometía a su primer control de esta índole con el dinamómetro. "Imaginaba que en algún momento me tocaría", comentó Argüelles, que ve necesarias estas medidas a pie de calle, también para rastrear la pista de patinetes sustraídos. "Me parece perfecto; el año pasado me robaron uno, y si esto sirve para estos casos, genial", reflexionó la conductora, para quien falta "civismo" en muchos usuarios de estos vehículos de movilidad personal. "No hay que meternos a todos en el mismo saco", subrayó.

Fueron varios los viandantes que, animados por la curiosidad, se detuvieron unos minutos para observar el funcionamiento de este control con el dinamómetro. Un procedimiento por el cual, al margen de medir la velocidad, se requiere la documentación al usuario en aras de comprobar que el patinete cumple con todos los requisitos en materia de normativa. Obligatorio será, a partir de octubre, llevar casco.

Más de un tercio dan "positivo"

Desde la Policía Local apuntan que alrededor de un 30 o 40 por ciento de los patinetes sometidos a un control da "positivo" en estar manipulado para alcanzar velocidades más elevadas de las permitidas por la ley. Eso sí, no respecto al total de los usuarios a los que se para, sino de los que se tienen sospechas de que han trucado el vehículo. En el cuerpo afirman que no es extraño ver que determinados usuarios, cuando lo creen oportuno, "deslimitan" el patinete para rodar a mayores velocidades. Precisamente el objetivo del dinamómetro es erradicar esta práctica.

En la licitación para la compra del dinamómetro se resaltaba que la finalidad de dicho suministro era "reducir la siniestralidad, al retirar de la vía vehículos que circulan a velocidades de ciclomotor sin la seguridad ni seguros correspondientes; proporcionar a los agentes de la Policía Local una evidencia física y técnica incontestable ante posibles sanciones; y asegurar que los fabricantes y usuarios que cumplen la norma no se vean perjudicados por la proliferación de vehículos fuera de parámetros".

A los controles también acude la inspección de guardia, encargada de los atestados y la investigación de accidentes. Un trabajo coral para poner coto a esta mala praxis en los patinetes. No hay una periodicidad establecida en estos dispositivos de control ni se realizan siempre en los mismos espacios.

La utilización de este aparato portátil llega poco después de la polémica a raíz de la anunciada, y posteriormente cancelada, prohibición para circular en patinete por el centro de la ciudad. Se había elegido una zona entre los Capuchinos y la plaza Mayor por la coincidencia de ser un ámbito muy comercial y, por ende, con presencia de muchos peatones, y por estar estructurado en pequeñas calles. También por el constante tránsito de autobuses de Emtusa. La Alcaldesa, Carmen Moriyón, comunicó el levantamiento de estas restricciones al proclamar que las soluciones pasaban por "regular" y no por "prohibir".

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