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María José Hevia se adentra en los mares de la literatura en asturiano a bordo de un horru

Música y escritora, debuta con la llingua en una novela que reúne las "aventuras piquiñinas" de sus andanzas por el concejo de Piloña

María José Hevia Velasco posa, en el salón de actos de la FIDMA, con su nueva novela en una mano y el Urogallo del Centro Asturiano de Madrid en la otra; a la izquierda, la portada de «Un horru al debalu» y, al otro lado, con su hermano José Ángel Hevia, durante la presentación del libro. |

María José Hevia Velasco posa, en el salón de actos de la FIDMA, con su nueva novela en una mano y el Urogallo del Centro Asturiano de Madrid en la otra; a la izquierda, la portada de «Un horru al debalu» y, al otro lado, con su hermano José Ángel Hevia, durante la presentación del libro. |

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Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

María José Hevia tuvo este martes un día redondo. Por la tarde, en la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA), en Gijón, presentó su primera novela en asturiano, "Nun horru al debalu" (Editorial Cuatro Gotes), en el pabellón "Iniciativa pol asturiano" y de la mano de su hermano, el gaitero José Ángel Hevia. Poco después, sin salir de la FIDMA, recogió el "Urogallo" del Centro Asturiano de Madrid, como reconocimiento a su trayectoria profesional y su compromiso con la música tradicional asturiana.

A la feria le llevó un hórreo al revés, el de su primera novela en asturiano. Un hórreo que flota sobre las aguas, con los pegollos patas arriba, en un mar sin horizonte. En él viaja María José Hevia, la protagonista de un relato que surgió durante la pandemia y con el que, con esa trama tan extravagante como excusa, recoge un buen racimo de anécdotas acontecidas durante aquel tiempo tan extraño, durante sus andanzas por el concejo de Piloña repartiendo el correo.

No es el primer libro de María José Hevia, ni su primera novela. Con estudios en Marina Mercante, hace años quedó finalista en el Premio Literario Nostromo, organizado por la Asociación Amigos de Nostromo y el Museu Marítimo de Barcelona. Concurrió en aquella ocasión con una narración de temática náutica y en castellano. Y continuó escribiendo en castellano, hasta que en la pandemia dio el salto al asturiano.

"Nun horru al debalu" retoma el ambiente marítimo de aquellos inicios, pero en tono surrealista, quizás deudor de la atmósfera del tiempo en el que fue escrito. María José Hevia, percusionista y miembro de la banda de su hermano, recuerda aquella época: "No había giras ni conciertos, no se podía tocar; estaba agobiada y me busqué un trabajo en Correos, en Piloña". Ella, que nació en Villaviciosa y cuyas raíces familiares se hunden en Cabranes, de donde eran sus abuelos, dice que aquella experiencia le sirvió para reconectar con lo rural. De andar con vecinos y con los "neorrurales", con la gente mayor de los pueblos, porque niños y jóvenes confirma que hay pocos, sacó un buen puñado de historias.

"Siempre me pasaben aventures piquiñinas", cuenta, y con todas ellas hizo un libro, con un argumento insólito. "La protagonista, que soy yo, despierta en un horru pegollos arriba, en medio de la mar; en la mar me encuentro con náufragos, que son gente de mi vida, mi güela... Y voy contándoles aquellas historias piquiñinas", relata. La historia avanza hacia el futuro, con María José Hevia compartiendo esa rara aventura con sus sobrinas: "A ellas les cuento como aparecí en un horru".

En la novela habla con los hórreos y con los perros, todo fruto de la soledad en la que se embarca sin pretenderlo, y en su novela, dice, hay cierto aliento de esa "soledad de los pueblos, deshabitados, sin apenas gente, que se están convirtiendo en museos arqueológicos". Si hay que buscarle una intención a "Nun horru al debalu", María José Hevia dice que sería la de servir de "elogio del mundo rural".

La novela tiene un aire nostálgico, admite su autora, pero también está impregnada del optimismo y la sabiduría de los pueblos. Pesa mucho en ella el recuerdo de la güela Carmen y la convicción de que en la vida "somos como esas algas que parecen flotar solas en el mar, y que luego están rodeadas de más algas; pues así nosotros".

Recién presentada su primera novela en asturiano María José Hevia confirma que, con horru o sin él, tiene la intención de seguir navegando por las aguas de la literatura y ya ha empezado a escribir una novela negra, ahora en castellano.

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