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Gijón se desborda en San Lorenzo para bailar la Danza Prima y explotar con el Restallón: "Esta tradición nunca va a desaparecer"

La principal playa de la ciudad, llena otra vez hasta la bandera para disfrutar del broche de oro de la Semana Grande

Gijón vibra con la Danza Prima y el Restallón

VIDEO: María Velasco / FOTO: Marcos León

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María Velasco

La playa de San Lorenzo volvió a convertirse este 15 de agosto en una gran cadena humana. Miles de personas se unieron por los meñiques, mirando al mar y siguiendo al mismo compás los pasos de la Danza Prima. A las 14.00 horas, las indicaciones por megafonía dieron comienzo a un baile que, generación tras generación, continúa reuniendo a gijoneses y visitantes.

"Pie derecho delante y pisamos con el izquierdo; pie derecho detrás y volvemos a pisar con el izquierdo". Estos eran los consejos que dieron por los altavoces de la playa de San Lorenzo para poder seguir el ritmo de la canción "Ay un galán desta villa". Una coreografía sencilla, pero capaz de convertir la arena y el muro en una fila de personas. Para Rubén Sierra, esa imagen resume lo que significa este día: "Es tradición de Gijón, la cadena de la Danza Prima, luego el himno de Gijón… Es todo el conjunto, es el corazón de las fiestas". Y lo tiene claro: "Esta tradición no puede desaparecer, nunca va a desaparecer".

Hay quienes aprendieron los pasos cuando apenas levantaban unos palmos del suelo. Belén Sierra cuenta que "desde pequeñitos venimos aquí", mientras Nati Torres destaca precisamente la sencillez de la danza: "Solo tienes que poner atención a las explicaciones que dicen por megafonía antes y ya lo tienes". Lo complicado no son los pasos, sino explicar lo que se siente cuando miles de personas los repiten al mismo tiempo. "Sentimos emoción al ver a tanta gente junta bailando", aseguró Torres.

La tradición también sabe regresar. Carmen Moro y José Ángel López acudieron durante años desde pequeños, después dejaron de hacerlo y ahora han decidido volver. Eso sí: "Hemos vuelto con amigos". Para la pequeña Naira López, en cambio, esta tradición empieza este año. Es su primera Danza Prima, pero ella no dudaba de que iba a disfrutar porque "me encanta bailar", aseguró.

Una fiesta que une generaciones

Para Armando Menéndez, que llevaba muchos años sin participar y también ha vuelto "arrastrado por sus hijos y nietos", según confesó, la Danza Prima tiene un significado: "Unión con la gente". Explicó que, para los asturianos, es "un día de unión, de fiesta, una celebración muy tradicional, y es una fantasía que cada año vuelva a reunir a tanta gente frente al mar".

También hay recuerdos que viajan de generación en generación. Manuel Díaz, nacido en Gijón y residente ahora en Zaragoza, no falta a la cita: "Venimos todos los años, no nos lo perdemos". Para él, bailar en la arena es regresar por unos minutos a la infancia: "Es una emoción muy grande, porque te trae recuerdos de muchas cosas y muchos momentos". Entre los pasos recuerda a sus padres y a otros familiares, que fueron quienes le transmitieron esta tradición que conserva desde niño.

Después de la danza llega el estruendo del Restallón, que descarga su pólvora sobre San Lorenzo y pone el punto final a la Semana Grande. Para Manuel, también forma parte de la tradición: "Fin de fiestas y es una gozada verlo todos los años". Aunque para su familia esta despedida tiene una pequeña excepción: "Nos queda una semana de vacaciones, o sea que este Restallón significa fin de fiestas, pero no por ello fin de vacaciones para nosotros".

Josefa Pantoja Sánchez conoce como pocas personas el valor de volver. Lleva 71 años participando en la Danza Prima y ha acudido esta vez junto a su hija. "Es una tradición familiar", explicó. Lo que siente al contemplar la playa unida en una misma danza es, sencillamente, "alegría". Y a quien todavía no lo haya vivido, Josefa le deja una invitación: "Que se animen, que es muy divertido, va a sentir alegría y se va a poner de buen humor".

Entonces llega el último estallido y el Restallón hace temblar el ambiente, poniendo punto final a las fiestas de la Semana Grande. Pero hay algo que está claro que no termina: la tradición.

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