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Los clásicos que nunca fallan: los productos a los que los visitantes vuelven año tras año en la Feria de Muestras

Bayetas, sartenes, picadoras o accesorios para la plancha se mantienen como algunos de los artículos más buscados gracias al boca a boca, las demostraciones y la fidelidad de los clientes

Los clásicos que nunca fallan: los productos a los que los visitantes vuelven año tras año en la Feria de Muestras

Vídeo: Demi Taneva Foto: Ángel González

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Demi Taneva

Demi Taneva

Hay quienes recorren la Feria Internacional de Muestras de Asturias para descubrir las novedades de cada edición y quienes cruzan sus puertas con un objetivo muy concreto. Antes incluso de empezar a pasear por los pabellones, ya saben cuál será su primera parada. No buscan sorprenderse, sino reencontrarse con ese producto que llevan años utilizando en casa y que, verano tras verano, vuelven a comprar convencidos de que merece la pena.

Es el caso de Mar Díaz, que no duda en acercarse directamente al expositor de la tan conocida bayeta española. “La compro todos los años”, explica mientras paga. En su casa ya se ha convertido en una tradición. “Con el tiempo se van gastando y no limpian igual, pero para los cristales y los espejos son geniales”, asegura. La demostración del vendedor, que reúne cada jornada a cientos de curiosos, ya no le hace falta. “Ya no pregunto, voy directamente a comprarla”, comenta entre risas.

Una historia parecida vive Carmela Folgueira, que tenía claro cuál era su primera parada nada más entrar en la feria. Buscaba el protector para la tabla de planchar, un producto que descubrió gracias a una compañera de trabajo y del que ya no quiere prescindir. “El año pasado no lo encontré y este año lo primero que hice fue buscarlo”, cuenta. Compra dos unidades: una para ella y otra para su hija. “Es una maravilla”. Después ya habrá tiempo para el resto del recorrido, “el bocadillo de calamares y la cerveza”, bromea, pero ese artículo era una compra obligada.

Los clásicos que nunca fallan

La fidelidad también se deja notar en los puestos dedicados a los utensilios de cocina, donde las demostraciones siguen siendo uno de los grandes reclamos de la feria. Conchita Iglesias y Manuel Canteli reconocen que ya venían con una idea muy clara de lo que querían comprar. En esta ocasión era una picadora, aunque no era la primera vez que pasaban por ese expositor. “Es el tercero que llevo”, explica Iglesias. Los dos anteriores acabaron estropeándose después de años de uso, así que no dudó en volver por otro igual. “Ya no necesito que me hagan la demostración”, reconoce.

Ese efecto de fidelidad se transmite también de boca en boca. Conchi Sampedro y su nieta Iciar Fernández, llegadas desde León, decidieron comprar unas sartenes y varios cuchillos después de escuchar las recomendaciones de otros visitantes. “Una señora de Avilés nos dijo que eran buenísimas”, explican. Aunque hacía más de veinte años que no visitaban la FIDMA, aseguran que volverán. “Hay muchas cosas que solo encuentras aquí”, comentan convencidas.

Precisamente esa confianza es la que explica el éxito de algunos de estos expositores. María Isabel Sánchez, que vende junto a Juan Sánchez las sartenes que acaban de adquirir las visitantes leonesas, asegura que llevan más de cuatro décadas acudiendo a la feria. “Hay clientes que ya se han hecho amigos. Pasan, nos saludan y preguntan por la familia”, cuenta. Muchos llegan directamente al puesto sin necesidad de mirar el resto de la oferta y otros lo hacen por recomendación de familiares o conocidos que ya probaron el producto años atrás.

Las demostraciones en directo siguen siendo otro de los grandes atractivos de estos puestos. Los vendedores muestran el funcionamiento de cada utensilio mientras los visitantes observan, preguntan y, en muchos casos, terminan comprando. Un formato que apenas ha cambiado con el paso de los años y que continúa funcionando como uno de los grandes clásicos de la feria.

En una feria que cada edición incorpora nuevos expositores y novedades, hay productos que parecen inmunes al paso del tiempo. Bayetas, sartenes, cuchillos, picadoras o accesorios para la plancha mantienen intacta su capacidad para atraer compradores. Son artículos que han construido su prestigio gracias a la experiencia de quienes los utilizan y que convierten la fidelidad de los clientes en su mejor publicidad. Porque, para muchos visitantes, la feria no empieza realmente hasta que pasan por ese stand al que llevan regresando toda la vida.

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