El colegio de Nuevo Roces de Gijón apura la puesta a punto tras el enésimo cambio de rumbo
El centro, que arrancará finalmente con comedor, encara su estreno tras un camino con retrasos en las obras y variaciones en la matrícula

El colegio Xosefa de Xovellanos, en Nuevo Roces. | LUISMA MURIAS
El colegio de Nuevo Roces es una realidad. El grueso de las obras ya queda atrás. Labores de limpieza y remates varios tienen lugar estos días para ultimar la puesta a punto del equipamiento de cara al nuevo curso escolar, el primero de un centro salpicado esta semana por reproches cruzados entre Ayuntamiento y Principado a cuenta de los preparativos para el servicio de comedor, que finalmente se prestará desde el inicio de las clases, como anunció Jorge Pañeda, edil de Educación. Un cambio de rumbo que se suma a otros que ha habido en otros ámbitos en el ya dilatado recorrido previo del cole. Los niños aún no han entrado en las aulas y el centro ha dado para mucho.

Otra de las fachadas del centro educativo. | LUISMA MURIAS / .
Los primeros detalles del colegio Xosefa de Xovellanos se conocieron a comienzos de 2023. Fue en julio cuando el Principado adjudicó la obra, presupuestada en 16,52 millones de euros, lo que supone la mayor inversión del Gobierno autonómico en un colegio público. Se trata de un espacio con capacidad para 700 estudiantes que ocupa más de 10.000 metros cuadrados en la calle Benito Otero Martínez, diseñado en base a criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, apertura a la comunidad y aplicación de metodologías innovadoras.
Los trabajos arrancaron en octubre de 2023. El plazo previsto, dos años. Pero surgieron problemas y la cosa se alargó. Hubo retrasos en la concesión de la autorización para instalar las grúas, dificultades con la excavación, intensas lluvias que entorpecieron la tarea... La constructora Citanias solicitó una primera prórroga de cinco meses, otorgada por el Principado. Cuestiones técnicas obligaron a una segunda prórroga. Desde la Consejería de Educación remarcaron, no obstante, que la hoja de ruta no variaba: que el colegio empezaría su andadura en septiembre. El equipamiento, con tres plantas y un sótano, tendrá una pista deportiva semienterrada y cubierta con un plano verde y una grada. Habrá gimnasio, vestuarios, comedor, biblioteca, salón de actos, salas de visita y despachos para la asociación de padres y madres y el alumnado. El equipamiento está habilitado para albergar hasta nueve unidades de Educación Infantil y dieciocho de Primaria, además de áreas para nuevas tecnologías o música.
"Hablamos de una construcción sin igual; son unas instalaciones que no tienen precedente ni en nuestra región ni en muchas otras regiones de España", ensalzaba recientemente Eva Ledo, consejera de Educación, que aplaudió unas aulas en las que desarrollar "actividades con metodologías abiertas y cooperativas, promulgadas por la Ley de Educación en consonancia con el momento digital que atravesamos y el conocimiento y experiencia de muchos años de educación en nuestra autonomía".
Más allá de un complejo calendario de obras, otro aspecto que ha marcado los meses previos al "estreno" del Xosefa de Xovellanos tiene que ver con el alumnado. Concretamente, con cuánto alumnado habrá. Se registraron 203 solicitudes de matrícula. El colegio se pondrá en marcha con cuatro unidades de Infantil y nueve de Primaria, con dos en el primer curso de cada etapa (Infantil de tres años y primero de Primaria), mientras que el resto de niveles contará con una unidad. El plan del Principado era distinto. Apostaba por arrancar con primero de Infantil y primero de Primaria, idea que no convencía en absoluto a los vecinos.
Posteriormente desde el Ejecutivo incrementaron la oferta al segundo ciclo de Infantil completo, el primer ciclo de Primaria y los cursos 3º y 5º, atendiendo a "criterios pedagógicos". La última decisión fue abrir el proceso de admisión en todos los niveles para realizar un diagnóstico real de la demanda de las familias. El Noega y el Nicanor Piñole, en Contrueces, son los colegios más "afectados" por la apertura del de Nuevo Roces al absorber este último una parte del estudiantado de esos dos centros. En lo relativo a la composición del claustro, se ha dado prioridad al profesorado del propio Nicanor Piñole. El resto de vacantes se completan con personal interino hasta cubrir las necesidades.
El conflicto dialéctico entre administraciones por el servicio de comedor protagoniza el último capítulo de una saga con diversos cambios respecto al itinerario establecido. Por delante quedan unos días para pulir detalles antes de una "inauguración" largamente anhelada en la zona más joven de Gijón. "Era necesario desde hace años; llega tarde, pero los que llevamos esperando por él y tenemos la gran suerte de disfrutarlo lo haremos", asegura Graciela Buzón, líder vecinal de Nuevo Roces, que no las tiene todas consigo en cuanto a que el comedor esté operativo en septiembre. "Hasta que llegue el día 9 y tengamos esa parte de los servicios de conciliación realmente funcionando...", reflexiona Buzón, presidenta de la asociación vecinal de un barrio que en breve se sentará al pupitre tras un tortuoso camino.
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