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La música que aprenden hoy, la enseñarán mañana: los jóvenes del festival de Piano de Gijón toman protagonismo

La cita internacional reúne a artistas de distintos países con una misma pasión: "No puedo imaginar un futuro sin esto"

Por la izquierda, William Chen, Nicole Wu, Beatrice Khor, Zhilin Xiao y Trang Linh Le.

Por la izquierda, William Chen, Nicole Wu, Beatrice Khor, Zhilin Xiao y Trang Linh Le. / M. M..

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Miguel Martín

De una amistad que despertó los celos de una niña, a un sueño de crear una escuela de música en Canadá, de Vietnam a Estados Unidos para aprender, compartir y encontrar nuevos caminos. Estas son algunas de las historias de los jóvenes pianistas que ayer convirtieron el escenario del Antiguo Instituto en el lugar de encuentro de una joven generación que imagina su futuro entre teclas.

Nicole Wu tenía poco más de cuatro años cuando decidió que quería tocar el piano. El motivo no fue una vocación repentina ni una tradición familiar: fue algo mucho más natural e infantil. "Tenía celos de una amiga que lo tocaba y por eso empecé", recordaba entre risas. Aquella amiga terminó dejando el instrumento, pero ella, en cambio, siguió descubriendo un mundo apasionante. Tanto, que hoy estudia en Londres y este instrumento se ha convertido en una pieza inseparable de su vida. "Sería imposible imaginar un futuro sin el piano", expresó la canadiense, que junto a Beatrice Khor, Trang Linh Le, Zhilin Xiao,Yidan Xu, Yinuo Shi y William Chen actuó este miércoles en la XXVI edición del Festival Internacional de Piano de Gijón.

El programa reunió obras de artistas tan reconocidos como Schubert, Bach, Brahms o Chopin y vuelve a colocar el foco sobre quienes están construyendo su carrera desde las primeras etapas. El certamen reserva un espacio destacado a estos jóvenes talentos dentro de una programación que también incluye grandes recitales y conciertos de artistas consagrados en diferentes escenarios de la ciudad.

Nicole Wu, durante su actuación.

Nicole Wu, durante su actuación. / Luisma Murias

Para Trang Linh Le, el piano comenzó algo más tarde, a los ocho años, pero acabó ocupando un lugar parecido. La joven vietnamita estudia actualmente en Ohio después de haber pasado también por Los Ángeles y regresa a Gijón por segunda vez. Para ella, tocar va más allá de la técnica. "El piano es una manera de transmitirle mi personalidad a la gente y compartir el regalo de la música", explica. Su paso por el festival tiene otra parte que sucede lejos de las partituras. "Conectar con amigos, conocer otras formas de entender la música y compartir experiencias con otros jóvenes de diferentes lugares del mundo" son algunas de las cosas que también valora en este encuentro.

El futuro que imaginan ambas artistas tiene algo en común. Nicole Wu sueña con crear su propia escuela y enseñar a los más pequeños sin dejar nunca de aprender, mientras que Trang Linh Le quiere convertirse en profesora y organizar algún día su propio festival en Vietnam. Sus planes hablan de una generación que entiende la música como algo que se aprende, se perfecciona y después se transmite.

Avanzar pero mirando atrás otra de las máximas de estos jóvenes. "Espero poder aprender nuevas piezas y pulir más el repertorio antiguo", apunta Nicole Wu. Cada uno llega con su repertorio, su formación y una historia distinta, siendo Gijón el nexo de unión entre todos estos jóvenes instrumentistas, al menos, durante unos días.

Amy Gustafson, directora del festival, se encargó desde el escenario de presentar, un año más, el concierto. "Estoy muy ilusionada de estar aquí otro año más, me encanta venir cada verano y ver caras nuevas y conocidas", dijo frente a un público que se deshizo en aplausos con cada pieza.

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