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La falta de medios fuerza a Cimavilla a unas fiestas sin apenas decoración

La comisión organizadora acusa la carencia de un local para los preparativos y advierte de que, por dificultades económicas, podrían ser los últimos festejos

Ambiente en las fiestas de Cimavilla en la Cuesta del Cholo, en una imagen de archivo.

Ambiente en las fiestas de Cimavilla en la Cuesta del Cholo, en una imagen de archivo. / PABLO SOLARES

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Cimavilla

Habrá fiestas de Cimavilla... pero la decoración que cada año engalana el barrio Alto, en balcones y farolas, en plazas y calles, no será tan ambiciosa. La carencia de un local en el que realizar los preparativos se suma al destrozo que sufrieron el pasado año algunas de las figuras que dotaban de ambiente festivo a Cimavilla y que más apreciaban los gijoneses. La comisión de festejos ha utilizado en los últimos tiempos como taller un espacio en el edificio de la antigua sede de la Autoridad Portuaria, en la calle Claudio Alvargonzález. "Está en ruinas; ya cayeron cascotes y es un peligro", sostienen desde el colectivo vecinal, que, no obstante, ya tramita los permisos para impulsar unas celebraciones que irán del 4 al 13 de septiembre.

La situación va más allá. Si no hay un cambio sustancial, estas serán las últimas fiestas en Cimavilla. Al menos, con la actual comisión de festejos y en las actuales circunstancias. Una ingente deuda y las complicaciones logísticas, con la ausencia de un local para los preparativos, son razones que explican esta coyuntura. Para esta edición, eso sí, el espíritu vecinal y folixero se impone. El programa contemplará, por ejemplo, la tradicional cucaña, una exhibición de boxeo, un campeonato de pesca de chipirón o conciertos en por el barrio. La carpa, como de costumbre, se ubicará en el Cerro de Santa Catalina.

Cimavilla acostumbra a adornar sus calles con figuras de gran tamaño, sobresaliendo la temática marinera. Ballenas, barcos, tiburones, medusas, centollos o cabezas de dragón "engalanaron" en los últimos festejos el barrio Alto, dando pie a imágenes emblemáticas de estas celebraciones. "Hemos perdido muchas cosas: el barco, la ballena", subraya Omar López, presidente de la comisión festiva. Este año, si hay decoración, será por las aportaciones que hagan las peñas del Descenso Folklórico del Nalón.

Resalta Omar López que los organizadores de las fiestas las impulsan "desinteresadamente". Asegura que el factor económico es fundamental para entender por qué este podría ser el último año con celebraciones. "Ya este no las iba a haber porque arrastramos una deuda; al final las fiestas las paga la barraca, dependemos de la barra", sostiene López. "Si un año sale mal, el golpe es monumental; la subvención del Ayuntamiento tampoco da para mucho", agrega.

Una vieja reivindicación de la comisión es disponer de un local que sirva como sede y en el que poder preparar el apartado decorativo. En su momento planteaban un espacio en Tabacalera, que ahora se encuentra en obras para dar paso al futuro Centro de Arte. Y, para colmo, el pasado año carrozas y figuras fueron objetivo del vandalismo. "La gente andaba a patadas con ellas", lamenta Omar López.

Cimavilla recuperó sus fiestas populares por la Virgen de los Remedios y la de la Soledad en 2022 tras un "impass" que se prolongaba desde 2018. La pandemia estuvo detrás de la no celebración en 2020 y 2021. En ese último año se hizo un intento por rescatarlas, el cual no fructificó. De vuelta a 2026, en el calendario facilitado por el Consistorio hace unos meses, y en el que aparecían las fiestas en barrios y parroquias hasta final de año, no estaban las de Cimavilla. Su continuidad no se daba por garantizada. Finalmente la folixa arribará a principios de septiembre al barrio Alto, si bien una de sus características más singulares, la nutrida decoración marinera, padecerá una merma importante.

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