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Vicente Zabala, crítico taurino: "Morante es un fenómeno de masas que trasciende la tauromaquia"

El experto, que presenta su libro «Memoria de Morante. El adiós y el regreso de un genio herido», considera que "otros han llegado a la modernidad travistiéndose de modernidad; Morante lo ha hecho sin renunciar al rito ni al clasicismo, es puro, es verdad, y eso atrapa"

Vicente Zabala, durante un acto en Gijón.

Vicente Zabala, durante un acto en Gijón. / Juan Plaza

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I. Peláez

I. Peláez

Gijón

Fue el primero en alzar a Morante de la Puebla como el mejor torero de la historia y el tiempo le ha dado la razón. El periodista y crítico taurino de "El Mundo", Vicente Zabala de la Serna (Madrid, 1970) aprovecha la feria de Begoña para presentar su libro "Memoria de Morante. El adiós y el regreso de un genio herido". La cita es mañana jueves en el Antiguo Instituto (13.00 horas).

La primera pregunta es obligada. ¿Cómo fue el acontecimiento del Puerto de Santa María?

Pues histórico. Zúñiga se ha puesto en el machito de los empresarios taurinos. Lograr que Morante aceptase torear cuatro tardes y colgar el no hay billetes cuatro tardes es algo memorable. Aun no tiendo mucha suerte, Morante dejó lecciones inolvidables del toreo porque está en un momento absolutamente inalcanzable.

En 2023 presentó el pregón taurino y ya apuntaba que Morante era el mejor torero de la historia. Vaya lo que quedaba por llegar.

Por respeto a la historia del toreo me pongo diques, pero claro, luego, cada tarde que lo veo, como la de la silla en Sevilla o ahora en el Puerto, quito esos diques de contención y la reticencia y me lanzo absolutamente entregado y a tumba abierta a la afirmación de que Morante es el mejor torero de la historia. Es el mejor que he visto en 50 años de aficionado taurino.

Siempre ha sido un torero tocado con la varita, especial, pero ¿por qué ha tardado tanto en romper para el gran público?

Como todos los genios Morante tiene una evolución. Hay muchos morantes en los treinta años de Morante. Igual que hay muchos "picassos" y no es lo mismo la etapa azul que el cubismo. Lo que siempre ha habido en Morante es el valor y el genio. A partir de la pandemia llega el mejor Morante de todos. Toma las riendas de su carrera, rompe con los apoderados clásicos y gana en compromiso. Y dentro de esa leyenda de la mala suerte, que es cierta, le empiezan a servir más toros que antes. Es un torero generoso y comprometido con la tauromaquia, con una visión gallista del mapa taurino. Y todo eso con el valor, que siempre ha sido su piedra angular para pasarse los toros más cerca que ninguno y torear más despacio que nadie.

Continúe.

Es un icono de la cultura popular. Hace tiempo que ha trascendido el corsé de torero de arte. Ahora es un fenómeno de masas que trasciende la propia tauromaquia. Un caso inaudito, porque tiene casi 47 años y el que viene cumple treinta de alternativa. Normalmente te vas gastando porque estás más visto, pero lo suyo es inexplicable. La clave es que es auténtico, que ha llevado la anacronía de ser torero a la modernidad sin renunciar a nada, ni al rito ni a ni al clasicismo. Otros han llegado a la modernidad travistiéndose de modernidad. Morante es puro, es verdad, y eso atrapa..

El libro lleva al lado más humano, al José Antonio de los problemas de salud mental.

Pone el foco en la quiebra de la salud mental sobre la antológica temporada de 2025. Antes de todo y antes de nada es una proeza humana. Luego vienen los logros toreros, la Puerta Grande de Madrid, Sevilla… Mire, el 6 de febrero de 2025, el día de la presentación de San Isidro, me lo encuentro en un rincón, saltándosele las lágrimas porque ha perdido la memoria. En el libro trato de contar el lado humano, es un viaje a Morante de la mano de Morante. A su infancia, a su madre, a su tierra fértil en arte de las marismas del Guadalquivir. Además, siempre ha tenido la valentía de hablar sin tapujos de la salud mental en un mundo del toro como el nuestro con tantos tabúes.

Daba en exclusiva el regreso de Morante a Las Ventas el 12 de octubre.

No soy consejero de nadie y menos de alguien tan inconmensurable, pero mi opinión cuando me preguntaban era que no volviese. Pero lo ha decidido así. Quiere dejar escrita la historia y tiene esa sensación de que el tiempo en activo que le queda no es mucho. Y ahora tiene una estabilidad emocional buena y una situación artística inconmensurable. Le lleva al anhelo de ofrecer en Madrid lo mejor de sí mismo y quizás el sueño íntimo y no confesado de cortar un rabo en Las Ventas.

¿El día que no esté?

En el breve tiempo de ausencia desde que se quitó el añadido el 12 de octubre del año pasado fui una de las viudas de Morante. Cuando se vaya habrá un apagón. Estamos ante la luz del toreo, la ilusión que despierta en la gente. Morante es algo único. Siempre digo "id a verlo" a todo el mundo. No hay que perdérselo nunca. Las veces que haga falta. Pero daos prisa.

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