La Semana Grande de Gijón entra en ebullición: los visitantes disparan la actividad en bares y terrazas, con mucho turismo extranjero como "franceses y holandeses"
"Todo lo que sea alegría y folixa está bien; estamos hasta arriba de trabajo, no paramos", dice la hostelería

Por la izquierda, Sebastián Santiago, Mercedes Menéndez, Lourdes Gallego y Alejandra Menéndez. / Ángel González
Miguel martín
La Semana Grande ya se nota en las calles de Gijón. A media tarde, cuando todavía quedaban unas horas para que empezasen muchos de los conciertos, las terrazas ya estaban llenas, los bares trabajan a un ritmo frenético y las calles se convierten en un ir y venir constante de gijoneses y visitantes. Franceses, holandeses, leoneses, vascos y gente llegada de todas las partes de Europa y España comparten estos días el mismo escenario. Algunos llegan buscando música; otros, gastronomía, y muchos simplemente se dejan llevar por el ambiente de la ciudad.

Jorge López y Daniel Plans. / .
Eso en el Paseo Gastro lo saben bien. Miranda Suevos, Arantxa Menéndez y Eduardo Alonso, de "La Mejillonera", ven cómo el movimiento crece a medida que avanza la tarde. "En las horas centrales está un poco más relajado, pero luego no hay una mesa libre", explican mientras siguen atendiendo a clientes en la caseta. El turismo tiene mucho que ver. "Hay muchísima gente", cuentan, hasta el punto de que tienen claro que podrían seguir sirviendo durante horas si el horario se lo permitiera. "Cerramos a la una, pero si nos dejaran, las mesas estarían llenas hasta las cuatro o las cinco". Entre las peticiones que más se repiten sin duda se llevan el premio las patatas bravas, una especialidad de la casa que ya se han convertido en un reclamo del establecimiento, aunque en algunas ocasiones la comunicación no sea del todo fluida con los clientes extranjeros. "A veces cuesta un poco entenderse con los extranjeros, pero ponen mucho de su parte", afirman.

Alberto Santos. / .
Es Semana Grande y se nota. A pocos metros, en la plaza del Marqués, la escena se repite en el bar 4.70. Alberto Santos lleva toda la jornada con las mesas ocupadas. Los clientes entran y salen constantemente del establecimiento. "Está lleno de gente, cada año va a más", asegura. Entre los visitantes abundan los extranjeros, especialmente "franceses y holandeses", una presencia que se hace notar tanto en la caja como en el volumen de trabajo. "Para los negocios esto es muy bueno", aunque reconoce que hay momentos en los que resulta difícil atender a tanta gente. "Estamos hasta arriba de trabajo, no paramos", explica.
Con la ciudad llena de vida el único inconveniente puede llegar desde el cielo. La meteorología hubo momentos ayer que no acompañó, pero ya se sabe que, en cuanto aparece el sol, la respuesta es inmediata. "Cuando hace un poco bueno las terrazas se llenan, cuando llueve a la gente le cuesta más salir de casa", explica Santos. Una tarde de lluvia puede cambiar el ritmo de una jornada de fiestas, pero por ahora el agua no parece suficiente para vaciar las calles ni las mesas.

Ambiente de paseo del Puerto Deportivo. / .
Porque la Semana Grande también se mide en esa sensación de que siempre queda algo por hacer. Una terraza lleva a otra, un concierto puede convertirse en el comienzo de una noche más larga y el paseo por el centro termina muchas veces con una parada improvisada para comer o tomar algo en las casetas el Paseo Gastro. Gijón vive así estos días con visitantes que buscan dónde ir y establecimientos que intentan seguir el ritmo de una ciudad que, durante estas fechas, parece tener más horas de las habituales.
Para quienes han venido a disfrutar de la capital marítima del Principado, precisamente esa posibilidad de encontrar algo que hacer cada noche es parte del atractivo. Alfonso Hevia, Iñaki Gutiérrez y Fran Mateos, amigos del País Vasco, tienen claro que la Semana Grande ofrece suficientes motivos para seguir en la calle. "Hay buenos conciertos, el de Amaia es interesante", comentan mientras desgranaban una jornada llena de buen ambiente y diversión. "Ahora vamos al Cholo y luego al Paseo Gastro, que tiene buena pinta", añadieron antes de seguir su camino por San Lorenzo
En las Letronas, Lourdes Gallego, Mercedes Menéndez, Alejandra Menéndez y Sebastián Esteban, llegados desde León, se hacen una fotografía frente a uno de los iconos de la ciudad para llevarse un recuerdo de estos días. Para ellos, agosto tiene un atractivo especial en la ciudad y ni siquiera la lluvia consigue estropearlo. "Gijón está muy bonito, aunque vaya a llover ahora", comentan. Y como si el cielo hubiese estado esperando esa frase para hacerse notar, comenzaron a caer las primeras gotas, para dejar una bonita imagen de recuerdo bajo la lluvia

Fran Mateos, Fonso Hevía e Iñaki Gutierrez. / .
La estampa resume bien el momento que vive la ciudad, gente que sigue buscando planes, aunque el cielo amenace con cambiar los planes, durante la tarde la lluvia volvió a hace acto de presencia en varias ocasiones, obligando a la gente a buscar refugio bajo los toldos o los interiores de los bares hasta que el cielo volviese a dar una tregua para recuperar su sitio en las terrazas
También entre los gijoneses hay distintas formas de entender estos días. Para algunos, la llegada de visitantes es una oportunidad económica, para otros, las fiestas son sobre todo una ocasión para recuperar ese ambiente de verano que convierte el centro en un punto de referencia en el norte de España. Jorge López, de 55 años y "de toda la vida de aquí", acoge con los brazos abiertos al turismo. "Estoy completamente a favor. Da dinero y todo lo que sea alegría y folixa está bien", afirma. La noche anterior estuvo disfrutando del concierto de "Echo & The Bunnymenen" en el escenario de Poniente y su veredicto es claro. "Estuvo realmente bien", afirmó antes de asegurar que "hacen falta más conciertos de este tipo"..

Arantxa Menéndez, Eduardo Alonso y Miranda Suevos. / .
A su lado, Daniel Plans, tiene una petición diferente. Si de él dependiera, le daría algo más de potencia a la Semana Grande "Falta más rock and roll", asegura. Y hasta tiene candidato para solucionarlo. "Metallica nos debe un concierto en El Molinón, tiene que ser posible", comenta en referencia al concierto de la banda estadounidense suspendido en 1999.
Mientras algunos esperan posibles conciertos, otros ya tienen decidido dónde cenar o qué actuación ver, Gijón continúa llenando sus calles. La Semana Grande acaba de empezar y todavía quedan muchas noches, muchos conciertos y muchas mesas por ocupar. Por ahora, la ciudad responde con lo que mejor sabe hacer en verano: abrir las puertas, llenar las terrazas y dejar que la fiesta llegué a todos los sitios.
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