Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La Asturias moderna es "de lo más interesante de conocer", valoran los visitantes del stand de LA NUEVA ESPAÑA

Visitantes del ferial valoran el esfuerzo del periódico por convertir su stand en un espacio cultural y didáctico en torno al pasado regional

Pilar Abadía y Miguel Ángel Bosque, observando la exposición. | ÁNGEL GONZÁLEZ

Pilar Abadía y Miguel Ángel Bosque, observando la exposición. | ÁNGEL GONZÁLEZ

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Álex Redruello

Gijón

La historia de Asturias no se encuentra únicamente en los libros académicos, estos días los interesados también se puede empapar de ella en el stand de LA NUEVA ESPAÑA en la Feria Internacional de Muestras de Asturias. Un enclave que se ha convertido en una máquina del tiempo para llevar a los visitantes a la Asturias de la Edad Moderna, logrando que sean muchos los que se sustraen del vertiginoso ritmo ferial para frenar y mirar hacia sus propias raíces. "Me ha sorprendido cómo se explica la llegada aquí de la patata o el maíz, cosas que vinieron de América y que sirvieron para el desarrollo del campo en Asturias", reflexionaba Andrés Maestro, un vecino gijonés habitual en el recinto, asombrado por la temprana conexión entre el Principado y América.

Carmen Álvarez, con su nieto Carlos Merino.

Carmen Álvarez, con su nieto Carlos Merino.

Una pareja de aragoneses, afincados en Avilés tras su jubilación, también desviaban su recorrido de bullicio por el ferial para buscar un refugio en el stand de LA NUEVA ESPAÑA. Pilar Abadía y Miguel Ángel Bosque destacaban con sorpresa "el cartel principal de la muestra, que habla un poco de la evolución de cómo fue la vida en Asturias desde la Edad Media hasta la Edad Moderna, y está muy bien explicado y representado. Resulta de lo más interesante de conocer", indicaban.

Aurora Vázquez, en plena lectura de contenidos históricos.

Aurora Vázquez, en plena lectura de contenidos históricos.

Para otros asistentes el imán del pabellón reside en palpar la tradición. Carmen Álvarez, junto a su nieto Carlos Merino, acudieron al espacio desde su Caravia natal, y lo hacían expresamente tras informarse en el periódico sobre el contenido del mismo. Carmen Álvarez confesaba su devoción por la indumentaria, comentando que buscaba "lo más rústico y antiguo", de ahí su interés por pararse a analizar minuciosamente las piezas textiles que aparecían representadas en algunas ilustraciones.

​La exposición sirve, además, para derribar mitos y descentralizar el conocimiento sobre la región. Aurora Vázquez, una fiel visitante de la feria se mostraba perpleja ante los datos educativos del siglo XVIII. "Llama la atención que Gijón y Oviedo, con ser las localidades más pobladas, solo tenían dos maestros, y en cambio Ribadesella y Llanes eran los que más tenían".

Juan Manuel Ortega, en cambio, se mostraba estaba fascinado por "el mapa que hay de Asturias que va marcando los personajes importantes de cada una de las zonas o concejos". El espacio demuestra, en definitiva, que la historia asturiana abarca mucho más allá de figuras clásicas o historias trilladas, y que sigue siendo un patrimonio vivo cuando se comparte en cualquier tipo de escenarios.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents