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El centro gijonés de Montevil refuerza la atención integral de las depresiones graves: estos son los retos que persiguen sus profesionales

Los profesionales del complejo, que en 2025 atendió a 340 personas, espera contar "antes de que acabe el año" con un dispositivo de estimulación magnética transcraneal y dar comienzo a un programa específico para casos de primeros episodios psicóticos

VÍDEO: El centro de Montevil refuerza la atención integral de las depresiones graves

Nico Martínez

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Gijón

El Centro de Tratamiento Integral (CTI) de Montevil, que ya ha alcanzado 22 años de actividad incesante, se encuentra en un proceso de adaptación continuo ante una época en la que reciben más pacientes jóvenes "gracias al aumento de sensibilización existente entre las familias y en los centros de salud", tal y como subraya la psiquiatra Victoria Caramés, responsable de un complejo que en 2025 atendió a 340 personas, de las cuales alrededor de un centenar eran nuevos casos. Para dar una respuesta más amplia y eficaz a las depresiones graves, el CTI de Montevil habilitó una sala en la que se trata a los pacientes con esketamina, el primer único tratamiento aprobado en Europa para la depresión resistente al tratamiento. "Está funcionando bien", aseguran Caramés y el responsable del área de Salud Mental en Gijón, Juan José Fernández Miranda, quienes esperan lograr otros objetivos en los que resta de año para "seguir creciendo".

Después de que el Ministerio de Sanidad diera luz verde a la esketamina en 2022, el CTI de Montevil comenzó a dar pasos para implementar una nueva línea de trabajo que girase en torno a este tratamiento. Finalmente, desde hace un año tienen una sala en la primera planta que se destina a la administración de un medicamento intranasal que supone "la mayor novedad desde el punto de vista farmacológico" que han implementado en este complejo gijonés tras la pandemia. Con este tratamiento se logra que los síntomas depresivos y los pensamientos suicidas disminuyan en pocas horas.

Caramés explica que la administración de la esketamina forma parte de un método de trabajo con el que logran "un abordaje muy completo". "Durante siete meses les ofrecemos un abordaje psicoterapéutico intensivo de activación conductual que incluye otras actividades como la práctica de deporte", apunta Caramés, al tiempo que el supervisor de enfermería del centro de Montevil, Jorge Díaz, agrega que "a los pacientes de este programa se les asigna un psiquiatra, un psicólogo, una enfermera y un terapeuta ocupacional".

Estimulación magnética transcraneal

En la actualidad, estos casos de trastornos depresivos graves suponen un reto para centros como el de Montevil. Precisamente, por ello han solicitado a la Consejería de Salud poder contar con una herramienta de estimulación magnética transcraneal, un tratamiento no invasivo e indoloro que utiliza campos magnéticos para estimular áreas específicas del cerebro. De esa manera, este equipo ayuda a restaurar la actividad neuronal sin necesidad de cirugía ni sedación. "Sería muy útil para complementar la atención que damos a estas personas. Queremos que tengan a su disposición todo lo que exista en el mercado", remarcan Caramés y Miranda, que indican que "la herramienta ya está solicitada y aceptada, así que esperamos tenerla antes de que acabe el año". "Ya hay personas que se han formado para ello. Solo falta que tengamos aquí el dispositivo", zanjan.

El otro gran objetivo que se marcan a corto plazo es dar comienzo a un programa específico para pacientes con primeros episodios psicóticos. "Es importante poder detectarlos antes de que se conviertan en un trastorno mental grave de difícil evolución. En Asturias existen este tipo de programas, pero nos faltan espacios definidos para atender a esas personas y tener abordajes más específicos desde el punto de vista ocupacional, así como una mayor participación con las familias", desarrolla Miranda, quien pone el foco en que "es clave atender las enfermedades mentales en los dos primeros años, ya que si no intervienes ahí luego es más complicado".

Más allá de esas demandas de cara a los próximos meses, en el CTI de Montevil siguen trabajando a diario con decenas de pacientes. El centro se creó en 2004 y atiende a unos 300 pacientes al año. Desde la pandemia, esa cifra ha crecido y en 2025 se alcanzaron los 340. Desde sus inicios, el complejo desarrolla un modelo de trabajo basado en la atención "integral, cercana, accesible, integrada en la comunidad y orientada a la recuperación", resalta Miranda, que añade que en todo momento "se pretende aliviar el sufrimiento psíquico y reducir el estigma sobre estos pacientes".

Los tipos de atención que ofrecen en el centro son variados, ya que hay pacientes en ingreso a tiempo completo -cuenta con 21 camas en 18 habitaciones- y otros a tiempo parcial. A todos ellos, al llegar al CTI de Montevil derivados de algún centro de salud mental, se les asigna un profesional clínico y gestor de casos que media durante todo su proceso. Además, los pacientes participan en múltiples talleres en las propias instalaciones de Montevil y en las actividades de programas con otras entidades como la Fundación Sporting de Gijón, Siloé o Afesa, "claves para lograr una perfecta integración en la comunidad", afirma Miranda.

Para gijoneses como Marco Antonio Cisneros, vecino de El Natahoyo, contar con la ayuda que recibe en el CTI de Montevil es "muy importante". "Aquí hacemos mucho trabajo de relaciones sociales, debatimos... Hacen una gran labor", agradece Cisneros, quien actualmente se encuentra en la residencia Cristo de la Abadía y acude dos veces a la semana al CTI de Montevil, un equipamiento que desea seguir avanzando sin perder su esencia.

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