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Vecinos de la zona rural

Mary Sol Rea García, vecina de Somió: "Vivir en el pueblo fue un acierto; el chapuzón en la playa de Estaño al anochecer es un lujo"

""En el pueblo no había caminos, eran todo pumarades y pasos de vaques; ahora, les cases no tienen ni jardín, sino piscinas en la azotea"

Mary Sol Rea García, vecina de Somió: "Vivir en el pueblo fue un acierto; el chapuzón en la playa de Estaño al anochecer es un lujo"

Pablo Solares

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L. L.

Mary Sol Rea García conoció un Somió que nada tiene que ver con el de hoy. Un municipio en el que proliferan las urbanizaciones de chalés y que le ha valido convertirse en la zona urbana de Asturias con más viviendas unifamiliares del norte de España.

En el Somió de Mary Sol "todo era monte. ¿Cómo va a ir la nena a vivir al monte?, decía mi familia porque cuando vine con 14 años no había ninguna casa. Mira ahora cómo está", explica esta vecina, que asegura ser de los primeros en llegar al pueblo y abrir camino en el sentido más estricto de la expresión. "Eran todo pumarades. No había ni camino, lo hicimos nosotros al venir aquí a vivir. Antes, te hundías hasta la rodilla porque eran pasos de vaques. Mi padre y unos cuantos vecinos rellenaron la zona con escombros e hicieron el Camino de las Arenas, que es el que se mantiene en la actualidad", presume.

Esa herencia familiar se conserva de algún modo en el camino del pueblo, no así una de las vistas más privilegiadas de la zona: el mar, escondido ahora tras las urbanizaciones que se están levantando en el pueblo. "Les cases cambiaron, no tienen jardín, tienen piscina en la azotea... parece que construir hacia el cielo no cuesta", ironiza, la vecina.

Iglesia parroquial de Somió

Iglesia parroquial de Somió / Pablo Solares

Hacer vida en Somió fue decisión de su padre, ese al que conoció con tres años, cuando llegó a casa tras participar en la batalla del Ebro, en la Guerra Civil. "Al verlo llamar a la puerta con boina y mono pensé que era un probe. Entré corriendo a casa a avisar y en efecto, era mi padre", cuenta Mary Sol.

Gracias a ese terreno que su padre y su madre compraron en el pueblo antes de la guerra por 2.000 pesetas, la vecina formó un hogar del que nacieron cuatro hijos. Una familia numerosa que nada tiene que ver con su infancia, marcada en parte por haber crecido sin hermanos. "Odiaba ser hija única", confiesa.

Ahora, es precisamente una de sus hijas la que la acompaña cada noche a darse un baño en la playa. "Por les noches vamos a bañarnos a Estaño. Aprovechamos cuando baja un poco el calor y la marea está estupenda. Nos damos un chapuzón y estamos de maravilla", cuenta esta jubilada que trabajaba de noche en La Laboral y por las mañanas con las vacas.

Parroquia de Somió

Nombre: Mary Sol Rea García

Edad: 88 años

Profesión: jubilada

El mejor lugar de la parroquia: la iglesia parroquial de Somió

Lo mejor de vivir en la zona rural: "Los baños en la playa al anochecer"

En una frase: "Mi padre acertó al querer vivir en Somió"

Pionera como vecina de Somió, Mary Sol y sus padres fueron también de los primeros clientes de Caja Gijón, La Rural. "Empezaron en unos almacenes, con la Cooperativa de agricultores y de hecho, el primer préstamo que concedieron fue a nosotros para construir la cuadra", añade.

A pesar de los cambios que el pueblo ha experimentado, Mary Sol se reafirma en la buena decisión que fue que la mandaran a "vivir al monte, porque fue todo un acierto de mi padre", cuenta.

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