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Los ruidos de los últimos conciertos en Hermanos Castro se revisarán ante el aluvión de quejas vecinales

"Estamos hasta la coronilla de este atropello", denuncian en La Arena tras dos conciertos que se oyeron hasta en el Oeste "como si fueran debajo de la ventana"

Asistentes al concierto «I Love Reggaeton», en el parque de Hermanos Castro. | JUAN PLAZA

Asistentes al concierto «I Love Reggaeton», en el parque de Hermanos Castro. | JUAN PLAZA

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Gijón

De La Arena a El Muselín. El eco de la música de los dos últimos conciertos en el parque de los Hermanos Castro –uno dedicado al reggaeton y otro a la música de los 90– se dejó sentir este fin de semana por toda la ciudad. Y, con él, las quejas ciudadanas y la movilización de las asociaciones vecinales y de la federación urbana que las agrupa y que lidera Manuel Cañete. "Algo no está bien controlado cuando un sonido ensordecer cubrió toda la ciudad. Los conciertos se celebran junto al Piles pero se oyen en casi todo Gijón", denunció el responsable tras recopilar quejas llegadas de este a oeste de Gijón.

Para María José Cuervo, presidenta de la asociación vecinal de La Arena, lo de este fin de semana ha sido la gota que colma el vaso. "Estamos hasta la coronilla. En La Arena, en Somió y en El Bibio llevamos sufriendo este atropello por lo menos 38 días", explica tras sumar conciertos, campeonatos de hamburguesas y festejos por el Mundial de fútbol en Hermanos Castro. Cuervo denuncia una "carga acústica reiterada y prolongada que se genera a partir del uso intensivo de un espacio público como negocio privado", exige la aplicación de la ordenanza del ruido y asegura que los vecinos están "desamparados ante un ruido intenso que impacta en el descanso, la salud y la calidad de vida".

Podría parecer lógico que la música de Hermanos Castro llegue a La Arena. No tanto que se pudieran oír con la misma intensidad en la zona oeste. "Ha sido atroz. Ni en Semana Grande, y yo vivo cerca de Poniente, ha pasado semejante cosa. Era como tener un coche con la música a tope debajo de la ventana", explica Charo Blanco, la presidenta de la asociación vecinal de Moreda, que muestra su preocupación por "el abuso cada vez mayor de los decibelios en cualquier actuación": "Esto afecta a la salud y el bienestar de muchas personas".

Control municipal

Quejas se dejaron sentir también desde El Llano, el Polígono, Pumarín, Contrueces... "A nosotros también nos llegaron desde varios puntos. Puede que dependa algo del viento pero no estaría de más que se controlasen los decibelios que emiten los equipos de sonido", concreta Maite Martín, presidenta de la asociación "Jovellanos" de la zona centro. El movimiento vecinal reivindica la aplicación de la ordenanza del ruido.

En este sentido, Medio Ambiente revisará el grado de cumplimiento de las condicionales fijadas en la autorización acordada con Divertia para estos eventos en cuanto a las limitaciones de decibelios. Eso no implica, explican fuentes municipales, que haya sanciones. Depende de la existencia de informes policiales avalando la superación de decibelios durante la celebración del concierto. Además de Medio Ambiente y la Policía Local hay que contar con Urbanismo, ya que las autorizaciones dependen del servicio de Licencias y Actividades.

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