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La Campa Torres da un giro como nuevo parque museístico para Gijón, con bancos, senderos de madera y una cartelería didáctica

El plan para mejorar el yacimiento terminará en semanas y dejará un ruta expositiva al aire libre con contenidos digitales e interactivos

Una de las mesas informativas con banco instaladas en el yacimiento de la Campa Torres.  | MARCOS LEÓN

Una de las mesas informativas con banco instaladas en el yacimiento de la Campa Torres. | MARCOS LEÓN

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Gijón

La Campa Torres encara la recta final de un proyecto al que le quedan ya solo los falta de remates y que dará a la atalaya del oeste gijonés una dimensión de ocio y disfrute más allá del proyecto arqueológico que domina en el enclave. Los senderos accesibles están finalizados y los nuevos puntos informativos que guiarán el recorrido museístico están instalados y pendientes únicamente de que sobre ellos se coloquen unos paneles didácticos que se están ahora revisando. La obra civil como tal, por lo tanto, está terminada, y se espera que los visitantes podrán vivir la experiencia completa como más tarde, en octubre. "Los puntos informativos están precintados para que se entienda que aún faltan trabajos por hacer, pero ya hemos visto a gente sentada en los bancos", se felicita Paloma García, responsable de los museos arqueológicos.

Recorrido de uno de los senderos accesibles.  | JUAN PLAZA

Recorrido de uno de los senderos accesibles. | JUAN PLAZA

Esos bancos suponen ya por sí mismos una novedad, porque hasta ahora la Campa no tenía apenas espacios de estancia, y acompañan a las mesas informativas, que lucen protegidas por unos marcos de tipo pérgola. Hay, en total, seis puntos distribuidos por el yacimiento. El recorrido se vertebra con tres senderos accesibles que ya se pueden utilizar con normalidad y que desde los museos arqueológicos esperan que sirvan para que este museo al aire libre sea un espacio más amable para quien tenga movilidad reducida.

Los paneles pendientes de instalarse traerán la otra novedad que se había propuesto el Ayuntamiento en esta tercera fase del proyecto: crear un discurso museístico al aire libre renovado y con un diseño más actualizado. "Habrá textos e imágenes, pero también elementos que se podrán tocar y contenidos audiovisuales", explica García. A los vídeos se podrán acceder fotografiando unos códigos QR que cambiarán en cada panel. "La idea es que sea contenidos más bien cortitos y que muestren al visitante lo que está viendo en ese momento", razona la responsable de los museos arqueológicos.

Otro de los remates pendientes, también, es colocar unos postes numerados que orientarán al visitante por los senderos en su recorrido por el yacimiento. El grueso de la infraestructura nueva, por lo tanto, está colocada y se puede utilizar, pero el itinerario didáctico se entenderá mejor, especialmente en el caso de quienes no hayan acudido nunca al yacimiento, dentro de unas semanas.

Si se cumplen los plazos previstos, esta tercera fase de la Campa terminará justo un año después de su inicio y cerrará el grueso del "Proyecto Campa" como tal. El plan deja ahora por delante otras dos fases pendientes de desarrollo, pero en ellas ya no se prevén grandes campañas de excavación. Sí se espera que el remate del plan permita actualizar el centro de interpretación, el pequeño museo de la Campa, y que a él se incorporen al menos parte de los restos arqueológicos hallados en estos últimos años.

Un plan por fases

El "Proyecto Campa" se lanzó en 2021 y trajo una batería de campañas de excavación que no se realizaban desde los años 90. Con las técnicas modernas, se pudo realizar por primera vez un análisis geofísico del terreno en busca de posibles construcciones enterradas. Desde entonces, han aparecido un nuevo foso, una edificación singular que se está investigando y todo tipo de objetos de valor, entre ellos, un broche en muy buen estado y una moneda de bronce acuñada en época de Tiberio. El otro gran cambio que ya funciona en la Campa es que los responsables ya no miran nerviosos al cielo cuando hay tormenta: en la segunda fase una compleja obra soterrada colocó en 2024 unos drenajes que, desde entonces, han dejado la zona de La Llanada –la parte más plana del yacimiento– libre de las inundaciones que parte de los restos arqueológicos sufrieron durante años. Todos los trabajos realizados hasta ahora han recibido financiación europea.

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