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La bajamar del eclipse sacó a los pulpos de San Lorenzo: "Está bajísima", afirmaron los habituales

Las grandes mareas que se viven estos días, tras la alineación del sol, la tierra y la luna, tuvieron este mediodía su imagen más espectacular con un arenal enorme: "Hoy no tardas nada en llegar nadando a la boya"

San Lorenzo se retira tras el eclipse y deja al descubierto su cara más desconocida: “Vimos el efecto noche, ahora vemos el efecto marea”

Demi Taneva

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San Lorenzo

San Lorenzo ofrece este viernes una imagen poco habitual. La bajamar ha dejado al descubierto zonas del arenal que normalmente permanecen cubiertas por el agua, un efecto relacionado con las mareas vivas posteriores al eclipse. A mediodía, con el mar especialmente retirado, bañistas y familias han aprovechado para acercarse a una parte de la playa que habitualmente queda bajo el agua.

El fenómeno se produce después de la luna nueva, cuando el Sol, la Luna y la Tierra se encuentran alineados y sus fuerzas gravitatorias se suman, provocando mareas más acusadas. Aunque comenzaron a notarse desde ayer, la Sociedad Astronómica Asturiana Omega señalaba que el efecto no es inmediato y que las mareas vivas se intensificarían especialmente estos días.

"Hoy está bajísimo"

A las 12.15 horas, cuando San Lorenzo mostraba su imagen más insólita, se registró la bajamar, con el mar a -2 metros respecto al nivel medio. No era una bajamar cualquiera, el coeficiente de mareas alcanzaba 97 a mediodía, dentro de un día marcado por valores muy altos —99 al inicio de la jornada y 93 al final—.

Entre quienes paseaban por la arena estaba Antonio Rodríguez, vecino de la zona, que acababa de salir del agua y se sorprendía por la distancia que había ganado el arenal. "Hoy está bajísimo", comentaba, antes de explicar que había llegado hasta la boya prácticamente sin esfuerzo. "No tardas nada. Es increíble lo que se está viendo hoy", decía. La retirada del mar también le permitía observar zonas que habitualmente quedan ocultas. "Esa zona no se suele ver, hoy sales por la escalera cero perfectamente, sin ningún problema”, añadía.

La imagen llamó también la atención de quienes conocen San Lorenzo pero no viven habitualmente en Gijón. Javier Areces, Cristina Fornel y Cyrielle Areces, residentes en Francia pero con vínculos con la ciudad, se instalaron en el arenal con sus toallas y sillas. "Vengo aquí todos los años", explicaba Javier, aunque reconocía que nunca había reparado en una bajamar semejante. Para ellos, la estampa sirve además como una especie de compensación después del eclipse, que no pudieron disfrutar como esperaban. "Ya que no vimos el eclipse, por lo menos que vemos otras cosas que genera", bromeaba. "Vimos el efecto noche, ahora vemos el efecto marea".

Charcas, rocas y espacio para jugar

La bajamar ha convertido también el arenal en un escenario diferente para las familias. Ana Varela, que disfrutaba de la jornada con su familia e hijos, destacaba precisamente las posibilidades que ofrece el espacio descubierto. "Para los niños tienen mucho espacio para correr", señalaba.

Habían aprovechado además para explorar las zonas que quedan al descubierto. "Incluso hemos cogido un pulpo y lo hemos devuelto", contaba Varela, mientras explicaba que los pequeños estaban disfrutando de las rocas y las pequeñas charcas formadas en el arenal.

"Está chulo", resumía la familia, que también había podido experimentar el contraste entre la pleamar y la bajamar. El día anterior habían acudido a la playa durante la tarde, con el mar mucho más arriba, mientras que este viernes disfrutaban precisamente del efecto contrario.

Una bajamar para descubrir otra playa

También Carmen Díaz, que se encontraba en la arena después de bañarse, reconocía que el nivel del mar era diferente al habitual. Aunque no conocía inicialmente la relación con el eclipse, sí había percibido el comportamiento de las mareas durante los últimos días. "Ayer estaba lejos y luego, cuando empezó a subir, subió más deprisa de lo normal", explicaba. Al conocer la causa, admitía que la situación resultaba "curiosa" y destacaba la imagen que dejaba San Lorenzo, con más arena y zonas intermareales visibles.

La jornada permite así contemplar una versión diferente del arenal gijonés: más extensa, con rocas y charcas que normalmente quedan ocultas y con el mar alejado varios metros de su posición habitual. Pero la bajamar tiene también su reverso. Desde Omega recuerdan que el mar puede avanzar decenas de metros en apenas unas horas, por lo que recomiendan prudencia a quienes se acerquen a las zonas descubiertas y advierten de la rapidez con la que puede cambiar la situación.

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