La plaza de El Bibio reúne muchas historias... y cada vez más jóvenes en la primera corrida de feria
Tradición y nuevas generaciones dispuestas a descubrir la fiesta en el ambiente en para empezar los festejos
El ambiente en la primera corrida de toros de la feria de Gijón, en imágenes / Ángel González / María Velasco
María Velasco
"Venimos a disfrutar". Sin duda esta es la frase estrella que se repite entre todos los aficionados que ayer se acercaron a El Bibio para inaugurar la Feria de Begoña de este año. Algunos llevan décadas ocupando su localidad, otros llegan por primera vez y hay quienes han heredado de sus padres una tradición que ahora comparten con sus propios hijos. Pero todos, sin excepción, tienen esta cita marcada en el calendario.
Juan Martínez Junquera es de los que conoce bien la plaza. "Yo vengo desde que tengo 8 años", cuenta. A sus ojos, El Bibio tiene algo difícil de encontrar en otros cosos: "Me parece preciosa, una de las plazas más bonitas de España". No lo dice solo por ser gijonés, ha recorrido otras plazas y destaca algo que hace que esta plaza sea especial: "Sientes muy cerca al toro y eso es único".
Martínez que vino con sus dos hijas, no viene buscando el nombre de un torero en concreto. "Nosotros no tenemos preferencia por ninguno, venimos a ver los toros y a disfrutar", explicaba nervioso antes de entrar a la plaza. Para él, la afición también consiste en esperar la sorpresa: "Esto es como en el fútbol, para ver un partido bueno hay que ver muchos malos y a lo mejor de repente te sorprende algún partido". Y, si la faena no acompaña, siempre queda la conversación entre los más queridos: "Hay que venir con la esperanza de que va a ser una corrida buena y, si no, nos divertimos igual hablando", reconocía feliz rodeado de su familia.
Esa compañía es precisamente una de las cosas que más valora su hija, Irene Martínez Medina, "lo que más nos gusta es ver a la misma gente todos los años, que llevan viniendo tanto tiempo como nosotros y disfrutar el ambiente de la plaza", señala. Porque en El Bibio no solo se reencuentran los aficionados con los toros, sino también con quienes comparten con ellos esta cita año tras año.
La tradición, además, empieza a pasar de unas generaciones a otras. Luis Induráin llega con un grupo de seis amigos y familiares, una "peña taurina" que mantiene viva una costumbre que él recibió de su padre y que ahora es él quien la comparte con su hija: "Yo siempre he venido con mi padre y ahora yo soy el padre y vengo con mi hija". Para este grupo, El Bibio tiene también su propio encanto: "Es una plaza muy acogedora, pequeña pero elegante".
Y no todos llegan con décadas de experiencia. Eva Álvarez pisó ayer la plaza gijonesa por primera vez, aunque la ilusión viene de mucho antes. "Siempre veía los toros con mi abuela y me hace mucha ilusión venir hoy a El Bibio por primera vez", contaba con una sonrisa en la cara. Marta Menéndez, que la acompaña, tiene claro el objetivo de la tarde: "Esperamos pasarlo bien, vamos a ver algo que nos hace ilusión y a disfrutar en familia".
También hay amistades que nacieron y crecieron alrededor de esta tradición. Silvia Toyos empezó a venir "desde los 8 años" y hoy después de más de una década comparte la tarde con Andrea García, su amiga. Para Toyos, que más gente se anime es fundamental: "Hay que venir para que más gente se anime, al final la gente de aquí es muy amable". Si tuviera que convencer a alguien que nunca ha pisado una plaza, Silvia no se lo pensaría: "Le diría que se está perdiendo una cosa muy bonita, al final hay que probarlo todo".
Andrea, que lleva solo dos años viniendo con ella, ya se ha hecho un hueco entre los aficionados. "El ambiente es muy agradable, te gusta estar aquí porque estás muy a gusto", explica. Una muestra de que la afición también puede descubrirse poco a poco.
En la peña Nolito Vetusta, mientras tanto, la tarde tiene un ritual propio. Santiago Manuel cuenta que acuden por muchas razones, "venimos a disfrutar, ver los toros es algo diferente. Además nos reunimos un grupo de amigos, comemos y disfrutamos de la fiesta, nos encanta". Una jornada que empieza en la plaza, pero que continúa después entre amigos.
Desde los palcos, Virginia López contempla la corrida junto a su hija Cristina, que se estrena hoy también en El Bibio. Para Virginia, la cita tiene además un razón especial: coincide con su cumpleaños. "Al final es la Semana Grande, Begoña, y además este año es mi cumpleaños, entonces es una celebración por todo lo alto". Su hija Cristina esperaba este momento con ganas: "Estoy muy ilusionada, aunque es mi primera vez aquí, ya me había informado de lo que había desde hace tiempo y tengo muchas ganas".
El palco ofrece otra forma de vivir la tarde. "No solamente ves la arena sino también ves a todo el público", explica Virginia, que también percibe una afición cada vez más pendiente de los detalles: "Cada vez hay más gente entendida y que entiende la calidad del torero".
Entre quienes conocen bien esos detalles está Baudilio Zapico, que lleva más de 40 años acudiendo a los toros. Para él, estos días son mucho más que una corrida: "Son unos días muy especiales junto a tu familia y amigos los cinco días de la feria" resume.
Más allá del ruedo, El Bibio se convierte durante estas tardes en un punto de encuentro entre los que más disfrutan de las corridas.
Dentro y fuera de la plaza, la Feria Taurina de Begoña arranca con un denominador común: reunirse, disfrutar y esperar que, esta vez sí, el toro y la tarde tengan algo preparado para sorprender. Y como bien explica Baudilio Zapico, "hay comida, familia, amigos y luego cenar y así un día tras otro". Una rutina que se convierte cada año en una nueva oportunidad para mantener viva una afición que en El Bibio también se disfruta fuera del ruedo.
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