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Quesos, dulces, artesanía... el Mercadín de la Sidra de Gijón abre sus puertas: "Es una ventana a Asturias"

Las casetas de artesanía y gastronomía son una oportunidad de que el público conozca "productos que ni sabíamos que existían"

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Álex Redruello

Gijón

Los Jardines de la Reina y el entorno del puerto deportivo gijonés vuelven a oler a gastronomía, artesanía y sobre todo a manzana, en todas sus versiones. Con el inicio de la 35º. edición de la Fiesta de la Sidra Natural de Gijón, las casetas de artesanía y gastronomía abrían sus puertas para convertir la zona en un escaparate que une la tradición más arraigada con las nuevas propuestas.

Avanzar por la hilera de puestos es ir topándose con distintas versiones de una misma Asturias y también de allegados. En el taller de joyería Azabache Antones, fundado en 1997, el oficio se aprecia en cada pieza. Ismael Marcos, al frente del mostrador junto a su socio Javier Ortega, exhibe una cuidada colección donde el azabache, el ámbar y el coral conviven con elaboraciones exclusivas "en plata y esmalte al fuego en su mayoría para hacer cosas con manzana, porque el azabache tiene un límite y con el esmalte ya se puede hacer más variedad y colorido" explicaba Marcos. "Llevaremos dieciocho o veinte años asistiendo al festival, el ambiente con la gente es fenomenal y la fiesta es muy prestosa", explicaba Ismael Marcos.

Si es por tradición, la excedencia se la lleva la marca de sidra Trabanco, de Lavandera, con orígenes en 1925. El llagar familiar aprovecha la cita para exhibir su libro "Trabanco, 100 años de historia". Carlota Buznego, diseñadora gráfica de la firma, atendía ayer el mostrador junto a su compañero Manuel Peña, y se fijaba en el perfil del visitante: "Si es de aquí y está familiarizado, yo le recomendaría llevarse el vermú ‘Alma’, porque es muy desconocido y merece ser probado; si es gente de fuera les recomendamos la Sidra Selección".

El mercado también abre sus puertas a elaboradores especializados de fuera de Asturias. Desde Xinzo, en Ourense, Iván Cubillas cumple su cuarto año despachando quesos artesanos de cabra con castaña, arándanos o miel, destacando su pieza fetiche, "el queso de cabra con trufa, una variedad que no sueles encontrar en ningún sitio ya que el queso fresco es muy complicado de trabajar, no se conserva tan bien y tienes que tenerlo en cámaras a temperatura bastante baja". Para Cubillas, la cita es estratégica a nivel comercial. "Estar aquí nos supone una ventana a Asturias y nos pone en contacto con tiendas tipo gourmet y distribuidores; si el tiempo nos acompaña, la expectativa es acabarlo todo como el año pasado".

Olaya Pérez, la encargada de la tercera generación de "Olaya Miel", una empresa de apicultura ecológica de Felechosa, debuta en la fiesta tras la recomendación de compañeros productores. Sus padres "enfocaron la mayor parte de la producción al mercado internacional, pero mi hermano y yo tenemos la idea romántica de que los asturianos también nos conozcan". Para la ocasión han preparado diversas elaboraciones, "zumo de manzana y miel, chips de manzana, compota, vinagre de manzana y mermeladas con un 70% de fruta. Venimos con ánimo de endulzar Gijón".

A pie de calle, la mezcla de perfiles confirma el atractivo del mercado. Bernardo Bastida, Francisco Alarcón y María Díaz, llegados desde Granada, se toparon con las casetas por sorpresa. Para ellos fue la oportunidad de "conocer productos gastronómicos de los que no sabíamos ni de su existencia, como el granizado de sidra". Bastida recomendaba a los turistas, "que anden, que recorran la ciudad tanto en los bares como en las plazas donde hay más gente, y que miren la artesanía, que hay cosas muy chulas y a buen precio".

Para Estrella Revuelta, una visitante madrileña con casa en Salas, los puestos "están bien porque por lo menos no se pierde lo local, el turista a veces va solo a lo que te venden y, si esto no te lo enseñan en la calle, no lo conoces". A Pilar Rodríguez, en su primera visita a Gijón, le llamó la atención "la calidad de los productos ecológicos y la piel. Que la gente venga, porque el tiempo acompaña muchísimo y enriquece la experiencia completa". Todo cabe en el mercado de la sidra.

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