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Los "magos" del escanciado de sidra se citan en Gijón: un concurso muy reñido y un claro ganador

La plaza Mayor, a rebosar, acogió una nueva prueba del Campeonato Oficial de Escanciadores con un público que no perdió detalle

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Miguel MartÍn

Gijón

Escanciar un culín puede ser algo cotidiano en Asturias pero cuando hay seis vasos, una botella, un cronómetro corriendo y un jurado observando, cada movimiento cuenta. Eso es lo que se pudo comprobar ayer jueves en una de las pruebas del Campeonato Oficial de Escanciadores, celebrada en la plaza Mayor dentro de la 35.ª Fiesta de la Sidra Natural de Gijón.

Los participantes tuvieron que servir seis culetes mientras el jurado, compuesto por Aladino Ardura, Susana Ovín, Juan Carlos Iglesias y Nicolás Expósito, observaba el tiempo, las mediciones, el machaque, la entrega y el estilo.

"Me parece complicadísimo", reconocía Marisa García, que seguía atenta la competición. "Es increíble cómo cae la sidra, parecen magos". Para ella, uno de los momentos de mayor tensión estaba en las mediciones. "Es muy emocionante y divertido", concluía.

También hay detalles que pueden pasar desapercibidos para quien no conozca la competición. Si la sidra cae sobre la que ya está en el vaso se produce el llamado machaque, una acción que penaliza la puntuación. El tiempo, además, obliga a combinar velocidad y precisión. La jornada dejó algunos ejemplos de hasta dónde puede llegar esa precisión. Salvador Ondó, siete veces campeón, consiguió servir cinco culetes de cien mililitros exactos, una regularidad especialmente difícil de encontrar que se llevó la ovación del público y una foto con las probetas de medición para el recuerdo.

En la categoría general el campeón fue otro santo y seña de estas competiciones, Wilkin Aquiles, de la "Montera Picona", con una puntuación de 96.70 que le sirvieron para superar los 96.10 de Jonathan Trabanco, de "Los Portales de Jaminón" de Siero y los 95.90 de Jorge Vargas, también de la "Montera Picona". En la categoría local y sub-25 la ganadora fue Isabela Padrón, de la sidrería "El Chaflán".

Para quienes se acercaron a ver la competición, la cita tuvo además algo que trasciende las puntuaciones. Mario Fernández la resumía como "algo curioso de ver". "Para mí lo hacen bien todos", apuntaba, antes de fijarse en otro aspecto que saltaba a la vista solo con acercarse. "Se les ve buena gente, se saludan todos, parece como una familia aunque sean de sidrerías diferentes", afirmaba Fernández.

Marcos Soria también es un habitual entre el público. "Me gusta mucho venir a verlo", aseguraba ayer. Para él, el escanciado forma parte de la forma de vida en Asturias: "Esto es cultura asturiana". Y reconocía que para quien desconoce qué se está valorando, algunos detalles pueden pasar desapercibidos, pero "si lo entiendes y sabes el arte que hay detrás lo disfrutas mucho". Sus favoritos de la jornada eran dos de los grandes, Salvador Ondó y Wilkin Aquiles, aunque puso el foco especialmente en quienes vienen detrás y aseguran el futuro de la sidra. "La gente joven mantiene esta cultura, hay que cuidarlos", advertía.

El Campeonato continuará su recorrido por Asturias con nuevas pruebas, siendo la próxima el 26 de agosto en Tapia. En cada una volverán a repetirse los mismos seis culetes, los mismos cien mililitros como referencia y ese instante en el que una botella levantada convierte un gesto habitual en una cuestión de precisión y estilo.

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