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Antón Meana hace rodar el balón de la Semana Grande de Gijón con un sentido y reivindicativo pregón: "Seamos una ciudad plural, inclusiva, solidaria e integradora"

"Gijón mira al mar y al futuro con la alegría de saber que está más guapa que nunca", afirma el periodista deportivo en un discurso en el que aboga por que "la vivienda baje y los sueldos suban" y con espacio para repasar memorias de la Noche de los Fuegos, de los baños en San Lorenzo o de las tardes de fútbol en Begoña

Antón Meana abre la Semana Grande de Gijón con un sentido y reivindicativo pregón: "Seamos una ciudad plural, inclusiva, solidaria e integradora"

VÍDEO: Sergio García FOTO: Ángel González

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Con un mercado de fichajes futbolístico en ebullición, y el inicio de una nueva temporada a la vuelta de la esquina, el periodista Antón Meana hizo este viernes un breve, y muy especial, alto en el camino. Por unos minutos se abstrajo de su profesión y dio rienda suelta a un gijonesismo que vertebró el pregón que servía para dar el pistoletazo de salida a la Semana Grande en una ciudad «que mira al mar y al futuro con la alegría de saber que está más guapa que nunca», reivindicó Meana, residente en Madrid por motivos laborales pero gijonés de cuna. Unas raíces que no olvida, como se encargó de recordar desde el balcón de la Casa Consistorial, ante una plaza Mayor abarrotada y entregada.

Acostumbrado a los micrófonos, Antón Meana no sintió ningún momento el denominado «miedo escénico». En sus palabras no faltaron las referencias futbolísticas. Señaló, por ejemplo, que Gijón «es el larguero que sujeta la portería de nuestra vida», recordó la segunda estrella mundialista bordada por España en una cita que cubrió en Estados Unidos y, obviamente, hizo varios guiños al Sporting. «Ya saben eso de que este año subimos a Primera y pobre del que quiera robarnos la ilusión», proclamó el pregonero, que por la mañana estuvo en Cantabria para ver el partido de los rojiblancos frente al Racing. Llegó a tiempo y con margen a Gijón para inaugurar la Semana Grande.

De estas fechas de celebración local habló Antón Meana largo y tendido. «Creo que si tuviera la opción de parar el tiempo en un momento concreto del año elegiría la noche del 14 de agosto; no hay nada más especial para la gente de Gijón que ese último minuto antes de las doce, cuando se apagan de golpe las farolas del Muro», confesó el periodista deportivo, que evocó «esa playa de San Lorenzo abarrotada, el silencio previo al estruendo, la emoción de ver durante 15 minutos los fuegos iluminando nuestra villa marinera». Hizo hincapié en lo realmente importante. «Ahí solo importa eso: estar con los nuestros, ser felices por ser de aquí, por sentir Gijón por querer compartirlo», aseveró Meana. Prosiguiendo con la Semana Grande, el periodista aludió a escenas típicas de estos días: a bailar la danza prima con un desconocido, a mirar la previsión meteorológica para saber si llueve la Noche de los Fuegos, a comerse una hamburguesa en «Los Vikingos» para continuar de fiesta...

También departió Antón Meana de su querido Gijón a nivel más general. «Hablamos del Gijón de la Cocina Económica, de Adansi, de Proyecto Hombre, de Abierto Hasta el Amanecer...», afirmó el pregonero, que aprovechó la coyuntura para hacer un llamamiento. «Tenemos la responsabilidad de seguir siendo una ciudad plural, nada elitista, amiga de los animales, inclusiva, adaptada, solidaria, feminista e integradora; porque en Gijón siempre nos hemos mezclado todos con todos, sin pedir el pasaporte ni la cuenta corriente», declaró antes de rememorar sus «visitas» al Oasis o al Mavy’s.

El ágora, repleto, elevaba el cuello para seguir la alocución de Antón Meana, un playu con todas las letras que agradeció a los presentes por escoger Gijón «para pasar la semana más divertida del año». «Nos gusta recibir en esta plaza a los Reyes Magos en enero, nos presta el Antroxu en febrero, y la Semana Negra en julio, y la Feria de Muestras en agosto, y el Hípico a final de mes, y el Festival de la Sidra en septiembre...», enumeró el periodista, que, eso sí, hizo un inciso. «Lo que más disfrutamos son estos días que hoy (por ayer) arrancan: los de la Semana Grande, los de las fiestas de Begoña», ensalzó. «Del pregón al Restallón pasando por los conciertos, los Fuegos y la danza prima; una ciudad en la calle, y la calle orgullosa de su ciudad», agregó Meana.

El pregonero aportó su particular descripción del concejo que le vio nacer. «Parece una foto de Joaquín Bilbao, un libro de Alfonso Peláez o una crónica de Dioni Viña», resaltó Antón Meana, a quien Gijón le recuerda «a los veranos en la Escalerona, a los baños en San Pedro, a las tardes jugando al fútbol en Begoña, a los globos aerostáticos despegando desde el Begoña Park».

Reconoció el comunicador, nacido en 1986, sentir morriña de la tierra. «Llevo ya 22 años viviendo lejos de una ciudad que, si la quieres, no te deja marchar nunca», destacó el periodista sobre un Gijón que «sigue siendo joven gracias al empuje de las nuevas generaciones que apuestan por vivir aquí». El escenario, además, era idílico para alguna que otra petición. «Hay que lograr entre todos que la vivienda baje y que los sueldos suban para que el mercado no expulse a los que tienen marcado el nombre de Gijón como su lugar en el mundo», aseguró.

La afición tira y el balón volvió a copar el protagonismo del discurso. «Gijón es mundial y aprovecho esta oportunidad para mandar un mensaje a todas las federaciones de fútbol del mundo: en 2030 no habrá en España una ciudad mejor que Gijón para montar el campo base de una selección que quiera ganar la copa», expresó Antón Meana, que también se acordó de su paisano Juanjo González, mano derecha del seleccionador Luis de la Fuente. «Presume de ser playu allí donde va; este pregón va por ti», comentó.

Por un instante Antón Meana se transformó en guía, surtiendo de sugerencias a los gijoneses y turistas que le escuchaban atentamente en la plaza Mayor. «Corran por el Muro, vayan a Poniente, disfruten del paseo de Begoña, hagan suya la calle Corrida», invitó el pregonero, que asimismo recomendó visitar el Acuario, reír en Pelayo y tomar algo en la Ruta. Sin omitir otras zonas quizás menos icónicas de la capital marítima del Principado. «De Roces a Cimavilla, de La Calzada a Somió, del Llano a Montevil, Gijón y sus barrios están de fiesta», incidió.

«Aquí nos gusta hacer patria, ayudar al que le hace falta, gritar con fuerza que más al norte está Gijón y que, como reza una placa que pueden buscar en esta plaza Mayor, es un lugar perfecto para ‘Volver a empezar’», recalcó Antón Meana en una nada disimulada alusión a la película de José Luis Garci rodada en Gijón. El director de cine fue uno de los ilustres que nombró el pregonero, que dio la bienvenida a la ciudad «de Jovellanos, de Evaristo Valle, de Corín Tellado, de Natasha Lee, de Pelayo Ortega, de Ángela Pumariega, de Tino Grana, de Pablo Carreño, de Quini...». Y un lugar «con mucha noche y mucho día, con ganas de folixa y de pasarlo bien», concretó.

De Manolo Preciado a "The Rolling Stones"

Antón Meana ideó un caleidoscopio de aspectos no relacionados directamente entre sí pero muy vinculados a la villa. Se acordó del fallecido Manolo Preciado, de Luis Enrique o de los conciertos que ofrecieron en Gijón «The Rolling Stones», Bruce Springsteen o Tina Turner. Y puso por las nubes espacios emblemáticos, desde El Molinón hasta el teatro Jovellanos, pasando por el Elogio del Horizonte o El Rinconín. O la Universidad Laboral, el Jardín Botánico y la Campa Torres. Meana, un hombre de costumbres cuando visita su ciudad, reivindicó a las campeonas del Telecable Hockey, icono de una ciudad «que toma sidra en la plaza del Marqués, tortilla en un merendero de Deva y oricios en la Cuesta del Cholo». Y a la que no dudó en tildar «la mejor del mundo».

«Gijón es el faro de los que nos fuimos con la esperanza de volver algún día y la ventana que mira al mar con ilusión», ensalzó un Antón Meana que admitió que ensayar un pregón y pronunciarlo ante una multitud se parece lo que un huevo a una castaña. «Por mucho que lo ensayes en casa cientos de veces delante del espejo, la emoción de leerlo desde este balcón no se puede practicar», reveló.

La gala de clausura del Festival Internacional de Bandes de Gaites «Villa de Xixón» tomó el testigo de Antón Meana, que antes de acabar emplazó a los presentes al 6 de junio de 2027 «para celebrar la victoria del Sporting en Córdoba y, por tanto, su vuelta a Primera División».

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