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En el Jardín Botánico de Gijón las noches de agosto brota la leyenda y revive el cuélebre

Las Noches Mágicas agotan todas las entradas y estrenan recorrido por la finca de La Isla entre xanas y busgosos

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María Velasco

Gijón

El Jardín Botánico Atlántico de Gijón es placidez en su versión diurna pero cambia de rostro cuando cae la noche. Durante una hora y cuarto, los caminos se llenan de luces, sonidos, personajes y leyendas asturianas en una nueva edición de las "Noches Mágicas", que dio comienzo ayer y ha vuelto a agotar las entradas un año más.

Carmen Gallo, directora artística e impulsora del espectáculo, cuenta que la idea nació hace 23 años como una forma de mostrar el jardín desde otra perspectiva. "Era una manera de dar a conocer el Botánico desde otro punto de vista, en un recorrido nocturno", recordó. El éxito continúa edición tras edición: "El esfuerzo y la pasión que le ponemos al evento lleva como fruto que año tras año se agoten las entradas".

La principal novedad de esta edición es la incorporación de la Finca de la Isla, mientras que el cuélebre regresa al recorrido. "Este año hemos recuperado a un personaje que la gente a la que le gusta la mitología y la cultura asturiana adora", señaló Gallo. El paseo también permite encontrarse con la güestia, el trasgu, la xana, el burlón y el busgosu, entre otros seres.

El recorrido parte del Boreal Americano y atraviesa diferentes espacios del jardín hasta llegar a la Finca de la Isla y donde termina con la presencia del trasgu. La iluminación, los sonidos y los personajes transforman cada rincón. "Aquí hay que venir desde el principio con una mirada y una escucha muy abierta y dejarse motivar por lo que vas a ver", aseguró Gallo.

Para Chus Serrano, actor que interpreta al trasgu, trasguín y participa también en la güestia, "por la noche, con las luces en el Jardín, se genera una magia que se traslada al público". Además, considera que estas representaciones sirven para "mantener las raíces, porque los personajes mitológicos son historia de Asturias y no puede quedar en el olvido" afirmó.

Entre el público la ilusión se mezclaba con el descubrimiento. Para Arancha López la "noche mágica" fue la "una manera de promocionar todo lo de Asturias tanto para los que somos de aquí como para los de fuera". Por su parte Aitana Martínez consideró "un lujo poder disfrutar de algo así", y su hijo pequeño Adrián Díaz quiso recordar una historia: "Según dice la leyenda, si le haces daño al bosque el busgosu te mata".

Mientras esperaba el inicio con sus padres y hermanos también la pequeña Julia Escribano estaba deseosa de encontrarse con "la xana y el trasgu".

Tras 23 años, las Noches Mágicas vuelven a demostrar que el Botánico puede ser mucho más que naturaleza. Cuando cae la noche, las leyendas parecen cobrar vida entre los árboles.

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