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Los Campos Elíseos, 150 años del cine que permanece intacto en la memoria de Gijón: "Nunca se tuvo que derribar"

Los vecinos que disfrutaron del recinto, con capacidad para 3.000 personas, lo recuerdan como "un gran punto de encuentro"

Luis Suárez, María José Cuervo, Paz Fernández Felgueroso, Mari Carmen Freitas, Arturo Muñiz  y Flor González, ayer, en el cruce de la avenida de la Costa y la calle Ramón y Cajal. Detrás, el bloque de viviendas que se construyó tras el derribo del cine Campos Elíseos. | MARCOS LEÓN

Luis Suárez, María José Cuervo, Paz Fernández Felgueroso, Mari Carmen Freitas, Arturo Muñiz y Flor González, ayer, en el cruce de la avenida de la Costa y la calle Ramón y Cajal. Detrás, el bloque de viviendas que se construyó tras el derribo del cine Campos Elíseos. | MARCOS LEÓN

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La Arena

"Era un espacio maravilloso y participativo. Después de su cierre, nunca hubo algo igual". La exalcaldesa Paz Fernández Felgueroso fue una de las personas de Gijón que creció disfrutando del cine Campos Elíseos, una sala de cuya creación se cumplieron ayer 150 años. A pesar de que el edificio ubicado en el cruce de la entonces avenida del General Mola –ahora de la Costa– y la calle Ramón y Cajal fue derribado en 1964, son muchos los vecinos que todavía guardan en su memoria recuerdos felices junto a sus familiares y amigos en la sala más querida y popular de la época, que llegó a ser una de las más grandes de España.

Ambiente en los alrededores del cine Campos Elíseos.  |

Ambiente en los alrededores del cine Campos Elíseos. |

El cine Campos Elíseos, conocido popularmente como Los Campos, nació como "Teatro-circo Obdulia", el nombre de la hija de Juan Díaz, el encargado del diseño del coliseo. La creación de aquel gigantesco recinto de ocio supuso un impulso para el barrio de La Arena, al que se desplazaban a diario los gijoneses para disfrutar de sus ingredientes. Con el paso de los años, ya en el siglo XX, el espacio cultural cambió su nombre a cine Campos Elíseos, centrándose tan solo en la difusión del séptimo arte.

La entrada en la que se encontraban los «caballinos de Los Campos».

La entrada en la que se encontraban los «caballinos de Los Campos».

La actividad de aquel gigante cultural se mantuvo incesante hasta febrero de 1963, cuando se dejaron de proyectar obras cinematográficas como paso previo al derribo de un edificio que fue anulado para levantar un edificio de catorce plantas más entresuelo, en el marco del desarrollismo urbanístico desaforado que se produjo en Gijón.

Una cartelera de anuncios del cine Campos Elíseos.

Una cartelera de anuncios del cine Campos Elíseos.

La exalcaldesa Paz Fernández Felgueroso es una de las gijonesas que ayer quiso conmemorar el 150 aniversario del impulso a aquel recinto, en un encuentro organizado por LA NUEVA ESPAÑA. A sus 88 años, Fernández Felgueroso recuerda a la perfección que a menudo bajaba desde la zona de El Bibio hasta el cine para disfrutar de uno de los rincones que marcaron su infancia y adolescencia. "Era un espacio inmenso. Cabían más de 3.000 personas y tenía una entrada muy imponente", resalta quien fuera alcaldesa desde 1999 hasta 2011.

Tareas de derribo del recinto.

Tareas de derribo del recinto.

Para Fernández Felgueroso, más allá de la grandeza del recinto, lo más especial era el ambiente que se generaba cada jornada en su interior. "Era un plan estupendo. Había momentos muy graciosos porque la gente se levantaba de sus asientos, aplaudía, insultaba a la pantalla...", indica la exalcaldesa, que solía apostar por ver películas de indios y vaqueros junto a algunos de sus familiares.

Centrando su mirada en lo que ahora es una tienda de colchones y un bloque de pisos, Fernández Felgueroso argumenta que "aquel edificio nunca se tuvo que haber derribado". "Los años 60 y 70 fueron de mucha especulación, pero si hubiera sido una década más tarde no hubiera caído porque ya hubo normas de protección del patrimonio. La Florida era un ámbito maravilloso de Gijón, ya que a su vez contaba con El Continental", asevera.

Quien también guarda una larga ristra de momentos vividos en el cine Campos Elíseos es Mari Carmen Freitas González, quien reside desde pequeña en la calle Enrique Martínez. "Como nos caía tan cerca, veníamos todos los domingos, que era la sesión para niños, y durante la semana cuando se celebraba el día de las familias. Venir aquí era una costumbre y se convirtió en un gran espacio de encuentro", desarrolla Freitas, que puntualiza que las entradas a las sesiones tenían un precio que rondaba entre una y tres pesetas. Asimismo, Freitas no olvida que a escasos metros del cine había una churrería y un puesto de comida muy solicitado.

Arturo Muñiz Fernández, quien de aquella residía en Jove, solía desplazarse a La Arena junto a su grupo de amigos. La distancia no suponía ningún impedimento para disfrutar de aquel plan. "Era un edificio con unas características especiales. Seguro que más tarde habría sido protegido como Bien de Interés Cultural", subraya Muñiz, quien lamenta que el Ayuntamiento no optara por darle el nombre del cine a algún espacio público de la zona. "Venían miles y miles de personas. Eran los mejores cines de toda Asturias", reivindica.

Otra de las gijonesas que tuvo la suerte de coincidir con estos cines en activo fue Flor González Núñez, vecina de La Arena, de 79 años. "Me encantaba venir cuando era pequeña. Me acuerdo que veíamos muchas películas sobre Joselito. Esto era un cine muy familiar", expresa González, que agrega que "mi abuelo, Pedro, solía aprovechar el día de las familias para pagar una peseta y pasar aquí toda la jornada".

Esa pasión por el séptimo arte la generó este recinto en numerosas familias de la ciudad. La presidenta de la Asociación de Vecinos de La Arena, María José Cuervo García, era pequeña cuando se produjo el derribo del edificio. No obstante, a sus padres, Ramón y María de los Ángeles, les dio tiempo de acudir en numerosas ocasiones junto a su pequeña a Los Campos.

"Eran muy cinéfilos. Eran asiduos de este y otros cines y siempre me llevaban al balconcillo y me dejaban estar por allí correteando mientras ellos veían las películas", señala Cuervo, que reconoce que "para el barrio fue triste perder este y otros edificios". "En esta zona se produjo un descontrol enorme a la hora de construir sin control. Era una zona muy bonita", abunda.

Entradas, entre 1 y 3 pesetas

De acuerdo con las palabras de la líder vecinal se muestra Luis Suárez, también residente en La Arena. "Vine muchísimas veces con la pandilla tanto al ‘gallineru’ como al resto de las zonas que tenía", rememora Suárez, que remarca "se echa de menos tener algo así porque era un sitio muy especial".

Tras más de sesenta años desde que se produjo el cierre del edificio, en la ciudad apenas quedan restos de aquel recinto. Principalmente, tan solo quedan los "caballinos de Los Campos", unas figuras que se encontraban presidiendo la entrada al recinto cuando ya solo era cine. Esas estatuas basadas en los caballos de Marly fueron trasladadas al complejo deportivo de Las Mestas, donde todavía están.

Al igual que estos residentes de la ciudad quisieron conmemorar ayer el 150 aniversario de Los Campos, la Sociedad Cultural Gesto homenajeó al cine Campos Elíseos lanzando un libro sobre su historia cuando se cumplía el trigésimo aniversario del cierre de la sala. Todos los ejemplares de esa obra realizada por Juan Garay, el histórico líder de Gesto fallecido en 2015, se agotaron rápidamente.

Sin embargo, este jueves, la entidad que ahora lidera Arlé Corte publicó en sus redes sociales una copia digital de ese libro que lleva por título "Cine Campos Elíseos". En sus páginas aparecen múltiples recuerdos sobre un recinto que dejó huella en varias generaciones de gijoneses y cuya demolición implicó la desaparición de uno de los últimos tesoros de una zona de recreo en la que se celebró en 1899 la Exposición Regional, antecedente de la Feria de Muestras. Al igual que ocurrió con Los Campos, las otras catorce salas de cine que estaban activas en aquellas décadas terminaron desapareciendo.

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