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Morante desborda la expectación en Gijón desde el hotel hasta la plaza: "Está creando afición"

"Lo tiene todo, sabe medir en cada instante lo que necesita el toro y transmite mucho a la gente" así describen los aficionados al torero

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María Velasco

Gijón

La presencia de Morante de la Puebla se hizo notar desde mucho antes de que comenzara la corrida. A las puertas del hotel donde se alojaba el torero, algunos aficionados esperaban su salida con el móvil en mano y con la ilusión de poder verlo de cerca antes de que llegara a El Bibio. Entre ellos estaba Francisco Javier Menéndez Llorente, que lleva tiempo siguiendo sus pasos por distintas plazas. "Soy una persona que lo llevo siguiendo por toda España estuve en Madrid, en la casi despedida del año pasado, en la reaparición de Sevilla, en Santander, en León y ahora aquí" contó emocionado. Si pudiera encontrarse cara a cara con Morante, tendría claro qué decirle: "Le daría las gracias por seguir luchando como lucha por nuestra fiesta, por nuestros valores y por nuestra cultura y que olé por su toreo".

A pocos metros también frente al ascensor del hotel estaba Álvaro Vega, para el verlo antes de entrar en la plaza es "una ilusión" y esperaba "que hiciera una buena faena y que sea el Morante de siempre". Para Vega, el torero es algo más: "Morante para mí es tradición". La expectación se traslada también a quienes esperan para entrar en El Bibio. Antonio Blázquez forma parte de un grupo que vienen siempre que consiguen entrada, pero reconoce que hoy hay un motivo añadido, "este año además podemos ver a Morante". Para él, el diestro representa una parte de su propia historia: "es un clásico y he crecido viéndole torear y le tengo mucho cariño y mucha afición". También destacó el papel que puede jugar entre los más jóvenes: "está creando una afición que viene muy bien para que haya gente que apoye a la fiesta, sobre todo con la gente joven".

José Antonio Mori, conoce bien lo que significa seguir a un torero como Morante. Él es abonado permanente de El Bibio y no duda al compararlo con las grandes figuras de otros deportes: "Es otra cosa, es como si hablas del mejor jugador de fútbol que puede ser Messi o Cristiano, pues así es Morante en los toros". Para él, la diferencia está en un elemento difícil de medir, "tiene un arte un poco distinto, tiene un plus por encima del resto" y añadió que "Morante lo tiene todo, porque además sabe medir en cada instante lo que necesita el toro y sabe transmitir muchísimo a la gente, al público. Para los aficionados es arte" explicó.

La expectación por Morante no ha hecho olvidar que El Bibio es también una cita marcada en el calendario para quienes llevan décadas acudiendo a sus tendidos. Manolo Rodríguez Fernández es uno de ellos. "Para nosotros es una afición, llevamos 53 años viniendo", explicó junto a su amigo Samuel Menéndez. Su relación con la plaza comenzó cuando todavía no tenían hijos y ahora ya tienen dos cada uno. Son abonados y no se pierden ninguna feria, para ellos, lo que esperaban de una tarde como la de este sábado no depende únicamente del cartel "lo que más nos emociona es que haya buen ganado, que haya buenos toros", aseguraron.

También para Antonio Blázquez la corrida se disfruta especialmente en compañía. "El ambiente y el estar con los amigos disfrutando de una afición común" es lo que más valora cuando acude a los toros. Una sensación que se repite entre quienes se acercan a El Bibio y convierten la jornada en un plan compartido antes, durante y después de la corrida.

Desde Madrid llegó otro grupo que ha elegido Gijón para vivir la tarde desde uno de los palcos. Pablo Jurado reconoce que, en su caso, Morante sí ha sido el principal motivo del viaje, pero la plaza también forma parte del atractivo. "Es una plaza con mucha solera y es muy bonita y la arena es muy roja, entonces invita mucho a torear", señaló. La lluvia, habitual en Asturias, tampoco parece un impedimento para quienes llegan de fuera. "A veces es algo incompatible la lluvia con los toros, pero realmente es algo propio de aquí", comentó Jurado, que destacó que el estado del ruedo permita disfrutar de una buena tarde. Para él, estar en una plaza como El Bibio conecta además con una parte de la cultura y la tradición: "Es algo que pertenece a la cultura española y es algo que es único en el mundo porque es una obra de teatro donde las cosas pasan de verdad". Por eso, asegura, "a quien nos gusta la tradición y lo auténtico, es muy bonito ese sentimiento".

En los palcos también se vivió una tarde de reencuentros. José Antonio Mori petenece a la Peña Cocheras que está formada por doce miembros y que su vínculo viene de mucho antes de la reforma de la plaza. "Si alguno falla o se va entra otra persona a sustituirle, tenemos cola", contó. No se trata únicamente de compartir una localidad: "Es simplemente porque estamos todos juntos, es pandilla, es amistad de toda la vida y pues es algo íntimo nuestro", concluyó.

Ver los toros entre amigos y aficionados también forma parte del aprendizaje. "Aquí podemos comentar, siempre aprendemos unos de otros", explicó Mori añadiendo que "a base de años vas aprendiendo más, vas sacando más detalles y esa es la manera de hacer afición al final". Una afición que, además, busca continuidad y que ya empieza a compartirse con las nuevas generaciones: "Traemos a los hijos de…", apuntó. Así, mientras Morante concentra las miradas y las esperas incluso antes de llegar a la plaza, El Bibio vuelve a llenarse un día más de historias que van mucho más allá del cartel. Y en una plaza que este sábado estaba completa, la corrida se vive tanto en el ruedo como en las conversaciones, los reencuentros y esa expectación que empieza antes de que salga el primer toro.

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