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El Bibio se llena de turistas por Roca Rey en otra tarde de "nervios y emoción" en los tendidos

Aficionados de Cantabria o Madrid llenan el coso con ganas de puerta grande

El Bibio se llena de turistas por Roca Rey en otra tarde de "nervios y emoción" en los tendidos

FOTOS: Marcos León

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María Velasco

El Bibio volvió a reunir ayer a aficionados de todas las edades y procedencias. Desde Cantabria hasta Madrid, pasando por los gijoneses que repiten cada año, los tendidos se fueron llenando con un objetivo común: disfrutar de una nueva tarde de toros y, especialmente, de la actuación de Roca Rey. Alejandro Ruiz Oria, llegado desde Cantabria, explica que han venido "a ver a los toros en general en esta feria", aunque las expectativas están puestas también en el diestro peruano.

Celso Sierra Arenal tenía claro que es lo que quería ver del torero: "Que haga una buena corrida y salga por la puerta grande". Ruiz Oria, por su parte, esperaba que haga eso que tanto le caracteriza "llevar al toro encima, que dé un buen espectáculo". Una expectación que se suma a la de una plaza que vuelve a vivir una de sus tardes grandes.

Para Alejandro, la afición viene de lejos. "Lo he visto desde pequeño que he ido a los toros y al final es una afición que no se puede perder", explicó. Una tradición que considera parte de la cultura: "es una afición que lleva muchos años y al final es cultura de España y tiene que seguir adelante". Que vengan figuras como Roca Rey, añadió, también ayuda a mantenerla viva.

Entre los aficionados veteranos está Vidal Torre Herrera, para quien acudir a la Feria de Begoña es una tradición de muchos años. "Todo lo que sea que la gente acuda y que llene la plaza está bien", señalaba sobre el ambiente de ayer de El Bibio. También reivindicó el propio escenario: "Una plaza centenaria como esta, estilo mudéjar, hay que mantenerla como está y potenciarla". Y sobre la experiencia de ver una corrida, lo resume sin rodeos, "no se puede explicar, tienes que vivirlo para saberlo".

La afición también encuentra relevo entre los jóvenes. Bárbara Fernández y Macarena Moral, ambas de Gijón, viven la corrida desde otra perspectiva. Macarena acudió por primera vez ayer, después de haber visto alguna corrida por televisión. La experiencia en directo, reconoce que "no es lo mismo, hay nervios y emoción, pero muy guay". Bárbara, en cambio, lleva tres años acudiendo junto a su madre, "mi familia nunca me ha obligado a venir, pero hubo un año que dije: ‘Me llama la atención, quiero venir’", contó. Desde entonces, aseguró "me emociona, se me pone la piel de gallina, me gusta muchísimo". Hay quienes llegan a El Bibio con una relación más reciente con la fiesta, pero con la misma ilusión que quienes llevan tiempo ocupando sus localidades. Bárbara ya lleva tres años viniendo, mientras que Macarena descubrió ayer la diferencia entre ver una corrida en televisión y vivirla desde la plaza. Dos experiencias distintas que coinciden en algo: la emoción de estar allí, rodeadas de aficionados y compartiendo una tarde que se vive mucho más allá del ruedo.

La tarde tiene además un nombre propio para los aficionados que llegan desde Madrid. Beltrán Varela, de la peña taurina Dávila Miura, desveló que acuden "todos los años, es una tradición familiar". Para ellos, El Bibio representa "historia, familiaridad, mucha gente" y su palco se convierte durante toda la feria en un punto de encuentro. "Venimos toda la feria, es un palco familiar. Y hoy venimos a ver la gran corrida de Roca Rey", afirmó destacando las esencias del toreo: "su arte, su forma, su elegancia y su cercanía".

La pasión tampoco entiende de edades. El pequeño Juan Álvarez tiene solo ocho años y ya suma tres viniendo a El Bibio junto a sus padres. "Me gustan mucho los toros y me entretengo", contó emocionado, dejando claro a quién tenía ganas de ver, "quiero ver a Juan Ortega". Su padre, Borja Álvarez, habla de una tradición que viene "de toda la vida". Para él, El Bibio tiene además un ambiente especial, "es una plaza muy familiar, te encuentras muy a gusto". Con la plaza bastante llena, esperaba que " sea una corrida muy bonita".

Unos llegan atraídos por Roca Rey, otros por la tradición y otros simplemente por volver a sentir el ambiente de El Bibio. Pero todos encuentran en la plaza un lugar donde la afición se vive en compañía y donde, una vez más, los toros vuelven a reunir a generaciones diferentes.

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