La cultura asturiana llora la pérdida del pintor gijonés Roberto Díaz de Orosia: "Era polifacético e innovador"
"Era un hombre muy bueno y que siempre estaba pendiente de sus amigos", destacan desde el entorno del artista, muy vinculado al barrio de La Guía, donde fue uno de los principales impulsores para el arreglo de la capilla

Roberto Díaz de Orosia, en una imagen de archivo, en su casa de La Guía. / Ángel González
Luto en la cultura asturiana por el adiós al pintor gijonés Roberto Díaz de Orosia, fallecido este martes a los 78 años. El conocido artista era uno de los vecinos más ilustres de La Guía, barrio en el que residió durante décadas y en el que colaboró para la recuperación de la capilla. Como pintor, fue un artista prolífico y expuso en numerosas galerías regionales, nacionales e incluso internacionales. "Era un profesional polifacético e innovador", destacaron familiares y amigos sobre la figura de Díaz de Orosia.
Díaz de Orosia, quien había convertido su Casa Rosa de La Guía en otra especie de galería con algunas de sus obras, era muy querido en el mundo de la pintura y por sus vecinos del barrio. En 2012 llegaron a homenajearle por la ayuda que había prestado para recuperar la capilla de San Lorenzo. Asimismo, allí se encargó de organizar fiestas de verano durante años.
En cuanto a su obra, variada y difícil de clasificar, el propio artista señalaba que parte de sus creaciones podían enmarcarse en el cubismo, pero muchas de sus pinturas de paisajes recuerdan al expresionismo. "No soy un seguidor de modas ni de corrientes del momento", decía.
Por su parte, sus familiares apuntaban tras su fallecimiento que era "un artista que sabía hacer de todo" y "una persona que siempre hizo lo que deseó". "Viajó y vivió todo lo que pudo hasta que a los 70 años sufrió un ictus que hizo que estos últimos ocho años hayan sido distintos. Desde entonces no podía hablar y tenía que llevar una menor actividad", comentó su hija Begoña, que añadió que "siempre estaba sonriendo y valoraba mucho el cariño que le tenía la gente".
Díaz de Orosia, además, era "un gran amigo". Así lo indicó ayer Esteban Rodríguez, un amigo junto al que Díaz de Orosia viajó en muchas ocasiones. "Era un trabajador nato y que tenía muy buen gusto. Lo recordaremos como un gran pintor, pero también esculpía. Con cuatro troncos hacía una escultura", apuntó Rodríguez, que aseguró que "todo lo que trabajó en su casa de La Guía nadie se lo puede imaginar".
En esa misma línea se expresó Luisa Peláez, quien le conocía desde hace décadas. "Era un hombre muy bueno y que siempre estaba pendiente de sus amigos", manifestó Peláez, antes de poner el foco en que "como artista fue muy innovador". "Sus exposiciones tenían un éxito arrollador", recordó.
El histórico hostelero Arturo Muñiz también le guardaba un cariño especial al pintor gijonés, de quien guarda una amplia colección de obras de arte. "Su pérdida es una pena. Venía a nuestro merendero casi a diario y siempre tenía muy presente la pintura, ya que hasta dejaba sus dibujos en las servilletas", desarrolló Muñiz, quien comentó que "después de que sufriera el ictus, aunque estaba más alejado, le gustaba escribirnos y le seguíamos sintiendo con nosotros".
Uno de los artistas que siempre estuvo cerca de Díaz de Orosia fue "Kiker", quien este martes también quiso ensalzarle como "un buen pintor y un buen amigo". "Era un artista tradicional, pero también tenía una parte de su obra que era bastante moderna. Compartimos diferentes exposiciones en Asturias, Madrid y otros puntos de España", aseveró "Kiker".
Fueron muchos los amigos, compañeros y conocidos de Roberto Díaz de Orosia que pasaron ayer por el tanatorio de Cabueñes para arropar a los miembros de su entorno más cercano. Los restos mortales de Díaz de Orosia recibirán sepultura en la intimidad familiar.
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