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De Campo Valdés al Náutico, los otros puntos de lanzamiento que ha tenido Gijón en la Noche de los Fuegos más allá del Cerro

La ciudad, que aspira a potenciar el show pirotécnico de este año con zonas de disparo en el mar, disfrutó principalmente a finales del siglo pasado de exhibiciones con múltiples áreas de tiro

La Noche de los Fuegos, en Poniente, en 1999.

La Noche de los Fuegos, en Poniente, en 1999.

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Pese a que se ha instaurado en el imaginario colectivo que el Cerro de Santa Catalina es la zona de tiro por antonomasia de la Noche de los Fuegos, Gijón ha vivido años en los que ese foco pirotécnico se ampliaba. Campo Valdés, el Náutico o Poniente son algunos de los puntos que sirvieron como plataforma de lanzamiento para uno de los momentos cumbre de la Semana Grande. También el mar, una vía que explora el gobierno local para realzar artísticamente el espectáculo del 15 de agosto y cuya realización está a expensas de los pertinentes permisos. De 1999 data la última ocasión en la que la ciudad vio los artificios salir del Cantábrico.

En 1999 los gijoneses y visitantes disfrutaron, entre otras propuestas, de las denominadas "palmeras acuáticas", una suerte de torpedos lanzados desde el mar que simulaban un incendio de las olas. Hace casi ya tres décadas de esa fórmula que el Ayuntamiento anhela replicar en apenas unos días. Desde finales de siglo, el Cerro se erige como centro neurálgico para acometer las infinitas órdenes de disparo de cara a llenar el cielo gijonés de luz, estruendo, color y pólvora.

Con anterioridad, por ejemplo en 1979, un anuncio de la comisión municipal de festejos de la época invitaba a contemplar una "quema de una extraordinaria y vistosa colección de fuegos artificiales" que se elevaron desde los Jardines del Náutico. En 1989, la empresa napolitana Pagano ofreció un show pirotécnico de aúpa con Campo Valdés como base para el lanzamiento. Aquel año, incluso, también se dispararon artificios desde el agua. En 1990, los italianos de Vallefuoco quemaron su colección desde Campo Valdés y El Rinconín.

Ya en este siglo, con el Cerro estableciéndose como el área de referencia para la Noche de los Fuegos, conviene reparar en el año 2002, cuando hubo un tridente de zonas de disparo: el Cerro, Campo Valdés y el camino de la Fontica. Disponer de tres puntos es la aspiración municipal para esta edición en aras de incrementar "las posibilidades creativas de la exhibición". Ahora bien, al afectar al entorno marítimo, se requiere la autorización tanto de Capitanía Marítima como de Guardia Civil. En todo caso, desde el Consistorio se trabaja, si los permisos son denegados, en una hoja de ruta con un único punto de lanzamiento en el Cerro. El verano año ya se intentó agregar dos zonas más, los arenales de Poniente y San Lorenzo. La idea quedó en agua de borrajas al denegar el visto bueno Demarcación de Costas.

Preparativos para los Fuegos en Campo Valdés, en 1999.

Preparativos para los Fuegos en Campo Valdés, en 1999. / Marcos León

Uno de los mayores despliegues logísticos ocurrió en 1993, cuando Pirotecnia Pablo se esmeró en brindar una exhibición que quedaría para el recuerdo. Llevó a Gijón un gánguil reforzado con 800 sacos de arena para ganar estabilidad en las bravas aguas del Cantábrico. Hubo entonces hasta cuatro puntos de tiro: la citada embarcación, el Náutico, el Tostaderu y la playa de San Lorenzo (a la altura de la escalera 9).

Será Pirotecnia Zaragozana la empresa encargada de proporcionar el espectáculo de este año. La firma ya ha propuesto diferentes soluciones técnicas si sale adelante el plan de que puedan lanzarse los fuegos desde el mar. No obstante, está a expensas de conocer si finalmente será posible llevar a cabo ese operativo. En shows de ese tipo, con las aguas como zona de "despegue", existen distintas opciones, como grandes embarcaciones o "plataformas especiales". El proyecto, no obstante, pasaría por un lanzamiento sincronizado entre la tripleta de zonas. El Cerro de Santa Catalina, de un tiempo a esta parte, se considera un lugar de confianza. Por un lado, el emplazamiento permite garantizar un punto de tiro en altura y asimismo garantizar la seguridad de los trabajos tanto de preparación como del propio instante del lanzamiento.

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