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Alejandro Beneit Sierra, director del Bioparc Acuario de Gijón: "Las carabelas ya dejan de ser excepcionales, nada dice que el año que viene no regresarán"

"Ya tenemos los datos de la primera parte del experimento de la barrera en la dársena, ahora los investigadores tienen que estudiarlos y emitir un informe"

Alejandro Beneit, con la dársena  del Acuario detrás.  | LUISMA MURIAS

Alejandro Beneit, con la dársena del Acuario detrás. | LUISMA MURIAS

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Demi Taneva

Demi Taneva

Poniente

Las carabelas portuguesas han tomado protagonismo este verano en las playas gijonesas. Alejandro Beneit Sierra(Cádiz, 1981), director del Bioparc Acuario de Gijón, explica cómo avanza el proyecto que el centro desarrolla junto a la Universidad de Oviedo y el IEO-CSIC para estudiar el comportamiento de estos organismos y probar barreras que permitan contenerlos.

Gijón está viviendo estos días una llegada masiva de carabelas portuguesas en las playas. ¿Cómo están viviendo este episodio desde el Acuario?

Esto deja de ser ya excepcional y no hay nada que nos diga que el año que viene no vaya a pasar. Para el experimento que estamos haciendo este año se han retrasado un poco y estábamos esperándolas. Este aluvión, en ese sentido, nos viene bien porque tenemos bastantes ejemplares para hacer las pruebas.

¿Qué está provocando que cientos de ejemplares lleguen de repente a las playas del concejo?

Sabemos que estos animales se mueven por el viento y las corrientes. A partir de ahí, cuáles son exactamente los componentes que hacen que lleguen hasta aquí no sabría decirte y no creo que nadie lo sepa a ciencia cierta. Pero la realidad es que vienen. Precisamente, este proyecto trata de conocer más cómo es la navegación de estos animales.

¿Hay evidencias suficientes para relacionar esta llegada de carabelas con el calentamiento del mar?

Creo que no hay evidencia suficiente. Todos intuimos que el cambio climático, el cambio de temperatura, el cambio de corrientes y de vientos influye. Pero cambios está habiendo muchísimos.

¿Se puede predecir con antelación cuándo van a llegar muchas?

Ojalá. Los investigadores que están en este proyecto no lo prevén todavía, pero sí nos dicen: "Oye, mañana o pasado seguro que aparecen muchas", y suelen acertar. Es una gran parte de conocimiento, pero todavía no hay certidumbre sobre cómo hacerlo.

Así es el experimento de Gijón para frenar a la carabela portuguesa

Demi Taneva

Están probando barreras para intentar frenar su llegada.

El proyecto lo hacemos con la Universidad de Oviedo y el IEO-CSIC, con el apoyo del Principado de Asturias y del Ayuntamiento de Gijón. Yo creo que ya es un éxito que haya tres instituciones de este nivel estudiando lo mismo y colaborando. Cada uno, con su conocimiento y su experiencia, ha permitido mantenerlas aquí, exponerlas y hacer todos estos experimentos.

El proyecto empezó el año pasado y trataba de conocer un poco más la navegación para hacer previsiones. Las barreras son un experimento dentro de todo lo que estamos haciendo.

Prosiga.

Estamos probando unas barreras comerciales normales y corrientes, anticontaminación. Primero las hemos tenido dentro de la dársena del Acuario durante algunas semanas, en condiciones totalmente controladas. Ahora está enfrente del Acuario, en unas condiciones menos controladas. Queremos saber si las carabelas chocan y se hunden, si se paran o si sueltan tentáculos que la corriente pueda llevarse.

¿Han descartado las barreras que incorporan una malla bajo el agua?

Sí. Hay una malla muy fina que se puede incorporar debajo de la barrera, pero la descartamos porque tenemos claro que puede afectar al resto de la fauna y producir capturas accidentales. Desde el principio coincidimos en que esa barrera no se podría poner en ninguna playa ni en ningún espacio exterior porque afectaríamos al resto de la fauna.

Si las pruebas funcionan, ¿podría instalarse una barrera en playas como San Lorenzo o El Arbeyal?

Eso ya no es decisión nuestra. Nosotros vamos a hacer un informe con los resultados. Ni siquiera una conclusión que diga que esto se puede usar aquí o no, porque hay muchos más matices y muchos más expertos que tendrían que intervenir. Hay que valorar la parte logística: si se puede poner una barrera de tantos kilómetros, cómo sería el mantenimiento y muchas otras cuestiones.

¿Cuándo podrían tener los primeros resultados?

Los datos de la primera parte ya los tenemos. La barrera estará dos o tres días más y después la quitaremos. En principio tendremos todos los datos y serán los investigadores que se están dedicando al análisis quienes tendrán que estudiarlos, discutirlos y emitir el informe. No creo que salga de aquí una conclusión de "esto se puede usar o no", sino las limitaciones que tiene este tipo de barrera, lo positivo que tiene y si queremos seguir investigando. Este tipo de decisiones llevan tiempo.

¿Existe el riesgo de que la barrera concentre las carabelas en un punto o desprenda sus tentáculos?

Si las acumula en un punto, está claro que habría que retirarlas de alguna manera antes de que pasen. Pero el mayor riesgo que estamos viendo por ahora es que se partan y los tentáculos se desprendan.

El tentáculo por sí solo sigue siendo muy urticante. Si las carabelas se paran pero se desprenden algunos tentáculos y llegan hasta nuestra costa es peor todavía, porque eso no lo ves.

El martes se contabilizaron 570 carabelas y siete picaduras, todas leves. ¿Les sorprendió esa diferencia?

Sí. Nosotros recibimos parte de los ejemplares que se recogieron en las playas. Creo que recibimos unas 100 de todas las que llegaron.

En el Acuario de Gijón también ha conseguido mantener carabelas portuguesas vivas en un tanque. ¿Qué supone este nuevo espacio?

La novedad ha sido poder exponer las carabelas. Somos el único acuario del mundo que ha conseguido un tanque muy específico para ellas. Técnicamente ha sido muy complicado conseguirlo y mantenerlas vivas.

Para nosotros es fundamental que cualquier proyecto de investigación tenga un componente de divulgación.

Y al margen de las carabelas, ¿cómo está siendo el verano para el Acuario?

—Hemos tenido en agosto, como toda la ciudad, un récord de muchas visitas. Estamos muy contentos y orgullosos. A falta de estos últimos días, todo apunta a que mantendremos el récord de visitantes en agosto.

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